Secciones
Servicios
Destacamos
Hoy, 1 de julio, comienza el verano para mucha gente en todo el mundo. Como ya he dejado entrever aquí y allá en otros artículos, ... la cuestión del turismo de masas me preocupa porque me parece un síntoma de algo más grave y profundo. El hecho mismo de que la reacción de muchos vecinos contra este tipo de turismo se haya denominado turismofobia en lugar de civismofilia indica que es un fenómeno (otro más) que está condenado al fracaso conceptual general y, por tanto, a no poder hacerle frente a tiempo. Ya vamos tarde, de hecho. El turismo de masas y las nuevas formas de hospedaje son formas postmodernas de 'razzias', sólo que en lugar de hacer incursiones violentas para robar el botín, el pacífico turista llega, destruye involuntariamente el entorno al ocupar legalmente un espacio pensado para ser vecindario y se marcha con el precioso botín de una vivencia rápida, intensa, en un precioso marco arquitectónico y paisajístico. Pues es cierto: el turista-masa roba el paisaje al ser humano. Al primero que se lo roba es a sí mismo, después a las personas oriundas.
He pensado que, a lo largo del verano, voy a hacer una pequeña contribución sobre un tema como el turismo que a la filosofía le puede parecer anodino, pues el filósofo se ocupa de cosas serias, pero que a mí, que me quité de la filosofía, me parece cuestión sustancial. Lo voy a hacer desde el ensayo periodístico y por partes, a la Ortega y Gasset. Y lo primero que debo hacer es señalar que no me voy a dejar llevar por la falsa crítica. Pero ¿qué es la falsa crítica?
Existe la idea de que la negatividad es la forma propia del pensamiento crítico. Esto es una falacia. Ser crítico no es hacerse experto en vituperar el presente y en decir lo mal que está todo. Ser pesimista y decir que todo está muy mal es lo más fácil que hay. La falsa crítica se confunde con el pensamiento crítico. Pero criticar no es señalar lo malo, o sólo lo es mínimamente.
El pensamiento crítico es aquel que no se deja arrastrar por la corriente ideológica de cada presente, señala sus fallas y es capaz de revelar sus condiciones de posibilidad para, a partir de ahí, construir algo mejor. Y ésta es la misión de cualquier pensador ilustrado que tiene en la democracia su pilar fundamental.
Partiendo de esta perspectiva diremos que existe una relación no lejana entre totalitarismo, turismo de masas y turismofobia. El totalitarismo no es un fenómeno superado, sino que es una amenaza permanente, insuperable. La democracia nunca puede erradicar del todo las energías totalitarias. Están siempre ahí agazapadas, amenazantes. Durante un tiempo pueden estar más controladas, larvadas, pero en cuanto se dan las condiciones, emergen con su amenaza brutal. Pero ¿a qué nos referimos con totalitarismo, y por qué pensar en ello nos puede servir para trabajar en favor de un turismo cívico?
Desde luego, cuando uno se hace cargo del Síndrome de Venecia entiende perfectamente la alegría de los venecianos cuando oyen caer al canal a algún turista despistado o la risa de un murciano cuando le sirven a un madrileño una cerveza sin espuma o se quema la espalda por ansioso playero. Del mismo modo, cuando asistimos al comportamiento incívico de ciertos turistas en playas, hoteles y apartamentos, la indignación de los vecinos no puede tildarse de turismofobia, porque tales comportamientos son un ataque al civismo que una sociedad saludable debe condenar. Pero por el momento, quisiera señalar la coincidencia en la aparición de estos fenómenos: el surgimiento del odio al turista-masa y el renacimiento de partidos, si no totalitarios, por lo menos extremadamente nacionalistas, populistas, reaccionarios y antieuropeístas.
Los populismos antidemocráticos aspiran al cierre nacional, es decir, a terminar con el proyecto de Unión Europea, y recuperar completamente la soberanía cedida. Quizás el primer filósofo que estableció la relación necesaria entre Estado total y fobia al turista fue Fichte, el filósofo alemán del XIX, padre de la idea de nación alemana y de la supremacía de la cultura germánica sobre el resto de Europa. Visionario y peligroso lo veremos en el próximo artículo, dentro de 15 días.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.