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Agentes de la Guardia Civil recaban pruebas en la zona en la que apareció el cadáver. Javier Carrión / AGM
Detienen a un ciudadano de Singapur como presunto autor de la muerte de una mujer en Abanilla

Detienen a un ciudadano de Singapur como presunto autor de la muerte de una mujer en Abanilla

La Guardia Civil arresta en Alicante a un compatriota de Audrey Fang, una arquitecta que se alojaba en un hotel de Jávea

Miércoles, 17 de abril 2024

Apenas seis días han tardado los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil en detener a un hombre, ciudadano de Singapur, como el presunto homicida de la mujer que fue hallada muerta, cosida a puñaladas y con varios golpes en el rostro, el pasado 10 de abril en un bancal de almendros de Abanilla. El arresto se produjo el martes en Alicante y el tiempo empleado para atar cabos y dar con el supuesto autor del crimen se puede calificar de plusmarca, dada la enorme complejidad de la investigación.

Por un lado, no había testigos de lo que ocurrió. La víctima tampoco llevaba documentación que la identificara. Por otro lado, nadie acudió a reclamar su cuerpo, no había familiares ni amigos que hubieran denunciado su ausencia en la Región. Solo se sabía que era extranjera, de unos 30 años. Analizando denuncias de desapariciones recientes, los agentes dieron con una que fue interpuesta en el Ministerio de Asuntos Exteriores por familiares de una ciudadana de Singapur que había viajado al norte de Alicante, al municipio de Jávea, y se había hospedado en un hotel de lujo.

Audrey Fang, arquitecta de 39 años de edad y también de nacionalidad singapurense, había viajado a España el 4 de abril y tenía reserva hasta el día 10, cuando debía emprender el viaje de vuelta desde el aeropuerto del Prat de Barcelona. Su hermano fue a recogerla al aeropuerto de Changi, en el país asiático, pero no estaba entre el pasaje. Es más, le informaron de que nunca llegó a embarcar en el avión.

La familia de la arquitecta y diseñadora de ramos de flores se puso en contacto con el hotel de la comarca de la Marina Alta y el personal le informó que fue vista por última vez por las cámaras del circuito cerrado de televisión del hotel el 9 de abril a las 20.45 horas, momento en el que su rastro se perdió. Cuando las trabajadoras del servicio de habitaciones entraron en la 'suite' en la que estaba alojada, comprobaron que todas sus pertenencias y su equipaje estaban allí, algo que motivó su búsqueda desesperada. Además, la familia sintió que algo andaba mal cuando su padre no pudo comunicarse con ella desde ese día y presentaron una denuncia, ante el Ministerio de Asuntos Exteriores a través del consulado de Singapur, el 11 de abril.

Posible móvil económico

Pero Audrey ya había aparecido. Un hombre encontró su cuerpo cerca de las ocho de la mañana del 10 de abril tirado en mitad de un bancal de almendros, junto al aparcamiento de la venta Los Collares, situada en la carretera RM-422, en Abanilla. El cadáver tenía varias cuchilladas en el abdomen y numerosos golpes en el rostro. Los sanitarios que acudieron al lugar solo pudieron certificar su muerte.

Los agentes del Servicio de Criminalística hicieron una minuciosa inspección ocular del lugar. Junto al cuerpo de la mujer, había una chaqueta de color gris y unas zapatillas de color rosa y con purpurina, que los investigadores recogieron para analizar en el laboratorio. También tomaron muestras biológicas, como restos de sangre que había en la tierra recién removida, y examinaron huellas de zapatos y de rodaduras de coche que había junto al bancal.

Fuentes cercanas al caso apuntan que el detenido mató a la mujer en el bancal después de trasladarla hasta ese paraje, a una distancia de 150 kilómetros del hotel en el que se alojaba ella. Además, una de las principales hipótesis que se baraja en la investigación apunta a que el móvil del crimen es económico.

La familia se extrañó cuando no compartió detalles de su viaje

Audrey no tenía pareja y vivía con su padre y su hermano. Iba a comenzar un nuevo trabajo de arquitectura el próximo mes de mayo, después de un viaje que tenía programado a Japón con su tía y su prima a finales de abril. «Está muy unida a su tía y a su prima, y espera con ilusión su nuevo trabajo, por lo que no desaparecería así como así», dijo el hermano de la víctima a los medios locales. Aunque era normal que viajara sola, en esta ocasión hubo algo extraño, ya que «no compartió los detalles de su vuelo y del hotel con la familia, algo que suele hacer», señaló un familiar. Además, le dijo a una amiga que iba a encontrarse con un amigo en España, pero la chica afirmó que desconocía la identidad de esa persona.

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