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MARIELA FASOLI
Murcia
Martes, 10 de diciembre 2019, 08:29
La escritora Isabel Martínez Barquero (Murcia, 1958) ha publicado tres libros de relatos, dos poemarios y cinco novelas. Además, cuenta con algunos premios literarios, y colabora, entre otros, en numerosos libros antológicos. Hoy presentará, a las 19 horas, en la Biblioteca Regional de Murcia su novela distópica titulada 'La epidemia del siglo', en compañía del médico Jesús Juárez Torralba.
-¿Qué historia cuenta su última obra?
-Es una distopía con una buena carga de crítica social. Su acción se desarrolla en los años 2049 y 2050. En ese momento, una terrible crisis económica sacude, desde el año 2042, un mundo uniforme, en el que las antiguas democracias han dejado de existir y donde una treintena de familias manejan los destinos de los seres humanos. Para paliar esta situación, se busca una salida a la crisis a través de las vacunas antigripales. En este contexto, un empresario farmacéutico del territorio español recibe un encargo de las altas instancias del poder que lo deja confuso.
-¿Cuáles son para usted las epidemias de la actualidad?
-Muchas. Vivimos en un mundo donde triunfa la ignorancia; donde campea la falta de cultura, que incluso es exhibida con orgullo; donde se silencia el talento y se eleva la necedad; donde el amiguismo triunfa; donde la vieja frase de Maquiavelo 'el fin justifica los medios' es la guía que rige las conductas; no hay más que ver cómo se mueven nuestros dirigentes políticos. Todo vale con tal de conseguir los fines pretendidos, muchas veces meras ambiciones individuales.
-¿Cómo se imagina el planeta dentro de 30 años?
-Como lo he descrito en 'La epidemia del siglo': un lugar donde se ha producido un retroceso, donde los ciudadanos dejaron de votar por la corrupción creciente de la clase política. Cuando la abstención alcanza el 98% de la población, los acaudalados del planeta toman las riendas y, desde entonces, los gobernantes son nombrados a dedo por las grandes fortunas de la Tierra sin que nadie proteste. Las revoluciones son hechos del pasado que no tienen cabida en la sociedad de mediados del siglo XXI. Todos están contentos con su suerte, ya que gozan de lo imprescindible para vivir, y son conformistas, tienen cubiertas sus necesidades básicas y saben que siempre habrá alguien por encima de ellos.
-¿Cómo se podrían paliar los conflictos del futuro?
-Supongo que con una tendencia generalizada hacia el bien común. Hoy no hay dinero ni para las pensiones, ni para sanidad ni para educación, pero sí para que mantengamos a una flota de políticos, asesores y demás cargos que no podemos permitirnos. Es vergonzoso. Si hay que sufrir recortes, los soportan los de siempre: los más desfavorecidos. Si no viramos a tiempo de las ambiciones políticas al servicio público, cosecharemos muchas calamidades; de hecho, ya las tenemos encima.
-¿Su género literario preferido?
-La narrativa, tanto el relato como la novela. En ambos géneros me siento muy cómoda.
-¿Sus poemarios favoritos?
-Toda la poesía de San Juan de la Cruz, sin excepción; 'La tierra baldía', de T. S. Eliot; 'Las elegías de Duino', de Rilke, y muchos más.
-¿Qué temas ha tratado en sus libros de relatos?
-'Linaje oscuro' se centra en las relaciones familiares. En 'El cauce de los días' intento ahondar en los miedos, aspiraciones, deseos, luces y sombras de la naturaleza humana. Por último, en 'Mujeres de otoño' me adentro en la psique de mujeres en edad madura.
-¿Su escritor favorito?
-Muchos, pero por decir uno español y actual citaré a Luis Landero.
-Si pudiera ser un personaje de un libro, ¿cuál sería?
-Mercedes Ortega Abellán, de mi novela 'Aroma de vainilla'.
-¿Un sueño por cumplir?
-Poder llegar a ser leída por muchas personas, aunque mi número de lectores crece con los años.
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