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Vincenzo Levizzani
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Vincenzo Levizzani
Viernes, 28 de Febrero 2025, 12:59h
Tiempo de lectura: 12 min
Las nubes han fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, inspirando a poetas, pintores y filósofos. Pero más allá de su belleza efímera esconden un complejo entramado de procesos físicos que influyen en el clima, el ciclo del agua y los fenómenos meteorológicos extremos. Descifrarlas es la misión de Vincenzo Levizzani, uno de los mayores expertos en física de la atmósfera y climatología.
Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR) y profesor en la Universidad de Bolonia, ha colaborado con las principales agencias espaciales del mundo, como la NASA, la ESA y la JAXA para analizar los eventos meteorológicos extremos. Desde la desertificación del Mediterráneo hasta las lluvias récord en Dubái o la dana que asoló Valencia, los cambios en las nubes nos están enviando señales claras. Levizzani nos ayuda a leerlas.
XLSemanal. ¿Por qué es importante estudiar las nubes?
Vincenzo Levizzani. Han sido parte de la historia del hombre y de su mirada a los cielos. Eran una señal de lo que estaba ocurriendo allí arriba. Esa es la primera razón, pero hay otras.
XL. ¿Cuáles?
V.L. Sin estudiarlas sería imposible hacer previsiones meteorológicas precisas. Además, nos ayudan a comprender cómo está cambiando el clima.
XL. ¿Qué nos dicen las nubes?
V.L. Por ejemplo, los estratocúmulos marinos
–que tienen un grosor de mil metros y cubren la mayor parte de los océanos– funcionan como una cubierta protectora para el planeta: bloquean parte de la radiación solar y reducen el calentamiento global. Ayudan a mantener la temperatura bajo control.
XL. ¿Y qué mensaje nos mandan estas nubes?
V.L. Con el cambio climático, estas nubes están adelgazando y permiten que pase más radiación solar, lo que aumenta el calentamiento de la Tierra. Además, las nubes están cambiando por las alteraciones en la circulación del aire en la atmósfera, lo que afecta a las precipitaciones en distintas partes del mundo.
XL. ¿Qué significa eso?
V.L. La cantidad total de precipitaciones que caen al año sobre la Tierra sigue siendo, más o menos, la misma. Lo que cambia es su distribución. En algunas regiones, como el sudeste asiático, donde ya llovía mucho, llueve aún más. Mientras que otras zonas donde las precipitaciones eran escasas, como algunas de España, se están volviendo más áridas. Esto causa problemas serios para sus habitantes.
La guerra de Vietnam fue un conflicto marcado por la brutalidad y, sorprendentemente, por la manipulación del clima. Estados Unidos intentó controlar el tiempo atmosférico para ganar la guerra. Bajo el nombre en clave Operación Popeye, la Fuerza Aérea estadounidense llevó a cabo una de las iniciativas militares más insólitas de la historia: provocar lluvias artificiales para convertir los caminos del enemigo en lodazales... Leer más
XL. ¿Cómo puede explicarse el fenómeno de la dana?
V.L. El caso de Valencia se enmarca dentro de la tendencia general de aridificación del Mediterráneo, pero el evento en sí fue meteorológicamente normal.
XL. Hombre, muy normal...
V.L. Puede resultar chocante, pero lo es. Una gota fría llegó hasta España, algo que ha ocurrido siempre en otoño. Sin embargo, el problema es que el mar estaba demasiado caliente. El calor del mar intensifica las tormentas y genera fenómenos extremos como el de Valencia.
XL. ¿Se pueden anticipar?
V.L. Los eventos extremos, como las danas, las inundaciones o las sequías extremas..., el cambio climático los está volviendo aún más extremos. Y su previsión resulta dificilísima.
XL. Antes de la dana se vieron cumulonimbos muy potentes. ¿Eso le sugiere algo?
V.L. Sí, aunque solo para ese instante concreto. Los agricultores han sabido siempre que ciertas nubes anunciaban lluvias. Cuando se ven cumulonimbos muy oscuros y altos, se acerca una tormenta fuerte. Un refrán italiano dice que «las ovejas –los cirrocúmulos se parecen a un rebaño– traen lluvia».
