

Secciones
Servicios
Destacamos
Los nazarenos murcianos, al menos los de raza, aún hablan un lenguaje que a muchos les resulta tan oscuro y críptico como el arameo. Por ... desgracia, el paso del tiempo y la desidia van arrinconando expresiones y términos cofrades que antaño eran conocidos. Quizá sea hora de recuperarlos.
Es el caso del llamado «gorro moruno», aquél de forma cónica, abierto por arriba, de cartulina forrada con un pañuelo de colores y que sirve para restar sudor al estante durante la procesión. O estante, que igual define a quienes meten el hombro en el paso como a la vara de madera, a menudo de morera, que sujeta el trono o lo calza durante las paradas para estabilizarlo.
Los nombres de las partes que conforman el paso también resultan harto curiosas. Así, encontramos las varas que soportan la tarima, que es el rectángulo de madera donde se colocan las imágenes.
Los estantes que cargan al frente de las varas se conocen como «puntas de vara». Son los responsables de guiar el paso con los denominados «puntas de tarima», quienes se reparten en las cuatro esquinas de aquella. Justo detrás de los «puntas de vara» se ubican los «troncos de vara».
Todos caminan a las órdenes del cabo de andas, el mayor entre los estantes y quien suele contar con un ayudante. Este cargo, salvo excepciones, es hereditario. Se denomina «de andas» pues el término es sinónimo de varas. De ahí que aún algunas cofradías llamen anderos a sus estantes.
El cepo es el lugar que queda entre las varas centrales de la tarima. Así lo denominan porque el estante que carga en ese lugar está 'encerrado' por el resto y, además, si se sitúa en la parte trasera, solo verá ante sus ojos la tarima. En alguna ocasión, descubriremos sobre ella, en un lugar destacado, algún estante de madera abrazado por un lazo negro: eso evidencia, a modo de homenaje, que ese año ha fallecido algún nazareno del paso.
El reparto de los estantes en el trono no es una cuestión baladí, al menos si se desea que al andar vaya equilibrado. Eso implica medir la altura de cada cofrade para ubicarlo en el lugar donde pueda «meter el hombro». Otra cosa es que finjan meterlo, que de todo hay, o que vayan, según el argot cofrade, «colgados» del trono pues no llegan a las varas o a las tarimas. El cabo de andas es, con algunas inevitables pruebas previas al desfile, el responsable de 'igualar' a sus estantes.
La almohadilla, por otro lado, es una pequeña almohada acolchada que se ata con cintas a unos ganchos en la tarima. Su función: separar y amortiguar el peso del trono sobre el hombro. En algunas hermandades, otro gancho sujeta debajo un botijo con agua fresca y, cuentan que antaño, a mí no me pregunten hoy, aliñada con gotitas de anís.
Y si de bebidas hablamos, existen dos que tradicionalmente han servido como desayuno a muchos nazarenos. Sobre todo, en la procesión 'morá' del Viernes Santo.
Una es el revuelto o 'regüerto', que se prepara mezclando mistela y anís seco o paloma; la otra es la láguena, una curiosa combinación que incluye también anís, pero mezclado con vino tinto a partes iguales.
Eso causa que adquiera la bebida un color morado, propio de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, la del Viernes Santo. Y, por cierto, el término camarera no tiene nada que ver con la hostelería. Una camarera es la encargada de vestir las imágenes de los pasos, cuidar sus ajuares y correr con los gastos de las flores que los adornan durante la procesión. Aunque por tradición es un cargo femenino (se hereda de madres a hijas), también existen camareros.
Los toques de burla a Jesucristo los realizan grupos que emplean dos instrumentos. El primero son los «carros bocina»: bocinas largas en cuyo extremo llevan dos ruedas para facilitar su transporte.
El segundo, los tambores roncos o sordos. Son tambores entelados sobre los que las baquetas imprimen un característico sonido. El clásico «Tún, tururún, tururún, clac, clac, clac», que este cronista describió hace tiempo. La primera referencia a estas «trompetas de hojadelata», hoy de tres metros de longitud y antaño de cinco, data de 1601 en la Cofradía de Jesús.
Las túnicas son otra fuente inagotable de vocablos. Sus telas suelen recogerse en la cintura mediante un cíngulo, formando así un buche o «sená» que atesoran caramelos, monas, huevos, pequeños libritos con fotografías de las imágenes o el tradicional puñado de habas tiernas. También las históricas pastillas en cuyo envoltorio figuran versos que pronuncia el propio caramelo. Por ejemplo: «Mírame con esos ojos / que siempre el sol envidió / y en mí pon tus labios rojos / y mucho más dulces que yo».
No es raro encontrar en las 'senás' alguna contraseña. Se trata del documento que demuestra que un nazareno ha pagado su cuota anual y la de procesión. En el papel figura la hermandad donde procesiona y el lugar que ocupa en ella.
Los estantes recogen más su túnica para facilitar la movilidad al portar los pasos. Eso causa que les quede una pequeña «faldilla» y dejen asomar enaguas almidonadas. Al tiempo, lucen las llamadas «medias de repizco», bordadas con esa técnica y en su mayoría con motivos vegetales. Curiosamente, los estantes visten chaqueta americana moderna, cuyas solapas sobresalen del cuello de la túnica e incorporan a su vestimenta coloridas corbatas.
Los mayordomos, llamados en alguna cofradía regidores, son los encargados de dirigir la procesión. Sus túnicas se adornan con encajes que aparecen por las bocamangas, la pechera y el cuello, recordando el origen del cargo: los aristócratas que gobernaban las procesiones en el siglo XVIII. Como similar época evocan los guantes de cabritilla en sus manos o sus zapatos de piel adornados con cintas rizadas en sus bordes.
La escarapela es un adorno en forma de rosa y compuesto en raso que va cosido a la parte trasera del capirote. Es, para entendernos, el trozo de tela que cuelga sobre la espalda del nazareno y que también algunos llaman cola. Estos son solo apenas unos vocablos que evidencia ese patrimonio, tan intangible como valioso, que aún rodea la Semana Santa murciana. Por muchos años.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Especiales
Así se desbocó el urbanismo en La Manga
Fernando López Hernández
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.