CARLOS PASTOR PEDREