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La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha ordenado una medida cautelar para que la empresa Worldcoin deje de escanear del iris a cambio de dinero. El organismo ha exigido el cese inmediato de la recogida y tratamiento de datos biométricos a la compañía ... Tools for Humanity Corporation, la empresa impulsada por Sam Altman que está detrás de este proyecto.
La AEPD había recibido trece reclamaciones, denunciando insuficiente información e incluso captación de datos a menores. Resulta que Worldcoin había obtenido esas filiaciones de unos 400.000 ciudadanos de nuestro país desde julio. Los reclutaban, sobre todo, en centros comerciales. A cambio de que se dejara registrar sus ojos, el usuario obtenía trece monedas de 'worldcoin', equivalente a unos 80 euros. Así que muchas personas, sobre todo jóvenes, accedieron satisfechos a ceder su identidad para siempre a cambio de una pequeña cantidad económica.
Todos ellos formaron parte de los cuatro millones de personas que en otros 36 países hicieron lo mismo. El iris, al parecer, es un dato inimitable, una prueba de identidad única y definitiva. Si los ojos son las ventanas a nuestro interior, quienes han prestado su mirada al escáner han comprometido su información personal y, más aún, su libertad. Al parecer, en el ciberespacio, la eternidad es el todo y por ello han sido víctimas de unos usureros.
Para obtener beneficios hay otros individuos que venden su alma al diablo para conseguir pasta contante y sonante. Son los que buscan dinero rápido y fácil poniendo mucho empeño en esquivar la legalidad. Son los 'luceños', los 'koldos', los 'titos berni', los 'púnicos' o cualquier 'gürteliano' que puedan rodear a quienes gestionan fondos públicos. Estos crecen en la Administración como la mala hierba, con muchas raíces, después de haber plantado una pantalla de vegetación para ocultar sus corruptelas, a pesar del sufrimiento social y del dolor de los más vulnerables. Parecería increíble, pero hay demasiadas pruebas de todo esto.
Pero existe otra categoría más. La de los que pretenden con todas sus fuerzas sentarse en un sillón presidencial. Para ello, están dispuestos a difamar, mentir, arrojar basura sobre el contrario y despreciar la voluntad de los ciudadanos. Embarran las instituciones, aunque perjudique a sus votantes. Sus ansias de poder y de dinero lo invaden todo. Esos políticos hace tiempo que llegaron a la conclusión de que los ciudadanos les importan un bledo.
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