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La red de tanques de tormenta seguirá creciendo este año en el cinturón del Mar Menor. La Comunidad Autónoma prevé invertir este año 9,2 ... millones en horadar otros tres depósitos subterráneos captadores de aguas pluviales, que se añadirán a los siete que existen en el subsuelo litoral.
El de mayor envergadura y presupuesto se construirá en Playa Honda (Cartagena) por 4,6 millones de euros. Otro en La Unión, con 600.000 euros de inversión, y el de Torre Pacheco, ya adjudicado por 4 millones de euros para embolsar el excedente de las lluvias que llenan las calles y patios del casco urbano y suelen desbordar la depuradora volcando a la rambla del Albujón parte del caudal cargado de suciedad. Y de allí, en vía directa, al Mar Menor.
Parte de la comunidad científica ya manifestó sus reservas sobre estos almacenes soterrados. Ponen en duda la eficacia de recoger una ínfima parte de las avenidas de agua que bajan hacia la laguna. La postura contraria defiende que evita la llegada al ecosistema crítico de las primeras láminas de agua que 'barren' la suciedad de las calles. Los primeros critican lo que entienden que es una descompensada relación entre los elevados costes de construcción y sus resultados. Con una media de 1,5 millones por tanque –aunque los hay de hasta 4,5 millones–, la inversión pública ha sido considerable.
Denostados por unos y defendidos por otros, los tanques de tormenta no terminan en realidad de cumplir la función mínima para la que fueron creados, en parte porque la construcción de estos captadores no ha sido la más eficiente. Más allá de su conveniencia, algo ha fallado cuando de los siete tanques construidos en la costa del Mar Menor, tres no cumplen el cometido para el que se crearon: recoger las primeras aguas de lluvia, almacenarlas y evacuarlas a su estación depuradora respectiva.
El caso más llamativo es el del tanque de Los Alcázares, que fue construido en 2015 y nunca ha llegado a funcionar porque «las bombas de impulsión no tienen capacidad para vaciarlo», señala el alcalde, Mario Pérez Cervera. Además, «el cierre es deficiente y provoca filtraciones del saneamiento al Mar Menor porque las compuertas no cierran como deberían, así que se hizo una obra para evitar contaminación a la laguna y, en realidad, lo que genera es el efecto contrario», afirma el regidor.
Situado bajo la desembocadura de la rambla de La Maraña, a su llegada a la plaza de las Pescaderías, cuenta con una capacidad de 3.865 metros cúbicos. En la actualidad se encuentra lleno de agua porque el bombeo no funciona y, además, está pendiente una segunda fase del proyecto para instalar la tubería que conduzca el caudal a la depuradora.
La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente asegura que «el Ayuntamiento ha puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones que no quiere recibir el tanque, sin indicar claramente el motivo». Alega que «no se procederá a realizar ninguna actuación hasta que no haya un compromiso firme del Ayuntamiento de recibir toda la obra ejecutada». Sin embargo, el alcalde aclara que «no vamos a recepcionar una obra que no funciona» y asegura que «estamos abiertos a una solución acorde a las necesidades de Los Alcázares».
Ya el anterior equipo de gobierno del PP se negó a asumir las obras porque están inacabadas, lo que provoca vertidos al Mar Menor, incluso cuando no hay lluvias torrenciales. Las deficiencias en su construcción llegaron incluso al Parlamento europeo, ya que el tanque fue construido con fondos de la Inversión Territorial Integrada (ITI) de la laguna.
Los dos tanques de tormentas de la zona norte, uno bajo la explanada de Lo Pagán y otro bajo el parque José Luis de los Ríos, carecen del sistema correcto de vaciado automático, por lo que los operarios municipales tienen que vaciarlos de forma manual. «Hay que estar pendiente de extraer el agua cada dos o tres días porque se llena aunque no llueva, debido al nivel freático», señala la concejal de Servicios Públicos, Ángela Gaona. Y si el tanque está lleno, no puede cumplir con su función de recogida de aguas contaminantes.
«Pedimos a la Comunidad que lo arregle, porque nunca ha funcionado bien», señala la edil. A pesar de las deficiencias, el Ayuntamiento recepcionó las dos obras, la de Lo Pagán en 2017 y la otra un año después.
El tanque de Lo Pagán recibe caudal del colector de aguas pluviales que discurre por la calle Campoamor, al que se dirigen unos aliviaderos de la red de saneamiento para que, en momentos puntuales de rotura del bombeo, el caudal gris se redirija al tanque para evitar vertidos a la playa de Villananitos, donde ya se produjo el episodio de los peces muertos.
El resto de los tanques funciona con normalidad, incluyendo el que se encuentra junto a la base aérea de La Ribera, que tuvo problemas con el sistema eléctrico, aunque fueron subsanados. En conjunto y a falta de poner a punto los que no funcionan, la red existente de tanques debería evitar la llegada al Mar Menor de 25.522 metros cúbicos de aguas cargadas de sustancias tóxicas, procedentes de los campos agrícolas y de las calzadas urbanas.
Según los datos de la Consejería, funcionan correctamente los de Los Urrutias, con 3.250 metros cúbicos de capacidad; los tres de San Javier: el de la base aérea, el que hay junto al cine de verano y el de la avenida Patrulla Águila.
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