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Hay un hombre tendido en el suelo con una herida en la cabeza. El vaivén de sangre le baja por el cuello y rojea en ... el asfalto. Lo curioso no es que esté herido, es que está esposado con las manos en la espalda y un poli encima. Desconozco las causas, pero no quiero saberlas. Saciada mi curiosidad, aprieto el paso frente a la gente que se apretuja alrededor y ajirafa el cuello buscando también su ración de morbo.

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laverdad Un sábado raro