:: ÁLEX
PERFIL

El guerrero solar

El murciano Miguel Ángel Martínez-Aroca defiende a los 55.000 inversores españoles en energía fotovoltaica

GUILLERMO HERMIDA

Lunes, 29 de julio 2013, 13:35

En la rueda de prensa que las distintas asociaciones de energías renovables ofrecieron el miércoles para responder al decreto del Gobierno que prácticamente las condena a la quiebra, Miguel Ángel Martínez-Aroca ocupó el centro de la mesa. Y no por casualidad. Sus propios compañeros lo colocaron en el lugar de preeminencia porque sabían que iba a dar juego. Y el murciano no defraudó. Aunque defiende los intereses de 55.000 inversores en energía solar fotovoltaica, por sus venas aquella tarde en Madrid parecía que corría gasolina de alto octanaje.

Publicidad

El motivo de su enfado es el enésimo cambio de reglas -por la vía del decreto- en un sector que ha invertido 40.000 millones de euros desde 2007 para que España reduzca sus emisiones de CO2 y cuente con un 'mix' energético en el que las renovables tengan un mayor peso. Un cambio de normas que representa un golpe tan duro al sector -7.000 familias en Murcia- que supondrá «su desaparición a corto plazo». Y Martínez-Aroca recuerda cómo hace seis años convencía a agricultores, amigos y familiares para que invirtieran. Pero recuerda aún más los rostros de los que ahora ven cómo peligran hasta sus casas, que ofrecieron como garantía para los préstamos necesarios para levantar de la nada los huertos solares.

Abogado de formación, Miguel Ángel Martínez-Aroca Pérez nació el 13 marzo de 1971 en Murcia, en pleno barrio de El Carmen. Es el mayor de los cinco hijos de Carmen y Miguel, un hombre de origen humilde que emigró en los años 60 del pasado siglo a Luxemburgo con poco más que una tableta de chocolate en la maleta. A su vuelta, montó una pequeña empresa de decoración y reformas, en la que Miguel Ángel echaba una mano todos los veranos, algo que le sirvió para conocer todos los oficios -pintor, albañil, carpintero...- y el valor del trabajo, de levantarse todos los días de madrugada para sacar adelante una familia.

Su carrera en la abogacía es la que al final le ha llevado a la presidencia de Anpier. Empezó como letrado de Coag en la Región y añadió como clientes a los consejos reguladores de las denominaciones de origen de Yecla y Jumilla, lo que le ha servido también para convertirse en un paladín de los caldos de la Región. En Coag, convenció a muchos agricultores de invertir en fotovoltaica, con la fe del que sabe que hace lo correcto. Tanta que hasta él mismo acabó participando en dos huertos en Lorca y Jumilla, que vierten a la red eléctrica 7 megavatios.

Así se convirtió en secretario de Anpier desde su constitución. En 2010, fue elegido presidente en sustitución de una agotada Rocío Hortihuela. Y desde entonces batalla contra la inseguridad jurídica, los cambios en la regulación y unos políticos que le han defraudado profundamente.

Publicidad

Sus dos hijos, su mujer Rosa -a la que conoció estudiando en la Universidad de Murcia- y la pintura -sus acuarelas han recibido incluso premios del Colegio de Abogados- son el contrapunto a jornadas de trabajo de 12 horas, con varias noches en Madrid. Sabe que es el momento en que su generación tiene que asumir el reto de sacar al país de la crisis -«los políticos no lo van a hacer», es una de sus frases- y no escatima esfuerzos para ello.

El retiro del guerrero, su ritual de desconexión, son los domingos. Su padre, el hombre que más admira, prepara un arroz con costillejas en la pequeña casa de veraneo de la familia en Cabo Roig. Y allí, rodeado de los suyos, el guerrero se despoja de la panoplia y tiene tiempo para sus sobrinos, hermanos y padres. Eso sí, basta que los informativos de la televisión o el periódico del día apunten un nuevo atropello para que en segundos, Miguel Ángel vuelva a convertirse en el guerrero del sol, que mientras tanto se oculta tras el horizonte ajeno a todo, ajeno a todos.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Oferta de aniversario: 4 meses por 2€

Publicidad