Borrar
A la izquierda, portada del número extraordinario de 'La Verdad' publicado el 1 de enero de 1924, de Gil de Vicario. | A la derecha, número extraordinario de 'La Verdad' publicado el 1 de enero de 1929, firmado por Gil de Vicario.
La mirada moderna de Gil de Vicario

La mirada moderna de Gil de Vicario

El Museo de la Ciudad rescata de los anales las obras del ilustrador más transgresor de la Murcia de los años 20

Lunes, 1 de abril 2019, 21:40

La historia se ha olvidado de Luis Gil de Vicario (Burgos, 1898-Barcelona, 1959), pero fue uno de los mejores exponentes de la modernidad en el panorama artístico regional. Estos días, el Museo de la Ciudad de Murcia rescata su obra y su figura, vinculada a revistas y periódicos como 'La Verdad', especialmente en la década de los años 20, en la que residió en Murcia, a donde llegó con 17 años y donde demostró una gran maestría y originalidad en todos los registros gráficos. También destacó como crítico de arte. La historiadora Clara Alarcón acompañó a 'La Verdad' en una visita guiada por la exposición 'Gil de Vicario. Ilustraciones... y apuntes de actualidad', que saca de los anales a uno de los artistas más singulares de aquella lejana Murcia del primer cuarto del siglo XX.

En esos años, entre 1920 y 1929, Gil de Vicario colabora con todas las publicaciones de Murcia (en la muestra hay primeras planas, ilustraciones y textos poéticos rescatados del Archivo Municipal de Murcia publicados en 'Levante', 'El Liberal', 'Página Literaria', 'El Bazar Murciano'...). «Estaba en todo, absolutamente en todo lo que se publicaba en Murcia. Y esta es la primera vez que se le dedica una exposición», descubre Clara Alarcón, coordinadora y comisaria de la muestra en el Museo de la Ciudad. «El problema es que en el año 30 gana una plaza de profesor de Dibujo y se marcha a Osuna, y después a Vigo, y allí trabaja también en la prensa y con editoriales. En Osuna han descubierto al personaje como profesor ilustre y le van a hacer un homenaje en el IES Francisco Rodríguez Marín. Donde iba se implicaba en la vida cultural».

Gil de Vicario, que fue jefe de ilustradores de 'La Verdad', participó entre 1920 y 1929 en ediciones extraordinarias e ilustró infinidad de artículos y colaboraciones de los periodistas y literatos más destacados de la época. La última etapa de su vida le llevó a Barcelona. Obtuvo por oposición la cátedra de pedagogía del dibujo de la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona y fue miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge. Cuenta Clara Alarcón que Gil de Vicario fue un personaje muy influyente de la vida cultural de Murcia en esos años 20, que ella descubrió consultando la hemeroteca. «Es muy llamativo que en la prensa escrita, al pasar la década de los 20, empiezas a ver las páginas llenas de dibujitos, y con firmas como Gaya, Garay, Pedro Flores, Gil de Vicario, Almela Costa... Los artistas murcianos del momento subsisten muchas veces con las colaboraciones que hacen. Y van haciendo su pequeña fama con las publicaciones en la prensa periódica». La comisaria recuerda que fue Gil de Vicario quien introdujo a Garay en las viñetas humorísticas, «porque encontramos chistecillos sobre lo que estaba pasando en la época». Fue, incide Alarcón, «un precursor», ya que escribió manuales didácticos que «todavía siguen vigentes».

«Debió ser alucinante porque lo que hace es crear una estética totalmente diferente a la predominante»

Pese a ser un riguroso dibujante, como catedrático de dibujo, le llovían encargos más livianos, y fue autor de portadas de novelas, pasquines, folletos publicitarios, prospectos para medicamentos (para la Revista de Estudios Médicos), anuncios en prensa... En 1925 hizo, como curiosidad, catálogos de productos para tiendas, como es el caso de los almacenes La Alegría de la Huerta. En el Museo está expuesto uno de los ejemplares, prestado por el propietario. «Hace de todo, juegos de cama, edredones, bordados, sombreros para niños... Productos que se vendían ya entonces por catálogo y se enviaban por correo».

Representación de la mujer, independiente, moderna y viajera, en el calendario publicado con 'La Verdad' el 1 de enero de 1929, una de las obras de Gil de Vicario en la muestra.

