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Apuntes desde la Bastilla

El país de los cimerios

Tal vez ya seamos ese pueblo errante que no tiene memoria, que renuncia a contemplar Balbec tras la niebla

Domingo, 30 de marzo 2025, 08:37

Marcel Proust solía referirse al país de los cimerios cuando caminaba por la playa y una niebla espesa se apoderaba del ambiente. Era tan densa ... que no dejaba ver la ciudad de Balbec, al otro lado, el sueño literario que había creado en las costas de Normandía. Alude a los cimerios en muchas ocasiones como un agente misterioso de su memoria, una luz parpadeante que se enciende y se apaga en las horas de insomnio. Existe y no existe. Balbec fue la dicha, la plenitud, y ahora solo tiene un folio en blanco para reconstruirla. El cimerio fue un pueblo comentado por Heródoto en sus Historias. Poco se sabe de ellos. No dejaron registro escrito. Tal vez encontremos su origen en el Cáucaso. Se desplazaron, se alimentaron, amaron y murieron. Veinticinco siglos después apenas podemos afirmar que existieron. Eso es todo. Se han convertido en niebla.

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