XL. ¿Eso es indiscutible?
V.L. No. Pero sí es cierto que anuncian un tiempo inestable que llegará en unas seis o siete horas. Esto el campesino lo sabía. Así que, si lo sabía el campesino, también lo podemos saber nosotros. Basta con tomar un pequeño libro con la descripción de las nubes, salir afuera, acostarnos en un prado y observarlas con mucha atención.
XL. Afortunadamente, en el Mediterráneo no tenemos huracanes ni tifones.
V.L. Suceden menos. Aunque recientemente hemos descubierto que tenemos nuestros propios huracanes. Son más pequeños y se llaman 'medicanes'.
XL. ¿Los hemos descubierto hace poco o existen desde hace poco?
V.L. Los hemos descubierto hace poco, pero en mi opinión han estado allí desde hace quién sabe cuánto tiempo.
XL. En las islas Canarias existe el mar de nubes.
V.L. Es algo muy bonito. No hace falta ir a Canarias para verlo, se encuentra en otros lugares. Pero en Canarias es muy característico. Basta con subir a un alto y estar por encima de este mar de nubes. ¿Y qué es ese mar? Son estratos, capas de nubes muy bajas. Si uno está dentro, no ve nada, solo que uno está dentro de una especie de niebla.
XL. La niebla son nubes que nos rodean.
V.L. Sí, son nubes muy bajas, a la altura de nuestra nariz.
XL. ¿Hay nubes especiales en España?
V.L. No. Las nubes son iguales. Lo que cambia es la orografía, es decir, las montañas. Las montañas son un elemento clave en la formación de las nubes, porque hacen que el aire cálido y húmedo ascienda por sus laderas, lo que provoca la formación de nubes. En España y en otros lugares con fenómenos extremos, el problema está en el calentamiento del mar. Ahí está la clave. Se libera mucha más humedad a temperaturas más altas y durante más tiempo. Lo que pasó en Valencia no sucedió en verano, sino en otoño, cuando el mar todavía estaba demasiado caliente. Ese es el problema. Antes, esto no pasaba. ¿Por qué ocurre ahora? Muy probablemente porque estamos calentando la Tierra.
XL. ¿Contribuyen las nubes al calentamiento?
V.L. No es que contribuyan al calentamiento. Lo que ocurre es que cambian y hacen que la Tierra se caliente más. Le pondré un ejemplo: en los últimos dos años, ¿qué ha pasado en nuestros veranos? Antes estábamos acostumbrados a un clima de verano dominado por el llamado 'anticiclón de las Azores'. Este anticiclón, al final de la primavera y comienzo del verano, se desplazaba hacia el Mediterráneo y establecía temperaturas altas, pero manejables, de 30 a 35 grados.
XL. ¿Y por qué ahora llegamos a 40 grados o más?
V.L. La circulación general de la atmósfera ha cambiado y el anticiclón africano, que normalmente permanece en el Sáhara durante el verano, se ha desplazado 300 o 400 kilómetros hacia el norte, afectando así al Mediterráneo.
XL. ¿Y qué efecto tiene eso?
V.L. Ha hecho que el anticiclón de las Azores se quedara quieto, empujado hacia el oeste por la intrusión del anticiclón africano. Y como resultado hemos tenido temperaturas extremadamente elevadas. Esto es una señal preocupante. Si continúa así, nuestros veranos serán cada vez más tórridos. Y esto nos lleva a otro problema: la desertificación.
Sí. Pueden ser muy distintas a las terrestres, pero el agua, aun ínfimamente, está siempre presente… En la imagen, nubes de Marte.
→ Venus
Está cubierto por un espeso manto de nubes altamente reflectantes de ácido sulfúrico, lo que impide ver su superficie desde el espacio. También hay nubes rojizas de composición desconocida que podrían contener compuestos de azufre o incluso material biológico.
