Fowler, el corresponsal británico en Indochina que aparece en 'El americano tranquilo' de Graham Greene, rechaza orientar su información para favorecer intereses occidentales. Cuando acabe ... la guerra, gane quien gane, seguirá enviando sus crónicas, dice al agente de la CIA. En cambio, quienes sirven a otras causas se irán dejando tras de sí caos y confusión. No olvidemos la lección de Fowler: los buenos periodistas son quienes escriben con honradez y examinan los matices de las historias. Eso les diferencia de quienes narran y opinan persiguiendo otros fines. Legítimos quizá, pero diferentes. Cuando dejen de caer las bombas –tómese en sentido figurado– habrá que seguir informando porque la sociedad necesitará entender lo sucedido. Y quienes escribían guiados por otros intereses no serán quienes lo expliquen.

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