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Los tres afganos absueltos tras ser investigados por una agresión sexual a tres hermanas norteamericanas en Santa Eulalia han roto su silencio. «No puedo creer que esto haya acabado», explica Johannes, uno de los procesados. «Han sido un año y siete meses muy largos».
Acompañados de su letrado defensor, Melecio Castaño, los jóvenes ofrecieron una rueda de prensa horas después de que la Audiencia dictase el sobreseimiento provisional de la causa que les ha robado el sueño en los últimos meses. Este joven de 21 años, que residía en Noruega y vino de vacaciones a visitar a sus dos amigos, destaca el vuelco que supuso para su vida enfrentarse a esta denuncia por violación. «He perdido todo lo más importante. No he podido ir a la universidad», relata. «Vine aquí dos semanas de vacaciones y no tenía dinero. Sin la Iglesia no habría tenido donde comer y dormir».
Este veinteañero asegura estar «en shock» y confiesa que se encuentra en tratamiento psiquiátrico. «He tratado de quitarme la vida varias veces», subraya. A raíz de estos hechos explica que siente «mucha vergüenza» y que «he perdido la confianza en las personas, sobre todo en las mujeres».
Johannes explicó, además, que no podía evitar reflexionar sobre si su origen había jugado en su contra en el procedimiento judicial. «Pienso que lo que ha pasado es porque vengo de un país pobre», recalcó. «Si hubiera sido de España quizás no habría pasado igual». En este punto, quiso agradecer la labor desarrollada en estos meses por su letrado, Melecio Castaño. «No nos vio como unos refugiados si no como unas buenas personas».
Mohammed, otro de los exculpados, relató también ante las cámaras el calvario que para ellos supuso estos meses de batalla judicial. «Somos inocentes y lo sabíamos, pero han sido meses muy duros», incidió. «Han sido un año y siete meses en los que no podía dormir por las noches. Trataba de estudiar o trabajar, pero no podía».
Archivada la acusación, Johannes regresará a Noruega con su familia mientras que Mohammed y Sayeb seguirán residiendo en Alicante. Allí se trasladaron cuando se inició este caso y han salido adelante con ayuda de un grupo de religiosas.
En el transcurso de la comparecencia, el abogado también hizo alusión a la decisión de la Audiencia de rechazar su petición para que se dedujera testimonio de las hermanas por una supuesta denuncia falsa. Una posibilidad que, sin embargo, el tribunal ha descartado argumentando que «una cosa es que un procedimiento penal se sobresea de forma provisional «por falta de indicios suficientes de criminalidad», y otra muy distinta es que los hechos «sean enteramente falsos, y que la única razón de la denuncia fuera la de perjudicar gravemente los intereses de los denunciados».
Castaño aseguró que aún barajan la posibilidad de presentar una querella contra las denunciantes, aunque reconoció que «sería muy tortuoso meternos en ese camino y los chicos quieren acabar con esto». El letrado lamentó el tiempo que se ha hecho esperar el sobreseimiento del caso y lo achacó a la negativa del instructor. «El juez ha hecho un pulso conmigo y ha sido la Sala la que ha tenido que resolver esta batalla».
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