Leo a Cruz Morcillo que Sánchez, tras la dimisión de María Gámez, impuso a la nueva directora general de la Guardia Civil entre una terna ... de mujeres, las tres con cargos en la actualidad (Mercedes González, la ungida, es o era la delegada del Gobierno en Madrid). Además de su anuncio de la nueva ley de paridad, a Sánchez lo que le gusta es que se note que nombra mujeres, aunque sea como Hugh Hefner nombrando conejita. Vale, eso está bien. Pero cuando las mujeres tienen que estar en lo que más le importa (su persona, es decir, su persona como presidente del Gobierno, la cosa no cuadra).

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En su gabinete, el Gabinete de Presidencia, sólo hay una mujer, Aurora Mejía, al frente de la Oficina de Coordinación de la Presidencia de UE. Una de nueve, le recordó Alsina. O sea, que lo de burro grande (mujer grande) ande o no ande, con peto o sin peto, está bien para la Guardia Civil, pero no para las personas de su confianza. Hombre, bastante tenemos.

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