En un número extraordinario de 'La Verdad' apareció un calendario publicado el 1 de enero de 1929, el año del hundimiento de la bolsa en Estados Unidos, que desembocó en una crisis económica ('la gran depresión'), en el que Gil de Vicario muestra la imagen más moderna de la mujer. «Los que estudian a Gil de Vicario», incide la coordinadora de la muestra auspiciada por el Ayuntamiento de Murcia, «dicen que él crea un nuevo modelo de mujer. En el calendario las escenas que aparecen son de mujeres en un coche, en un barco, en un tren... Es la nueva mujer intelectual, que está en la vida. Eso, en 1920 y en Murcia, donde hay que imaginar el ambiente pueblerino de la ciudad, debió ser muy transgresor y alucinante, porque lo que hace es crear una estética totalmente diferente a la que predominaba en Murcia, con otros patrones de moda, propone otros cortes de pelo... No era desde luego lo habitual en la mujer un corte masculino, o llevar casi el mismo tipo de camisa. ¡La prensa influye una barbaridad en la vida de la gente!».

Le llovían encargos para ilustrar portadas de novelas, pasquines y folletos, prospectos de medicamentos...

Un tipo «muy snob»

Gil de Vicario ilustra partituras (como la del tango 'Bésame', con música de Manuel Massotti y letra de Pedro Jara Carrillo), e incluso sus propios poemas. «Es un magnífico ilustrador -escribe en el catálogo realizado para esta exposición retrospectiva Pedro Manzano, que ofrecerá una conferencia sobre este artista el 11 de abril-, con un preciso control de la línea puesta al servicio de un discurso de fina ironía, que domina todos los recursos gráficos». Las ilustraciones del burgalés de ascendencia murciana aparecen junto a textos de los poetas del momento como José Selgas, Eliodoro Puche, José Alegría...

«Era un personaje -detalla Alarcón-, muy snob, pues dicen que siempre iba vestido de traje, con guantes blancos, super perfumado y peinado, iba en automóvil y daba fiestas en San Pedro del Pinatar. A la vez publicaba en 'ABC' y en la revista 'La Esfera' de Madrid, participaba en los concursos del Círculo de Bellas Artes. Es más, hemos conseguido de Vigo y de Sevilla sus hojas de vida laboral, y pide una beca al Ministerio y se marcha a Alemania a aprender de la Bauhaus cómo están dibujando allí. Tenía un proyecto para irse a Nueva York, que no llevó a cabo. En sus obras aparecen las nuevas corrientes del expresionismo alemán y del modernismo francés. Gil de Vicario trae a Murcia, a una ciudad mortecina y provinciana, lo que se lleva en la Europa del momento». Nada que ver con la pintura costumbrista que se practicaba en Murcia entonces ni con lo que hacían los artistas tradicionales. «Hemos intentando plasmar, sobre todo», incide Clara Alarcón, «el cambio de paradigma en la representación de la mujer moderna».

Introdujo a Garay en las viñetas de humor y fue precursor de manuales didácticos que siguen en vigor

Gil de Vicario fue un tipo polifacético. Andaba metido en la pomada social, cultural y económica de Murcia, hasta el punto de que diseña carrozas para el Entierro de la Sardina, ganó el concurso de carteles de las fiestas de la Coronación de la Patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta, en 1926, y realizó el cartel de los programas de fiestas de Murcia. Un mundo fascinante que espera al visitante hasta el 28 de abril.

Diálogo con once artistas de la Región

Junto a las obras de Gil de Vicario rescatadas del Archivo Municipal de Murcia pueden contemplarse trabajos de ilustradores actuales, en un diálogo sobre el pasado y el presente de la ilustración gráfica. El Museo de la Ciudad, dirigido por Consuelo Oñate, propone en esta muestra comisariada por Clara Alarcón -con Carmen Clemente como asistente de coordinación-, obras de José David Morales, Virginia García, María Moya, Diego Lizán, Juan Álvarez y Jorge Gómez, Sonia Matas, Magius, Matilde Tomás y Carlos Rafael Pérez. En la muestra han colaborado los institutos Santa Irene de Vigo y Francisco Rodríguez Marín, de Osuna (Sevilla).

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

laverdad La mirada moderna de Gil de Vicario