→ Marte
Sus nubes (foto de arriba), formadas por cristales de hielo de agua o hielo seco (dióxido de carbono), pueden... Leer más
XL. ¿Podemos hacer algo para combatirla? ¿Siembra de nubes? ¿Geoingeniería?
V.L. Lo mejor sería contaminar menos y reducir el dióxido de carbono, el metano y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera. La geoingeniería es importante, sí, para capturar, por ejemplo, el dióxido de carbono atmosférico y almacenarlo en los suelos. Eso técnicamente es posible.
XL. ¿Hay más?
V.L. Otra técnica fue ideada hace más de 20 años por John Latham en Inglaterra. Consiste en blanquear las nubes marinas. Uno podría pensar: «¿Qué locura?». No, no lo es. Su idea era construir catamaranes sin tripulación, equipados con una chimenea muy alta.
XL. ¿Qué harían esos barcos?
V.L. Aspirarían agua de la superficie del mar y la evaporarían generando cristales de cloruro de sodio (sal). Luego, estas partículas serían liberadas a través de una chimenea de unos 100 metros de altura dentro de las nubes en formación sobre los océanos.
XL. ¿Y?
V.L. Al introducir estas partículas en las nubes, se formarían más cristales de hielo, que son altamente reflectantes de la radiación solar. Esto haría que las nubes fueran más blancas y reflejaran más luz, reduciendo el calentamiento.
XL. Es parecido a la siembra de nubes, pero en este caso el objetivo es que llueva.
V.L. Sembrar nubes se ha intentado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Puede parecer una idea descabellada, pero no es una mala idea. El problema es que todas las nubes son diferentes, y las condiciones meteorológicas son siempre distintas. Los chinos están trabajando mucho en ello, y los Emiratos Árabes también, pero los resultados son un fracaso.
XL. Hay muchas teorías conspirativas en torno a la siembra de nubes, que causan inundaciones, sequías... ¿Hay algo de verdad?
V.L. No. Si un físico de nubes como yo pudiera controlar inundaciones y sequías, ya le habrían dado el Nobel. El ser humano puede intentar modificar un poco las nubes... y con escaso éxito. Las teorías conspirativas no tienen ninguna base científica.
XL. Aun así, desde la guerra de Vietnam se ha hablado de usar la siembra de nubes como arma de guerra.
V.L. Es cierto. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos fue la que inició la siembra de nubes. Los militares trataron de controlar el clima, pero no lo lograron. Ni ellos ni nadie. Un huracán, por ejemplo, tiene una energía interna tan enorme que no hay ningún medio disponible capaz de modificarlo. Y, sinceramente, esta es una opinión personal, me alegra que el ser humano no pueda hacer estas cosas. Porque en manos equivocadas, si lo que dicen los conspiranoicos fuera cierto, estas técnicas podrían ser extremadamente peligrosas. Serían verdaderas armas de destrucción.
XL. ¿Aunque también podrían ser útiles, por ejemplo, contra los incendios?
V.L. Claro. Siempre, hay un lado positivo. Sin embargo, la cuestión es: ¿estamos dispuestos a pagar el precio de desarrollar un arma solo para usarla con fines beneficiosos? No lo sé. Es una pregunta difícil de responder.
XL. Se culpó a la siembra de nubes de la inundación de Dubái el año pasado.
V.L. No fue responsable en absoluto. Fue simplemente una gran tormenta, algo raro en esa región, pero que cuando sucede, como el mar está caliente, genera lluvias inusuales para ese lugar. La siembra de nubes no puede de ninguna manera generar lluvias de esa magnitud, solo puede aumentar ligeramente la cantidad de precipitación de una nube, pero no puede causar lluvias que provoquen inundaciones.
XL. ¿Hay algún fenómeno que le gustaría ver y que no haya visto?
V.L. Me conformo con observar el cielo y las nubes que veo cada día, que ya son increíblemente hermosas.