MANUEL BUITRAGO mbuitrago@laverdad.es
Sábado, 9 de junio 2012, 13:41
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¿Qué más puede ocurrir en la Región de Murcia para que el Gobierno y la oposición se pongan de acuerdo para superar una crisis tan dura y extraordinaria? ¿Si no es ahora, cuándo? El debate sobre el Estado de la Región ha discurrido entre un acerado cruce de reproches, pasando facturas y buscando culpables, y se ha cerrado con la propuesta del presidente Valcárcel de tender la mano convocando «un inminente encuentro» de los grupos políticos y de los agentes sociales para trabajar en un plan estratégico «que saque a la Región del pozo» en el que se encuentra, en el peor año de los 30 de autonomía que hoy se conmemoran en Jumilla. El PSOE, que antes había solicitado un gran pacto regional, aceptó la propuesta, que ahora tiene que materializarse.
Las dos jornadas de debate han puesto al descubierto varios elementos tangenciales techados por el creciente desapego de los ciudadanos hacia los políticos, de tal forma que el Gobierno y la oposición se han batido en la Asamblea ante la casi indiferencia de la calle. Los liderazgos también han dejado traslucir una lisonja innecesaria de la bancada 'popular' hacia Valcárcel, encumbrado de una forma gratuita. La ausencia de autocrítica hacia la parte de responsabilidad que incumbe al Gobierno regional por su gestión quedó levemente admitida al final por esa apelación de Valcárcel a «la frustración» de no haber podido hacer más cosas. Del lado socialista, ha quedado patente un desajuste difícil de corregir en esta legislatura: el secretario general del PSRM-PSOE, Rafael González Tovar, no tiene voz en la Asamblea. García Retegui subrayó en la tribuna que es la portavoz de la oposición y que aún espera la llamada del presidente para reunirse con él; pero Valcárcel le recordó que su interlocutor es González Tovar, y que ella debe entenderse con su igual, el portavoz 'popular' Juan Carlos Ruiz.
El común denominador del PSOE e IU, que abrieron la segunda sesión, apuntó al desmantelamiento del estado de bienestar con los «hachazos» a las prestaciones en sanidad, educación y dependencia a causa de los recortes, que están creando más pobreza y paro. Han chocado dos visiones sobre la Región imposibles de conciliar con los datos y lecturas de cada parte. García Retegui y José Antonio Pujante se prodigaron en llamar «mentiroso» a Valcárcel, al tiempo que el coordinador de IU insistió en dibujar «al señor de Murcia» que se pasea por Europa y Madrid sin que le hagan caso. Al mismo tiempo, le reprocharon a Valcárcel que se mostrara implacable con Zapatero reclamando la deuda histórica, las infraestructuras y el agua, y que ahora se haya vuelto sumiso con Rajoy. El presidente rechazó estas críticas indicando que ahora tiene que desbloquear todo lo que dejó paralizado el PSOE.
Viajes a Bruselas
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Para el presidente, la mentira procede de la oposición y detalló sus gestiones en Bruselas y en los ministerios, al tiempo que negó que esté más días fuera de la Región que dentro. «¿Son muchas 41 salidas al año? Estoy 320 días dentro», recalcó. García Retegui le echó en cara que hiciera un viaje a Nápoles en 2008 acompañado por una persona, con un coste de 10.000 euros, y que los consejeros viajen en preferente. El presidente lo rebatió; y en cuanto a los aviones, viaja en clase turista, como se pudo comprobar la semana pasada regresando de Bruselas. Retegui le pidió la agenda de sus viajes, pero Valcárcel dijo que solo le dará los datos, ya que la agenda de trabajo no se la da ni a su mujer, bromeó.
Admitió que no se pueden tener abiertos centros de salud donde acude una persona cada tres días. Ante la propuesta de Pujante de aplicar las recetas de Krugman, el presidente le contestó que se trata «de un economista de diseño» que cae en la contradicción.
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Paramount Park y el aeropuerto pusieron la salsa en el debate, ya que la oposición atacó los proyectos estrella. Pujante puso en duda la viabilidad del aeródromo y se preguntó si colocarán una estatua de Valcárcel en la entrada, como en Castellón, donde no hay aviones. También le reprochó, por inaudito, que defienda los intereses de una empresa y no de los ciudadanos. El presidente aseguró que se abrirá en octubre y criticó que los trámites del aeropuerto los paralizó el Gobierno anterior, pese a que se había mostrado de acuerdo en trasladar la actividad comercial de AENA en San Javier. «En ellos estamos», dijo en referencia a las demandas que plantea AENA para el cambio.
Bronca sobre Soler
El presidente pidió perdón al final por haberse referido al diputado socialista Manuel Soler por su apodo de 'el tirita', cuando le achacó que había distribuido un panfleto por Lorca cuando la campaña electoral se suspendió a causa de los terremotos. El Grupo Socialista lo consideró un insulto. Valcárcel dijo que era el momento de «llamar al pan, pan; y al vino, vino» sobre la ayudas para Lorca, que ocupó gran parte de los dos días de debate. Negó que el dinero hubiera quedado retenido por el Gobierno regional, en contra de las denuncias de la oposición. «Quienes quieren hacer de Lorca un polvorín de ataque al PP, que no se equivoquen», advirtió.
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