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Fotografía: Pepe H. Tipografía: Nacho Rodríguez
¡Señora presidenta!

¡Señora presidenta!

Venga, a vencer la pereza: los candidatos a gobernar España son, a día 10 de noviembre de 2019, seis hombres, en principio heterosexuales, con escaso carisma

Lunes, 11 de noviembre 2019, 21:31

Verdad verdadera: darían para formar varios ejércitos los que no saben si votar aquí o allá, o incluso las que no saben cuál de los cinco partidos de ámbito estatal, al que ahora se suma como novedad el de Íñigo Errejón, con lo cual no diré yo que entre bobos anda el juego, pero sí que anda entre machos -con mayor o menor inclinación hacia el sexo contrario o hacia el suyo propio, yo ahí no me meto-, les ofrece todavía menos confianza. Es decir, que si nos fijamos en las cabezas de cartel de estas seis formaciones políticas que se creen con méritos para hacerse con el estancado -gracias sean dadas a las izquierdas, que adoran hacerse la puñeta- Gobierno de España, o sea PP, PSOE, Ciudadanos, Unidas Podemos, Vox y Más País-Equo, obtendremos esta irrebatible conclusión: lo que se dice mujeres, no hay ni una. Vaya, ¿qué día es hoy de qué mes y de qué año y de qué siglo? Sí, 10 de noviembre de 2019 del siglo XXI.

Les propongo a los indecisos, a sus contrarios, e incluso a quienes lo mismo les da ocho que ochenta, Cayetana Álvarez de Toledo que Cristina Almeida, que reflexionen una última vez, o por primera vez, o lo que sea, mientras se apuntan a pronunciar, como modo de estar en el mundo que ya practica mucha gente de bien, la palabra Kamchatka, que nos propusieron en su día dos Marcelos de cine: Figueras y Piñeyro.

Kamchatka es un estado de ánimo al que podemos recurrir, cuando lo necesitamos, donde reina la resistencia. Resistir, no claudicar de lo importante: la dignidad, los ideales, la opción preferencial por los más desprotegidos, la verdad, justicia. Dicen que Kamchatka es un puente tendido que nos ayuda a no decaer en el empeño de intentar conseguir el futuro que queremos, que está en nuestras manos lograr o no. Kamchatka es el lugar desde el que, con firmeza pero sin sinrazón, resistir. Resistir no es dejar de combatir: no es no y no hay que dejar que se salgan con la suya los violentos, todo ellos.

Kamchatka significa también poder mirar a tus hijos a la cara y no sentir vergüenza. Kamchatka te propone ser un buen ejemplo para ellos, conseguir que, además de que de niños quieran ser astronautas o la Reina Doña Letizia, sobre todo quieran parecerse a sus madres y padres, y que eso sea beneficioso para todos nosotros.

Kamchatka te hace pensar en los menores y te obliga a tenerlos muy en cuenta también a la hora de elegir a quién votar; hay que imaginarse el mundo más allá de nosotros, el mundo sin nosotros, el mundo que les dejaremos. Kamchatka significa que aceptamos ser responsables, que asumimos compromisos que favorezcan también a los desconocidos y no solo a quienes nos son útiles.

Vayamos a lo que importa: a día de hoy, 10 de noviembre de 2019, con el Mar Menor tan en declive, el número de desempleados en España se sitúa en 3.177.659; el de muertos en accidente de tráfico, según datos de septiembre, en 802 personas; el de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, 50; el de personas mayores de 80 años que viven solas, 850.000. En cuanto al número de nacimientos y de fallecimientos, en 2018 nacieron 369.302 niños y murieron 426.053 personas, lo que implica que España de los españoles (incluido hasta el último habitante de la comarca gerundense del Ripollès) pierde población por cuarto año consecutivo. Hoy, 10 de noviembre de 2019, sabemos también que un total de 994 migrantes han muerto o desaparecido en las aguas del Mediterráneo en su camino hacia Europa, y que Marcos de Quinto no es ni mucho menos tan listo -¡pero, vamos, ni de lejos!- como un día creímos.

Kamchatka significa también compasión, tener sangre en las venas. Kamchatka tiene más significados todavía: tener los ojos bien abiertos, saber mirar más allá de los tópicos y de las recomendaciones interesadas. Hoy, 10 de noviembre de 2019, no sirve de nada mirar para otro lado ante este otro dato: junto a nosotros, 2,5 millones de personas sufren los empujes de la pobreza. Y así...

Se les puede decir a los hijos, hoy que tienen tiempo de estar con ellos: oye, que «la vida es bella, ya verás como a pesar de los pesares tendrás amigos, tendrás amor», esos versos de José Agustín Goytisolo que te dejan un poso de tristeza. Pueden decirles esto u otras cosas, pero háganlo mirándoles siempre a los ojos sin tener de qué avergonzarse. Y diciéndose para sí: Kamchatka. Funciona; vamos, eso creo.

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