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La algarroba, presenteen la carta de postres del restaurante Magoga,en Cartagena. MAGOGA
Mucho más que 'el chocolate de los pobres'
Historias de los pioneros

Mucho más que 'el chocolate de los pobres'

Hasta hace unas décadas el uso del algarrobo con numerosos fines estaba muy extendido en la Región de Murcia. Ahora la ciencia vuelve la mirada a un producto que vuelve

Martes, 25 de marzo 2025, 00:27

En la Región se cultivan en la actualidad poco más de un millar de hectáreas de algarrobo, de los que no se extraen muchas más de mil y algunos cientos de toneladas en cada cosecha. El hasta hace unos años casi desaparecido producto ahora «ha adquirido relevancia global debido a los múltiples usos y beneficios que ofrece», en palabras del investigador Francisco Pedrero, del Departamento de Riego del Centro de Edafología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC), que encabeza desde la Región un proyecto europeo de ensayo de soluciones contra la desertificación que tiene al algarrobo como protagonista en esta zona. El especialista afirma que esta leguminosa «se ha convertido en un símbolo de sostenibilidad en la agricultura por ser un cultivo resistente y esencial en zonas con recursos hídricos limitados». Esa capacidad es la que permitió hace décadas una extendida presencia del árbol que la produce por nuestra geografía, donde en otro tiempo se empleó en un sinfín de usos, desde sucedáneo de chocolate y café hasta el tratamiento de fisuras anales.

Los hermanos del Eremitorio de la Luz, situado en el Parque Regional El Valle y Carrascoy, en Murcia, llegaron a fabricar un preparado a partir de algarrobas, que fue un producto muy común en la huerta, y el resto de la Región, conocido como 'chocolate de los pobres'. Cociendo la algarroba, o bien su fruto sin las semillas, se preparaba un sucedáneo de café, e incluso servía para sustituir el azúcar, al elaborar una melaza cociendo el fruto sin las semillas, de modo que se aprovechaba el dulzor de la pulpa. De ahí que sirviese igualmente como golosina, de bajo coste, para los niños.

Otro de los usos daba cuenta de sus hojas como conservantes, añadidos al adobo de aceitunas y otros encurtidos para que no se ablandasen. También en medicina llegó a emplearse, para tratar el estreñimiento, por ejemplo, lo que precisaba de un cocimiento a fuego lento de frutos frescos y troceados.

En otro tiempo de empleó como sucedáneo del cavé e incluso el tratamiento de fisuras anales

La red Conecte sobre conocimiento ecológico tradicional, en la que participa la Fundación Biodiversidad, del actual Ministerio de Transición Ecológica, y la Generalitat de Catalunya, cita además el empleo de las algarrobas para la cura de fisuras anales, halitosis, para contener el vómito en los niños, contra el dolor de muelas y hasta en regímenes de adelgazamiento.

Si el problema era un catarro, ahí también estaba este desusado fruto como ingrediente único de tisanas, o bien mezclado con otras especies. Las verrugas también fueron sus enemigas, ya que las eliminaba, o al menos eso se aseguraba, aplicando su jugo tierno sobre la piel afectada. Tampoco era necesario ningún abultamiento para que, en este caso la savia del árbol, se emplease sobre la epidermis con objeto de mejorar su hidratación. Igualmente se aplicaba en algunas zonas mediterráneas contra los callos.

Aunque uno de sus aprovechamientos más extendidos no tenía como destinatario al ser humano directamente, sino a los animales que éste criaba, que se alimentaban de los productos extraídos del árbol.

Son solo algunos ejemplos de los múltiples usos de un árbol y un fruto en otros tiempos fundamentales en el día a día de los murcianos, y que ahora vuelve por su capacidad de recuperar zonas degradadas y las notables propiedades que las actuales investigaciones científicas les está atribuyendo. Algo de todo eso ya conocían antiguamente por estas tierras.

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