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Dominique CHARTON
Jueves, 2 de septiembre 2021, 17:56
Cremas hidratanes, perfumes, barritas, bebidas, pasta de dientes y hasta preservativos con el sello 'Champagne'. Se encuentra de casi todo entre las mil piezas decomisadas por las autoridades francesas que combaten las falsificaciones y persiguen en todo el mundo cualquier utilización fraudulenta de esta denominación de origen. «Es el precio de la gloria», dice a la Afp Roxane de Varine-Bohan, una de los cinco juristas del servicio «de preservación de la denominación de origen» instalado en Epernay, a 140 kilómetros al este de París, un servicio tan discreto como estratégico del poderoso Comité Interprofesional del Vino de Champaña (CIVC), que defiende los intereses de 16.200 viticultores y 360 empresas vinculadas a la producción del champán.
Cada año, en colaboración con las autoridades francesas y extranjeras, esta oficina se ocupa de unos mil casos en 80 países. Uno de los últimos se inició el pasado junio, cuando Rusia adoptó una nueva ley que prevé que solo los vinos efervescentes rusos podrán llamarse 'champán', mientras que los champañas franceses deberán etiquetarse como 'vino espumoso'. Tres ministros galos «escribieron a sus homólogos rusos para pedir la suspensión de esta ley», dice el director general del CIVC, Charles Goemaere, que «espera una respuesta» este mes.
En otro asunto diferente, los aduaneros de la ciudad de El Havre (al norte de Francia) decomisaron 750 botellas de un refresco llamado 'Couronne Fruit Champagne' enviadas desde Haití para un restaurante en la región parisina.
«El objetivo no es obtener un pago por daños y perjuicios sino prohibir el uso del nombre 'champagne' en ese producto vendido sobre todo en las Antillas francesas y en Sudamérica», agrega la abogada Roxane de Varine-Bohan.
Unos 120 países en el mundo reconocieron la denominación de origen 'champagne', entre ellos China, «que la protege muy bien». Pero «algunos se resisten aún, como Estados Unidos, Rusia, Bielorrusia o Haití. Pero lo lograremos», afirma la letrada.
El reconocimiento de la denominación de origen 'Champagne' se remonta a 1936, después de una movilización de los viticultores de esta región al este de París, que tiene unas 34.000 hectáreas de viñedos. «En 1843, algunos productores de Champagne lograron que la justicia prohibiera que los productores de otra región de Francia llamaran champaña a su vino blanco», detalla Goemaere. Desde entonces, la persecución de los falsificadores no ha cesado, a veces en la sombra y públicamente, como en los años 1990, cuando el CIVC ordenó al grupo Yves Saint-Laurent que retirara del mercado su perfume 'Champagne'. «Hacemos un trabajo de hormigas, pero somos implacables», afirma De Varine-Bohan. Incluso persiguen casos menores, como unos caramelos vendidos en Inglaterra o una soda distribuida en Alemania. «Mientras la palabra 'champagne' sea tan conocida, habrá dinero en juego. Nuestra labor es infinita».
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