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Al grito de «Cala Reona sin vertidos», alrededor de doscientas personas reivindicaron este domingo una solución «urgente» a los vertidos de las aguas residuales procedentes de la Estación Depuradora delMar Menor Sur en la bahía de Cala Reona. Denunciaron la «inacción» de las administraciones, porque la llegada de residuos a la playa tiene un impacto directo en la calidad del agua y de los fondos, en el ecosistema y en el entorno ecológico de la Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas y en el Parque Regional de Calblanque.
Con pancartas en las que se podía leer: «Cala Reona sin vertidos», «SOS Cala Reona», «El mar no es un vertedero» y «Cala Reona limpia», jóvenes y mayores se concentraron en la playa sobre las once y media de la mañana. Denunciaron que el emisario que vierte en el entorno se rompió en abril de 2022 y que desde entonces nada se ha hecho.
Los vecinos no quieren una nueva tubería submarina en la orilla de la playa, prefieren una depuradora moderna para reutilizar el agua y que esta no termine en el mar. Advierten de que se está cometiendo un «delito contra el medio ambiente», por lo que solo les queda protestar, dijo un vecino de Cabo de Palos, perteneciente a la Asociación de Vecinos, José Luis Albert.
Creen que la construcción de un nuevo emisario, como prevé la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), encargada de los trabajos, «mantendría la problemática de este tipo de instalaciones, ya que, temen, se volvería a romper, tendría nuevas fugas y, por consiguiente, más contaminación, según el manifiesto leído por una vecina, Cocha Suárez.
Por eso exigieron que de haber un nuevo emisario, este tenga su función original de aliviadero de emergencia y que no se use para verter «sistematicamente» las aguas residuales. Eso, a juicio de los manifestantes permitiría «cesar los vertidos al mar, conseguir un alto nivel de protección del medio marino, salvaguardar la salud de las personas y aumentar los recursos hídricos disponibles», añadió Suárez.
También pidieron que se extreme el seguimiento de la calidad del agua de baño y que estos controles no sean solo en temporada alta. El pasado verano, la playa fue cerrada hasta en dos ocasiones por orden de la Consejería de Salud.
Además, quieren que sean eliminadas todas las piezas de las sistema de fijación de la tubería que quedaron en el fondo de Cala Reona, ya que impide el normal desarrollo de las actividades de la flota pesquera artesanal de tresmallos y de morunas de Cabo de Palos.
Esto, según el pescador Rafael Fuentes, perteneciente a la Cofradía de pescadores de ese pueblo de la costa cartagenera, en los últimos años ha provocado la reducción de sus capturas de magres, salmonetes y lechas, entre otras especies.
Ven necesario y urgente, que las diversas administraciones con competencias en la depuración de las aguas residuales urbanas se responsabilicen y se coordinen para encontrar una solución idónea y rápida para que cesen los vertidos al mar y que durante este proceso informen a la ciudadanía de forma veraz y transparente, concluía el manifiesto.
Entre los asistentes hubo representantes de una veintena de asociaciones de vecinos y empresarios de la zona, así como colectivos en defensa del Mar Menor y el Medio Ambiente. Entre ellas, Procabo, Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, y Anse, quien ya el 13 de agosto de 2001 desplegó una pancarta en la zona donde denunciaba: «Aquí se tira agua al mar. Reutilización ya», explicó el director de la asociación, Pedro García.
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