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Un médico sustituto del centro de salud Jesús Marín de Molina de Segura, E. E. F. V., acaba de ser procesado por dos delitos ... de abuso sexual y otro contra la intimidad por haber manoseado supuestamente los glúteos de dos pacientes y, en uno de los casos, hasta los genitales, y por haber realizado fotografías del trasero y los muslos de una de ellas. Las diligencias, que con el dictado de este auto se encaminan definitivamente hacia el juicio, arrancaron en abril de 2019, después de que una de las afectadas presentara una denuncia ante la Policía Nacional.
Tal como recuerda en esta resolución la magistrada Ana María Cambronero, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Molina de Segura, los hechos se remontan al 28 de enero de ese año. Esa mañana, una joven se dirigió al centro de salud del barrio de San Roque para recoger los resultados de una citología. La recibió en la consulta un médico sustituto al que, una vez que le hizo entrega del diagnóstico, la mujer le consultó sobre un pequeño bulto que le había salido en el cuello del útero.
El facultativo hizo que la paciente se tumbara en la camilla, primero boca arriba y luego boca abajo y mirando hacia la ventana, «aprovechando para masajearle los glúteos con el pretexto de darle un masaje y ofreciéndole aplicarle crema, aunque finalmente no lo hizo».
La juez sigue relatando que «durante varios minutos la mantuvo tumbada y mirando hacia la pared, con las braguitas subidas y dejando visible su glúteo, hasta que la paciente, incómoda, se incorporó». Vio entonces al doctor «justo a su espalda, con ojos vidriosos y cara de placer y tapándose rápidamente con la camisa su zona genital».
Ante esa situación, la mujer, «muy nerviosa, abandonó rápidamente la consulta sin preguntar más sobre los hallazgos encontrados en la citología».
Una situación similar volvió a producirse el 6 de febrero de 2019, cuando otra joven acudió a la consulta para preguntar si se le podía prescribir un análisis de orina, toda vez que sentía molestias en su vejiga. El mismo médico la hizo tumbarse en la camilla y comenzó a auscultarla y luego le subió la sudadera y le bajó un poco las mallas y comenzó a darle golpecitos en el abdomen.
Seguidamente, según describe la instructora, le pidió que se pusiera boca abajo, y así lo hizo ella, mirando hacia la puerta. Sin embargo, el doctor le pidió que se pusiera de cara a la pared y, cuando ella cambió de postura, el doctor «comenzó a tocarla con las dos manos desde el comienzo de la columna vertebral hasta llegar a los glúteos. A continuación le pidió que se bajara las mallas, dejando visibles los glúteos, a la vez que le presionaba, tocándolos por su parte superior».
Nuevamente, el médico reclamó presuntamente «que se bajara el pantalón por debajo de las rodillas, dejando al aire sus muslos y glúteo, tocándola con ambas manos, sin guantes, por el glúteo y la entrepierna, llegando incluso hasta la zona genital».
En un momento dado, la mujer «notó que solo la tocaba con una mano y que se alejaba de ella, y vio un destello de un 'flash', girando rápidamente su cabeza para ver qué ocurría, viendo cómo tenía un teléfono móvil en la mano. Cuando esta le preguntó por qué le hacía fotos, él lo negó, argumentando que solo le estaba mirando con la linterna, rebatiéndole ella y, tras arrebatarle el teléfono de las manos vio en la pantalla una fotografía de sus piernas y glúteos y diversas fotografías de su cuerpo, en su teléfono móvil. El médico logró recuperar su teléfono, y borró las imágenes».
Estos presuntos hechos degeneraron en un grave incidente en el centro de salud, ya que la mujer comenzó a llorar y a gritar que el médico le había hecho fotos estando semidesnuda, lo que provocó la llegada de varias trabajadoras sanitarias, que se preocuparon por conocer lo que había ocurrido.
El facultativo, quien a su vez se encontraba «también muy nervioso y desencajado», ofreció varias versiones contradictorias entre sí, que finalmente han servido para convencer a la juez de que hizo la fotografía y que en apariencia no tenía justificación alguna para ello. Así, si en un primer momento negó ante la paciente haberle hecho fotos, y que estaba explorándola con la linterna del móvil, a sus compañeros del ambulatorio les explicó que mientras estaba atendiendo a la chica, le había llegado un mensaje al móvil. Y que estaba leyéndolo cuando la joven se dio la vuelta y lo vio con el teléfono en la mano, lo que la llevó a confundirse sobre sus intenciones.
Por último, en el propio juzgado aseguró a su vez que había tomado unas fotografías de uno de los glúteos de la mujer, debido a que había visto unas manchas de color blanco y quería consultarle sobre las mismas a una dermatóloga.
Basándose en todos estos datos, la juez acusar a E. E. F. V. de dos delitos de abuso sexual y de otro contra la intimidad.
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