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Los egresados constituyen el tesoro más preciado para cualquier universidad. Es su producto más trabajado, diseñado y moldeado para adquirir unas competencias que le permitan ... desenvolverse en el mercado laboral con las máximas garantías. Su empleabilidad es una cuestión de estado para las universidades, es la prueba fundamental para conocer si el proceso de aprendizaje realizado en las facultades y escuelas está siendo el correcto o, por el contrario, puede ser mejorable, modificable. De hecho, se podría pensar que lo normal, en estos tiempos de cambios repentinos y continuos, fuese que el proceso de enseñanza fuera muy dinámico y en continuo contacto con 'el pulso del mercado laboral', capaz así de dar respuesta al instante a los nuevos perfiles laborales que surgen constantemente y seguirán surgiendo en los próximos años.
En este contexto de cambio permanente y requisitos variables del mercado, desde diversos sectores se ha achacado a la universidad cierto inmovilismo y desconexión de las necesidades del mundo laboral. Sin compartir para nada esas afirmaciones, hay que reconocer que la interconexión universidad-empresa es, ciertamente, fundamental. Para garantizar el acceso de nuestros titulados al mercado laboral en las mejores condiciones posibles, debe existir una simbiosis constante entre ambas, un flujo constante de información en ambos sentidos. Y en ese contexto, comienza a desarrollarse un nuevo tipo de enseñanza, que, sin duda, viene a reforzar ese concepto y a incrementar la empleabilidad de los universitarios, la universidad dual.
¿En qué consiste? Muy sencillo. Una o varias empresas participan junto a la institución académica en el desarrollo y la impartición de una titulación. Lo hacen participando en la docencia de entre el 20% y el 40% de los créditos de la misma. Pero no nos equivoquemos, no se trata de colaborar un poquito más ... no se trata de realizar unas prácticas más largas en la empresa, o de realizar algún trabajo bajo la supervisión de sus profesionales. No. Se trata de que la empresa o las empresas implicadas participen en el diseño, impartición y evaluación de los títulos, aporten profesorado y se responsabilicen de parte de las competencias que deben adquirir los titulados en sus instalaciones. Deben contar para ello con las instalaciones y la infraestructura necesaria, y los estudiantes han de mantener una relación contractual con la misma por el número de horas formativas desarrolladas. Contrato, responsabilidad y compromiso.
Este modelo, desarrollado inicialmente para la formación profesional y extendido con posterioridad a la enseñanza superior, tiene su origen en la región alemana de Baden-Württemberg, uno de los motores económicos europeos. Sus ventajas son tales que ha ido extendiéndose por todo el mundo. Las ventajas para los futuros egresados son evidentes. Adquieren parte de sus competencias en el seno de una empresa, en el mercado laboral real, bajo la supervisión de un tutor empresarial y de un tutor académico; añaden a su currículo una experiencia laboral antes de finalizar sus estudios superiores, y ese contacto empresarial, que, quién sabe, quizá le valga incluso para conseguir su primer trabajo tras finalizar los estudios.
A nivel empresarial, aunque a primera vista pudiera parecer un gasto superfluo, lo cierto es que le brinda la oportunidad de participar directamente en la formación de los futuros titulados, aportando al binomio universidad-empresa ese contacto directo con el mercado laboral actual, cambiante, dinámico y complejo. Ese contacto puede facilitar también que muchos de esos futuros egresados elijan quedarse en una determinada empresa o en una determinada región. Miles de empresas ya participan de este modelo en diversos países.
La oportunidad para la universidad también es manifiesta. Tener la oportunidad de recibir ese flujo de información directa de las necesidades del mundo empresarial, que pueda permitir realizar las modificaciones pertinentes en sus planes de estudios que garanticen el mejor futuro laboral de sus titulados es, ciertamente, fantástico. La universidad debe aprovecharla, no mirarla como una competencia o una minusvaloración de su quehacer docente, sino una oportunidad de trabajar interconectada con la realizad de nuestra sociedad actual. Debe, como siempre, estar a la altura, ser humilde y pilotar el proceso de aprendizaje y los cambios que sean necesarios. Es un proyecto ganador a todas luces.
Con ese objetivo se mueve ahora todo el sistema universitario de la Región de Murcia, con muchas empresas interesadas en participar para que esta idea sea una realidad y que los primeros títulos duales, como iniciativas piloto, estén en funcionamiento en 2022-2023. Hay muchos detalles aún por definir, relaciones contractuales e institucionales que determinar, títulos que modificar o mecanismos de aseguramiento de la calidad que diseñar. Pero con todo, la coordinación de todas las entidades públicas que participamos del proyecto y la colaboración público-privada, está trabajando fuerte, todos unidos para ofrecer esa nueva posibilidad a los estudiantes de nuestra Región. Una posibilidad cada vez más real y cercana.
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