La reciente reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha reavivado el debate sobre el impacto que sus políticas económicas van a tener ... a nivel global. La Región de Murcia, con una economía abierta y dependiente de las exportaciones, especialmente en sectores agroalimentarios e industriales, y con un tejido industrial altamente dependiente de la estabilidad en los costes energéticos, no es ajena a estas dinámicas.

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Entre los cambios más relevantes se encuentra la declaración de una «emergencia energética nacional», que facilita la explotación intensiva de combustibles fósiles en EE UU, el abandono de regulaciones medioambientales y la imposición de nuevos aranceles. Estas medidas, lejos de ser meros movimientos internos, impactan directamente en la competitividad de las industrias murcianas, especialmente aquellas con altos consumos energéticos y fuertes vínculos con el comercio exterior. Uno de los pilares de la estrategia económica de Trump en su segundo mandato es el impulso de la producción de petróleo y gas a través del 'fracking' y la reactivación de la industria del carbón. Su administración ha eliminado restricciones a la exploración y extracción de hidrocarburos con el objetivo de reducir los costes energéticos internos y hacer más competitiva la producción en EE UU.

La dependencia del gas natural licuado proveniente de EE UU es un aspecto a vigilar por su previsible aumento de coste. La energía es uno de los mayores problemas estructurales que tiene Europa por su alto coste, lo que lastra nuestra competitividad. Ya se demostró nuestra dependencia con la guerra de Ucrania y las consecuencias que tuvo el corte de suministro del gas ruso, que hizo que los costes de producción se dispararan.

Es crucial que nuestras empresas se mantengan informadas, sean proactivas y flexibles

La Región de Murcia ha apostado en los últimos años por una mayor penetración de las energías renovables, con un fuerte crecimiento de la energía solar fotovoltaica. Sin embargo, la política energética de Trump podría desacelerar la transición global hacia fuentes limpias, al reducir la demanda de tecnologías renovables en EE UU y alterar el equilibrio de inversiones en este sector. Esto podría dificultar la expansión de empresas murcianas que están apostando por la innovación en energías sostenibles.

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Las medidas arancelarias tendrán su impacto directo en las exportaciones murcianas. Una de las primeras acciones de Trump en este segundo mandato ha sido la imposición de aranceles significativos: un 25% a las importaciones procedentes de México y Canadá, y entre un 10% y un 20% a productos del resto del mundo, incluida la Unión Europea. Estas medidas, que buscan proteger la industria estadounidense, generan incertidumbre para las exportaciones murcianas. Productos emblemáticos de nuestra región, como frutas y hortalizas procesadas, se podrían enfrentar a mayores barreras para acceder al mercado estadounidense. Aunque en el pasado el aceite de oliva y el vino fueron los más afectados, la ampliación de aranceles podría extenderse a otros productos agroalimentarios.

Por otra parte, la administración Trump ha anunciado una reducción del impuesto de sociedades del 21% al 15% para empresas que manufacturen en Estados Unidos. Con esta medida busca atraer inversiones y fomentar la producción local, incentivando la repatriación de capitales en EE UU, lo que puede conllevar a una disminución de inversión de capital extranjero en nuestra región, ya que influirá en gran medida en el dinamismo de la economía global para atraer inversión en sectores estratégicos como el tecnológico, el alimentario y el logístico.

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Y hablando de logística, estas políticas proteccionistas y los nuevos aranceles podrían cambiar el escenario del transporte internacional, obligando a las empresas murcianas a replantear sus estrategias comerciales. A esto se suma el impacto en el transporte marítimo y la logística global. Con una administración estadounidense centrada en fortalecer su producción interna, la demanda de transporte internacional podría disminuir, afectando los precios y la disponibilidad de rutas comerciales que utilizan las empresas exportadoras murcianas. La necesidad de diversificar mercados se hace más apremiante, buscando reducir la dependencia del mercado estadounidense y explorando oportunidades en Asia, África y América Latina. Esta reconfiguración de las cadenas de suministro globales, impulsada por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y el resto del mundo, podría ofrecer oportunidades para que empresas murcianas se posicionen como proveedores alternativos en sectores como el tecnológico y el manufacturero.

La política económica de la nueva administración Trump presenta tanto desafíos como oportunidades para la industria de la Región de Murcia. Es crucial que nuestras empresas se mantengan informadas, sean proactivas y flexibles, adaptando sus estrategias para mitigar riesgos y aprovechar las nuevas oportunidades que surjan en el cambiante panorama económico global. La política energética y económica de Trump supone un reto importante para la industria de Murcia. Sin embargo, con una estrategia basada en diversificación, sostenibilidad e innovación, la Región puede convertir este desafío en una oportunidad para reforzar su resiliencia y su competitividad a nivel global.

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