Secciones
Servicios
Destacamos
Nadie tiene la culpa de nada, aunque haya más de doscientos fallecidos esperando una explicación convincente y una disculpa adecuada, o bien son tantos los ... culpables que no encontraremos a ninguno dispuesto a pagar por una responsabilidad demasiado repartida, porque mal de muchos...
Pero es bochornoso e inaceptable que a estas alturas del problema sigamos con el barro a la barbilla, los desperfectos sin arreglar, subiendo el número de muertos, y lo único que se nos ocurra sea poner al frente de la resolución del conflicto a un teniente general en la reserva, que es como decir que la política es incapaz de resolver el problema y necesitamos al ejército, como lo necesitó Franco en su día y como lo han necesitado algunos personajes de la historia para llevar a cabo la tarea inmensa de limpiar y ordenar el desaguisado de cada circunstancia y de cada país.
Pero dimitir no es un verbo que sepan conjugar la mayor parte de los políticos españoles, y menos aún los que ostentan el poder en la Comunidad Valenciana; es mejor echarnos las culpas unos a otros como críos maleducados en un aula frente al maestro mientras la ruina, la podredumbre y el dolor campan a sus anchas en un escenario casi apocalíptico que nadie acierta del todo a resolver. Nos estamos dando cuenta en estos días de que los estragos de las riadas son terribles, pero que cuando estas pasan se produce un estado de calamidad que es aun más pernicioso, como si el mundo se parara de repente, como si dejaran de respirar los hombres y los animales y nadie supiera qué hacer al respecto, dónde acudir, qué agujero tapar antes, qué sótano desaguar primero. Porque el ser humano hace planes sobre situaciones convencionales, pero con una conmoción así todos los planes se van al traste y empieza un rosario interminable de excusas, aunque los muertos prosigan sin vida y el miedo no haya remitido aún, porque todavía no podemos creernos lo que ha pasado. Mientras tanto, nadie se va, sino todo lo contrario, persistimos en explicar lo inexplicable, en ofrecerle coartadas, excusas y pretextos a los compañeros responsables del partido, porque si pertenecen a nuestro partido deben llevar razón, aunque el máximo representante de la política valenciana llegara a su lugar de trabajo algunas horas tarde y ni siquiera hoy sea capaz de dar una justificación medianamente seria ni de presentar la factura de su famosa comida con una periodista a la que iba ofrecer dirigir la televisión autonómica A Punt.
Está claro que dimitir en el idioma de la política equivale a admitir que nos hemos equivocado y, cuando se equivoca un político en democracia, parece derrumbarse todo el edificio y esto no deja de perjudicar a los ciudadanos, porque no nos están cuidando y no estamos seguros con ellos y desde luego no nos respetan para nada. No están dispuestos a protegernos y por lo tanto no nos defenderán, de manera que cuando todo parece haber fallado de una forma inconsciente nos acordamos de los militares, no como un servicio democrático y popular, al que alguna vez muchos hemos pertenecido como un derecho democrático, sino como el último recurso para ventilar un problema, como el que llama a la policía o a los bomberos o paga a un esbirro para quitarse de en medio a un viejo enemigo.
Esto es algo así como matar mosquitos a cañonazos, porque el ejército tiene su propio cometido y no debe salirse de él en un Estado de derecho, como no debe hacerlo la iglesia ni los sindicatos ni los empresarios. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, reza el refrán, pues la democracia también tiene su orden y su morfología, y a ninguno de nosotros nos apetece mezclarnos con los otros. Somos perfectamente capaces de limpiar nuestros rincones, de asistir a los nuestros y de salir de esta como hemos salido de muchas otras, porque España y los que vivimos en ella podemos con todo, y lo venimos demostrando desde muy antiguo. ¡Faltaría más...!
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La chica a la que despidieron cuatro veces en el primer mes de contrato
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.