Secciones
Servicios
Destacamos
Iniciamos un nuevo curso escolar, y las familias de niños con síndrome de Down y discapacidad intelectual volvemos a encontrarnos con una de las inquietudes ... que nos acompañan desde su nacimiento: que no 'los aparquen' en su derecho a la educación. Por eso la campaña en favor de la educación inclusiva iniciada desde Down España esta semana, 'Quiero ir al cole contigo', es tan importante. Desde Assido, en la Región de Murcia, llevamos más de cuarenta años impulsando la educación inclusiva y siendo colaboradores directos de los centros educativos con este fin.
Me gusta siempre partir en mis análisis del reconocimiento de lo positivo, porque es de justicia reconocer los avances producidos en los últimos cuarenta años. Partíamos de una situación, hace décadas, en la que los niños y niñas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales no podían soñar siquiera compartir el espacio educativo con el resto del alumnado sin discapacidad. Hoy la percepción es distinta, por suerte, pero queda mucho camino por delante.
Ha costado mucho que las personas con discapacidad pudieran compartir aulas, maestros y experiencias con compañeros de su edad en un ambiente normalizado. Sin embargo, tal y como recuerda Down España, cada año, cientos de alumnos con discapacidad intelectual son derivados a centros de educación especial o se ven obligados o 'invitados' a cambiar a dicha modalidad educativa, debido a la falta de los apoyos necesarios, recursos o compromiso de los centros ordinarios.
Pero ¿a quién beneficia una educación inclusiva? Pues creo que a todos. A los niños como mi hijo Mario, que tienen como referencia a otros compañeros de su misma edad que les ponen el listón alto, y con los que quieren compartir y compararse. Pero también a los demás niños, que compartiendo su tiempo con Mario pueden comprender que no todo el mundo aprende y vive al mismo ritmo, sin por ello dejar de ser valioso. Ir a clase con una persona que tiene una condición y necesidades especiales les hará mejores personas. De por vida.
Pero voy más allá: la educación inclusiva no se resuelve solo insertando a las personas con discapacidad intelectual en el aula ordinaria. Hacen falta medios y recursos, tanto materiales, como profesionales y formativos, para convertir esto en un éxito.
Las pretensiones que podían tener las familias hace décadas, cuando se consiguió la integración en las aulas de las personas con discapacidad intelectual, se han visto superadas. El mero hecho de que estén presentes en esas aulas es un camino hacia el éxito, pero no el éxito en sí mismo. Hoy las familias del alumnado con síndrome de Down esperamos también el efectivo ejercicio del derecho a la educación de nuestros hijos, que les reconoce tanto la legislación educativa española, como los convenios internacionales ratificados por España y por tanto derecho positivo vigente en nuestro país.
No se trata solo de 'estar' en el aula, sino de recibir la atención que se necesita. Para que, además de obtener los frutos de esa socialización tan beneficiosa en el centro ordinario que comentaba antes, avancen también curricularmente, en un proceso de aprendizaje integral y significativo, que les permita aprender disciplinas y adquirir competencias intelectuales para las que son perfectamente capaces si se les presta la ayuda necesaria, que puedan titular, y desarrollarse como personas más plenas en el futuro, con mayor grado de autonomía y menores necesidades de apoyo en su día a día. Si un alumno sin discapacidad llegara a terminar la educación primaria sin saber leer ni sumar, lo consideraríamos un fracaso absoluto del sistema educativo. Pero si un niño con síndrome de Down alcanza la mayoría de edad sin competencias mínimas en lectoescritura, nos limitamos a encoger los hombros y nos refugiamos en que faltan medios, como si ese niño tuviera que conformarse con la buena voluntad y no tuviera un derecho a la educación que se ha visto incumplido y frustrado. Se hace necesaria una conciencia común, entre políticos, sociedad, familias y centros educativos, para no dejar a nadie atrás.
Todo esto es un viaje hacia una comunidad educativa donde las distintas velocidades de aprendizaje sean comprendidas y tratadas de forma que cada individuo pueda dar lo mejor de sí mismo, en una sociedad donde todos tengan espacio para desarrollar sus capacidades. Por ampliar el lema de Down España: 'Quiero ir al cole contigo porque soy persona como tú, y tengo los mismos derechos'. En esas estamos.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.