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El hombre perdido

Turismofobia o civismofilia

He pensado que, a lo largo del verano, voy a hacer una pequeña contribución sobre un tema como el turismo que a la filosofía le puede parecer anodino

Lunes, 1 de julio 2024, 00:14

Hoy, 1 de julio, comienza el verano para mucha gente en todo el mundo. Como ya he dejado entrever aquí y allá en otros artículos, ... la cuestión del turismo de masas me preocupa porque me parece un síntoma de algo más grave y profundo. El hecho mismo de que la reacción de muchos vecinos contra este tipo de turismo se haya denominado turismofobia en lugar de civismofilia indica que es un fenómeno (otro más) que está condenado al fracaso conceptual general y, por tanto, a no poder hacerle frente a tiempo. Ya vamos tarde, de hecho. El turismo de masas y las nuevas formas de hospedaje son formas postmodernas de 'razzias', sólo que en lugar de hacer incursiones violentas para robar el botín, el pacífico turista llega, destruye involuntariamente el entorno al ocupar legalmente un espacio pensado para ser vecindario y se marcha con el precioso botín de una vivencia rápida, intensa, en un precioso marco arquitectónico y paisajístico. Pues es cierto: el turista-masa roba el paisaje al ser humano. Al primero que se lo roba es a sí mismo, después a las personas oriundas.

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