

Secciones
Servicios
Destacamos
Quedan seis mil osos polares en el Ártico, oso arriba, oso abajo, y las tórridas perspectivas de la emergencia climática apuntan a un futuro muy difícil para estos carnívoros, bestias de hasta 450 kilos que mejor no encontrarse de frente cuando uno sale por la noche a tirar la basura (algo que ha sucedido más de una vez en los núcleos habitados más cercanos al Polo Norte, ojo). En un territorio cada vez más cambiante e inestable por la pérdida de hielo marino (una superficie imprescindible para cazar focas, su presa predilecta), estos animales se enfrentan a cambios acelerados e incertidumbres que el biólogo James Raffan (Guelph, Canadá, 1955) ha relatado con maestría en 'Ice Walker' (Errata Naturae), un libro donde leemos con preocupación, angustia y emoción la peripecia de la hembra 'Nanuq' por sacar adelante a sus crías 'Sivu' y 'Kingu'.
Científico dedicado en el inicio de su carrera a la experimentación con osos polares en cautiverio, James Raffan decidió abandonar el laboratorio para analizar sobre el terreno a unas criaturas que aprendieron durante milenios a sobrevivir en uno de los climas más extremos del planeta. Las comunidades nativas del Ártico y sus saberes ancestrales se incorporaron también a su ámbito de estudio, y junto a estos habitantes de los confines de Siberia, Alaska y Canadá ha comprobado cómo unas pocas décadas han bastado para que toda una cultura se tambalee.
Autor James Raffan
Editorial Errata Naturae
Traducción Elena Pérez San Miguel
Precio 21 € (240 páginas)
Publicado originalmente en 2020 y traducido por Elena Pérez San Miguel, 'Ice Walker' es un relato en el que el autor se sitúa junto una osa al límite de la supervivencia y narra con una prosa exacta y contenida, con la distancia justa, los esfuerzos del animal por mantener viva a su prole en un escenario desconocido e inesperado: una superficie helada menguante, amenazas crecientes como la extracción de petróleo y unas relaciones biológicas alteradas por el calentamiento global.
Nos hacemos a la idea de cómo se duerme dentro de una osera, acechamos con paciencia a una foca para obtener una grasa que es vital para la supervivencia y asistimos impotentes a la muerte de 'Sivu' en el ataque coordinado de una manada de orcas. El día a día en la bahía de Hudson, en realidad un mar interior en el Noroeste de Canadá por sus enormes dimensiones: unos 1.000 kilómetros de este a oeste y 700 de norte a sur.
«Sugerir que el futuro de los osos polares debe considerarse una cuestión independiente de la supervivencia de las comunidades nativas que han compartido el mundo circumpolar con los osos desde tiempos inmemoriales es negar su interconexión esencial. Perdura en el cuerpo, la mente y el espíritu; en el idioma y la cultura; en las historias y las estrellas. Debemos recuperar ese equilibrio, si es que todavía es posible. Podríamos comenzar por reconocer que los osos y las personas, los cuervos y las ballenas son parte indivisible del mismo todo. Así, nosotros (todos los pueblos y todas las criaturas vivas) somos el oso, como siempre han sabido mis amigos del norte», reflexiona el autor en el epílogo de 'Ice Walker', una lectura bella y seguramente necesaria para completar nuestro catálogo de preocupaciones ambientales.
El Polo Norte queda lejos, pero las consecuencias de cualquier variación en sus condiciones de conservación puede ser determinante para nuestra vida en el futuro.
James Raffan, también geógrafo, activista y explorador incansable de las fronteras heladas del Ártico, tiene un apelativo inuit, otorgado por los líderes nativos de la aldea de Kugluktuk. Ese nombre es Aiuituk, que significa «el que consigue hacer las cosas».
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.