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Trece años después de que la pala echara abajo el edificio catalogado de El Corralazo, en la pedanía murciana de Guadalupe, frente al campus ... de la Universidad Católica San Antonio (UCAM), brigadas de la empresa Urdecon han comenzado los trabajos para la reconstrucción del inmueble, que estaba inventariado por sus valores culturales. Se pone fin así a una polémica de largo recorrido judicial que se inició en 2011 cuando el edificio, dentro del entorno de protección del monasterio de los Jerónimos, fue demolido con motivo de la ampliación de la UCAM y se habilitó un aparcamiento en superficie. La asociación Huermur denunció el derribo ilegal y la Consejería de Cultura abrió un expediente que acabó con una sanción de 126.000 euros y la orden de reconstruir la edificación. La Fundación San Antonio recurrió entonces a los juzgados, aunque en 2022 el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) dio la razón a la Consejería y zanjó el asunto.
A partir de entonces, Cultura, la UCAM y la Concejalía de Urbanismo han mantenido negociaciones para darle forma al proyecto del nuevo Corralazo, a fin de acercar posturas sobre los detalles de la reconstrucción. El pasado jueves, los técnicos del servicio regional de Patrimonio Histórico comprobaron 'in situ' el inicio de las obras, tras firmarse el acta de replanteo, confirman desde la Consejería. Ayer, las máquinas terminaban de retirar el asfalto en la zona del aparcamiento donde se levantará el inmueble. La reconstrucción viene firmada por Ricardo Sánchez Garre y Francisco Javier López, dos arquitectos expertos en urbanismo y patrimonio, vinculados a la UCAM. La intención de la universidad privada es que la futura construcción forme parte de las dependencias del campus.
El Corralazo, o Torre del Corralón, era una antigua casa rural catalogada con grado 3 en el plan urbano de Murcia y ubicada dentro del perímetro del entorno de protección BIC (Bien de Interés Cultural) del monasterio de Los Jerónimos. A preguntas de este periódico, fuentes de Huermur recuerdan que la nueva construcción deberá ocupar el mismo lugar donde estuvo el edificio original y contar con la misma planimetría.
Imágenes antiguas muestran que El Corralazo disponía de un edificio principal, además de patios y dependencias auxiliares como unas cuadras. La principal joya era una escudo nobiliario que lucía en el torreón y que acabó campeando en otra edificación de Guadalupe. La reconstrucción puede allanar el camino a la hora de desbloquear las obras de los nuevos equipamientos que desde hace años demanda la UCAM.
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