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Conchi Illán, una madrileña de 55 años, ha encontrado esta semana en La Manga un refugio al virus que hace una semana se llevó por delante a uno de sus mejores amigos. Ella, ama de casa, pasa varias quincenas al año de vacaciones en un piso que tiene en este enclave de la costa murciana, pero esta vez «he venido para quedarme». «Con lo que hay en Madrid prefiero no volver, de momento. Aquí hay más tranquilidad, menos gente y, por lo tanto, menos probabilidad de contagio», añadió a 'La Verdad' momentos antes de entrar a un supermercado a comprar.
Ella es una de los muchos vecinos que han llegado estos últimos días a esta zona huyendo del coronavirus. La mayoría son mayores con nietos y familias completas, que han elegido esta opción, tras el anuncio por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid de suspender las clases en todas las etapas educativas. Al respecto, la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón, pidió que se «sigan los protocolos de Sanidad».
Eduardo Marín, también madrileño, es uno de los que también optó por La Manga. «He venido a comprar para pasar esta semana y la que viene. Nos sé si me quedaré por más tiempo, lo más probable es que sí», explicó en el aparcamiento de un supermercado de Cabo de Palos, mientras metía su compra en el maletero del coche con prisa.
A él, como al resto, ni se le pasa por la cabeza hacer cuarentena, como solicitó el consejero de Salud, Manuel Villegas. Este pidió mantener aislamiento domiciliario a los vecinos que llegaran a la Región procedentes de Madrid y el País Vasco durante catorce días, como medida preventiva.
La llegada de madrileños en masa no ha sentado muy bien a los vecinos de La Manga. «No me parece bien que vengan con la que está cayendo allí. Han venido muchos para acá y el problema es que se traigan el virus y lo propaguen», señaló María José Ortiz, una jubilada que vive en Cabo de Palos, mientras salía de hacer la compra de un supermercado de esta localidad.
Precisamente, un trabajador que prefirió mantenerse en el anonimato, explicó que la mayoría de los clientes que han tenido durante los dos o tres últimos días, toda una avalancha, son turistas que normalmente solo ve en verano. También que están preparando pedidos de compras y llevándolas directamente a los domicilios, para vecinos y visitantes que prefieren evitar zonas con afluencia de ciudadanos.
Esta masiva llegada de vecinos de Madrid se deja ver en los supermercados, en las playas, pero poco en los bares y restaurantes de la zona. Por ejemplo, en A fuego lento, un establecimiento de comida para llevar, su dueño, Antonio Mateo, confesó que sus cocinas «siguen al mismo ritmo que siempre, porque no estamos notando más trabajo».
Igual situación viven en la zona de bares y restaurantes de La Barra, en Cabo de Palos. Allí, por ejemplo, en La Tana, había más mesas libres que ocupadas y los propios cocineros contaron a este diario que los madrileños se dejan ver poco por allí. En igual situación están los de La Manga, por ejemplo en la zona del Hotel Entremares y las Sirenas, donde ayer, las terrazas estaban casi vacías.
Los que sí se ven beneficiados son empresas y particulares «que no dejan de alquilar pisos y apartamentos», explicó la presidenta de la Asociación de Empresarios y Comerciantes de La Manga y Cabo de Palos, Antonio Plaza.
No solo La Manga está recibiendo la llegada de numerosos madrileños para pasar los días de cuarentena que las autoridades han exigido. Águilas, Calabardina, La Ribera, Campoamor o San Javier son algunos de los destinos elegidos por los ciudadanos de la capital de España para pasar unas 'vacaciones' que ni mucho menos son tal cosa.
En la mañana de este viernes, la alcaldesa de Águilas, María del Carmen Moreno, valoró este asunto en los micrófonos de la Cadena Ser. La edil ha alertado de que en las últimas horas se ha multiplicado la llegada de madrileños al municipio y a la pedanía de Calabardina, al mismo tiempo que ha pedido que «sigan rigurosamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud» para evitar la propagación del coronavirus y que se produzcan los menos contagios posibles.
Los vecinos de La Manga exigieron ayer medidas «concretas», para evitar la propagación del coronavirus, y solicitaron «mucha prudencia a la hora de manejar la información, porque están corriendo muchos bulos». Así lo explicó un miembro de la junta directiva de la Asociación Vecinal de Cultura, Deporte y Ocio de esta zona, Agustín Alfaro, quien, además, pidió «resposabilidad a la hora de acudir a zonas con aglomeración de personas y cumplir las recomendaciones de Sanidad». Desde este colectivo confiesan no tener miedo por la llegada de madrileños en masa, aunque sí cierto malestar, porque están acudiendo a tiendas y supermercados sin saber si están infectados.
El malestar en Cabo de Palos y La Manga es generalizado, hasta tal punto que «nos han pedido que solicitemos a las administraciones cortar la carretera para impedir la entrada de más ciudadanos», indicó Alfaro.
Por su parte, el portavoz de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Cartagena (Hostecar), José Luis Gestoso, pidió que todo el que llegue a la zona, «sea madrileño o de cualquier otra comunidad de España, «que cumpla escrupulosamente con las medidas establecidas desde Sanidad». De hecho, este sector ya ha acordado hacerlo así este fin de semana en sus establecimientos, como poner dispensadores para que se laven las manos sus clientes y que entre estos haya una separación de más de un metro.
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