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Hace años que los vecinos de los barrios San José y Las Tejeras, de las pedanías de Los Garres y San José de La Vega respectivamente, demandan un servicio de autobuses con una mayor frecuencia horaria y con un menor coste económico del billete. Por esas zonas pasan dos líneas de autobús, la 37 y la 50. La primera de ellas pasaba cada hora antes de la crisis, pero la Administración regional, de la que dependen los autobuses amarillos que dan servicio a pedanías, redujo su frecuencia y hace años que pasan cada dos horas, aunque es la línea que «nos lleva más directos a Murcia, ya que va recta por el camino de Los Dolores y tarda 20 minutos», apunta Cristina Serrano, vicepresidenta de la asociación de vecinos de Las Tejeras.
La 50 sí que pasa cada hora, pero «va de peregrinación por muchas pedanías y tarda unos 45 minutos en llegar a La Glorieta. Es absurdo, porque nosotros en realidad estamos a menos de cinco kilómetros».
Según cuentan desde las asociaciones vecinales de ambas barriadas, están «cansados de la maraña de trámites en la que nos hemos visto envueltos desde hace más de año y medio y de escuchar el irritante 'vuelva usted mañana' de administraciones y empresas concesionarias», así que han decidido activar públicamente sus protestas para reclamar «una línea de autobús directa, rápida y eficaz» que les conecte con el centro de la ciudad de Murcia.
Sus reivindicaciones para pedir soluciones al «deficitario» servicio de transporte público se plasmaron oficialmente el 13 de junio de 2018, cuando presentaron, en el registro general del Ayuntamiento, un escrito avalado por más de 2.000 firmas y el respaldo de sus respectivas juntas vecinales. Según relatan, tras 17 meses sin respuesta, el pasado 20 de noviembre consiguieron reunirse con técnicos municipales y conocieron que la situación de «anomalía» del servicio se iba a alargar, ya que se ha pospuesto la fusión de las dos líneas de autobuses -rojos y amarillos- que operan en el municipio.
Una semana después de aquello contactaron con la Dirección General de Transporte de la Comunidad Autónoma, solicitando una reunión formal, y también hablaron telefónicamente con responsables de Latbus, «cuya respuesta fue que ellos se limitan a hacer lo que les ordenan desde la Administración», se lamentan los vecinos. «Estamos cansados de que todos eludan sus responsabilidades y nos den evasivas, mandándonos de un sitio para otro sin aportar soluciones. Queremos respuestas firmes y contundentes, y estamos dispuestos a tomar las medidas de presión que sean necesarias», añaden.
La vicepresidenta de la asociación vecinal de Las Tejeras relata que, por cuestión de tiempo y dinero, ella se desplaza en su coche hasta Los Garres, «aparco allí y me voy en el autobús rojo que tienen ellos, que va directo y me cuesta 1,05». El precio de un billete en la línea 37 o 50 que pasan por su barrio es de 1,85 euros. «Demasiado, porque con cuatro viajes a Murcia al día, como hace la gente que tiene jornada partida, hay quien se gasta buena parte de su salario al mes».
Reconoce que en Las Tejeras no se usa mucho el autobús, porque «es la pescadilla que se muerde la cola. Si no puedes organizar tu vida laboral o escolar en función de los horarios y precios, la gente desiste. Si hubiera un buen servicio, se utilizaría igual que se usa el de Los Garres, que va siempre lleno. Nos encantaría no tener que coger el coche para ir a Murcia, pero es que las opciones que tenemos... Así que cuando dicen que quieren reducir la contaminación, pues bueno, nuestra demanda también está relacionada con eso, con la sostenibilidad del medio ambiente. Hay que apostar por un transporte público solvente y sostenible, que es hacia donde va el futuro, pero aquí el futuro tarda mucho en llegar».
El Ayuntamiento de Murcia anunció en febrero que, a finales de este año, asumiría la gestión de los autobuses de pedanías para mejorar sus líneas. Pero una orden de la Comunidad le ha impedido cumplir su anuncio. Según cita el documento, «tras exponer las actuaciones que esta Administración ha llevado a cabo tendentes a la adjudicación de los nuevos servicios de transporte y a la vista de la imposibilidad de finalizar el proceso antes de la expiración del actual contrato, se insta a la actual contratista a prolongar su gestión por un plazo de dos años o hasta que se adjudique el nuevo contrato». En definitiva, a la Comunidad no le ha dado tiempo a redactar y poner en marcha su nuevo Plan Director de Transportes. Desde el Consistorio confirmaron que trabajarán junto a la Consejería de Fomento para poder resolver el asunto «durante este 2020».
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