Quién me va a toser
Espejismos ·
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¿No tenéis también vosotros la sensación de que este país se ha ido viniendo abajo por la maldita manía de opinar sobre todo lo que pasa?Esta semana, coincidiendo con la publicación de numerosas noticias sobre una supuesta contaminación intensa del aire en Murcia, mi hijo se ha puesto a toser. ... Reconozco que me ha decepcionado profundamente. Hemos tenido una charla sobre el tema en casa, claro que sí. Pero a veces los padres no podemos estar en todo ni controlar toda la propaganda que les llega a los críos: por la prensa, por la tele, por el móvil, si te dicen mil veces no sé qué de que las partículas PM2,5 en suspensión sextuplican los valores máximos compatibles con la salud, lo normal es que te acabes sugestionando y hasta que te marees y tosas.
Contaminación siempre ha habido, pero antes los críos estábamos jugando por ahí toda la tarde y no nos daban la murga con el rollo de la boina tóxica. Ahora, como siempre andan con las pantallas, viven ofendiditos: papá, tengo asma por aquí. Papá, me salen mocos negros por allá. Papá, vámonos ya a casa que estoy cansado. La juventud está perdida: estaciones medidoras de la contaminación del aire. Páginas web mantenidas por la propia Comunidad Autónoma que te advierten que mejor no hagas deporte o, si eres población vulnerable, mejor ni salgas de casa o, si lo haces, te pongas un bozal, digo una mascarilla. Y digo yo: todo este adoctrinamiento, ¿quién lo paga? Efectivamente: el Ayuntamiento y el Gobierno Regional. Pero, ¿nos preguntan a los padres si estamos de acuerdo en que nuestros hijos se vean expuestos a estos niveles de propaganda perroflauta? Porque al crío lo tengo tosiendo toda la semana y yo no recuerdo haber firmado nada de esto. Pin ecolojeta ya.
De siempre ha habido sequía, de siempre ha hecho calor a finales de otoño. De siempre ha habido un nudo en Espinardo con atascos infinitos para incorporarse a los centros comerciales. Son fenómenos naturales, inmutables como las constelaciones, de los que sin embargo nos permitimos opinar como si fueran modas. Y digo yo: ¿en qué nos beneficia tanto tonto opinando? ¿No estábamos mejor antes, cuando la EGB o anterior? De siempre ha habido medio metro de lodo verde en el que te clavabas hasta la rodilla cuando entrabas en el Mar Menor, ¿tú veías a alguien quejándose en esas fotos en blanco y negro de cuando te llevaban de pequeño los domingos? Solo gente feliz, disfrutando sin pantallas y con el coche a tres metros de la orilla. Ahí lo dejo.
¿No tenéis también vosotros la sensación de que este país se ha ido viniendo abajo por la maldita manía de opinar sobre todo lo que pasa? Ay. España. Qué bonita era. Y qué tranquilo se vivía. Antes. De las pantallas. De la ecología. De la 'contaminación'. Del 'cambio climático'. Lo teníamos todo y no supimos valorarlo. A veces me vengo arriba. Me comprometo a putodefenderla. A recuperarla. A hacerla grande otra vez. Como antes. Por ejemplo sin catalanes, ¿que no? Y no, no me refiero a que se independicen, claro que no. Me refiero a que dejen de serlo tanto. Me refiero a que se comporten, se integren, que hablen en cristiano. Que respeten. Como Dios manda. Como antaño. Qué descanso. Yo es que reconozco que a veces no puedo más, con tanta opinión. Los vascos. Los gallegos. Los asturianos que ahora también están con la tontá esa de que quieren tener una lengua. Por favor, que alguien apague tanto guirigay.
Y hablando de guirigay, ¿para cuándo un día del orgullo heterosexual? España lo era. Y estábamos bien, ¿no? Luego en casa de cada cual la gente se entregaba a sus deslices, lo acepto, pero ¿presumir? ¿Adoctrinar? ¿Hacer lobby? Ay. España. Qué bonita era sin tanto LGBTQ+ ni tanto Orgullo ni tanta hostia, ¿verdad? Iba uno tranquilo por la calle sin que ningún tío con tacones le tirase un piropo. Qué gran país teníamos y no nos dábamos cuenta. Sin moros. Sin sudacas. Sin negros. Ibas por el campo y los labriegos eran todos españoles, y los tomates tenían sabor.
Ay España sin ecolojetas, sin catalanes, vascos, gallegos, asturianos, andaluces indolentes, inmigrantes, maricones, subvencionados, feministas, estudiantes. España sin informe PISA, sin mediciones de pobreza, desigualdad o exclusión social. Murcia la mejor tierra del mundo. El Mar Menor la perla del Mediterráneo. Portmán la esmeralda. España sin propaganda. Los críos jugando por la calle hasta que los llamaban sus madres a cenar. Sin estaciones de medición de la contaminación. Sin planes de movilidad ni prohibido fumar ni prevención de la violencia de género ni hostias en vinagre. Ahí sí. Ahí sí que se podía respirar. En ese país. En el de mi pulsera. Quién le iba a toser.
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