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Paco Espadas
Sábado, 12 de enero 2019, 11:20
Francisco Javier Andreo (Aledo, 1978) es en la actualidad el trovero de la Cuadrilla de Aledo. Desde su llegada al grupo se le conoce como 'nieto' artístico de Juan Tudela Piernas, el Tío Juan Rita, el mismo que cumple 107 años el próximo 14 de febrero. El pasado Auto de Reyes de Aledo, el Tío Juan, por primera vez en su historia, no se dejó ver, dejando las peleas en broma de estos troveros aparcadas a un lado, y a Javier Andreo como único trovero.
-¿Cómo se encuentra de salud el Tío Juan?
-El Tío Juan Rita lleva desde septiembre un poco fastidiado, principalmente por el tema de las piernas. Estuvo durante septiembre y octubre grave, pero la verdad es que es increíble la fortaleza que tiene. En noviembre empezó a mejorar y la verdad es que, a día de hoy, está bastante bien. La cabeza bien. Aún me hace coplas cuando voy a verlo y también bebe un poco de vino a diario. Está a un mes de cumplir 107 años. ¿Qué más se puede pedir?
-¿De dónde le viene a usted la vena del trovo?
-Pues la verdad es que no sabría decir muy bien de dónde me viene la vena trovera. Mi madre también ha sido un poco así. En casa el día de Reyes muchos años hemos acabado trovando ella y yo. Siempre he sido una persona muy creativa e inquieta y, desde pequeño, me llamaba mucho la atención la cuadrilla. Cuando era pequeño, ya me fijaba en ella y recuerdo que veía al Tío Juan con su traje y su sombrero y me llamaba mucho la atención. Con tan solo 12 años comencé a hacer mis coplas haciendo de pastor. Mi padre me dejaba con las borregas y, en la soledad del pastor, ya empezaba a componer mis propias coplas. Si aquello hubiera sucedido hoy en día, con las nuevas tecnologías habría sido diferente. ¡La de cosas que hemos ganado con la tecnología, pero hay que ver las que perdemos como humanos!
-¿Cómo comenzó su carrera con la cuadrilla?
-Un año, para el encuentro de cuadrillas, el Tío Juan se encontraba enfermo. Uno de los clarinetistas de la cuadrilla sabía que yo, entre los amigos y en pequeños círculos, cantaba e improvisaba coplas. Me comentaron los de la cuadrilla que si yo me subiría a cantar al escenario. Yo, que estaba todo el día disfrutando de las cuadrillas, sin pensarlo dije que sí, con la suerte de que lo hice ni más ni menos que con Manolo 'El Patiñero'. Recuerdo que era un 4 de enero y al domingo siguiente era el encuentro en Patiño, al cual me invitó. Allí fui ya con el Tío Juan recuperado y cantamos juntos por primera vez.
-¿Por qué le conocen como el 'nieto' artístico del Tío Juan?
-Creo que esa primera vez que cantamos en Patiño, alguien se imaginó que era su nieto y la gente empezó a comentar. Nosotros mismos comenzamos a llamarnos nieto y abuelo. Además recuerdo una copla que le hice una vez en la que decía 'si hablo de mis abuelos, vaya una suerte bendita, dos ya los tengo en el cielo, y el tercero que es Juan Rita'.
-¿Cómo es su relación con él?
-Mi relación con el Tío Juan es difícil de explicar. Desde el primer día hemos congeniado con una relación especial. La suerte de que la vida haya cruzado nuestros caminos es algo que no se puede explicar. El Tío Juan es de esas personas con estrella. Poder haber disfrutado durante estos 20 años a su lado es un regalo de la vida.
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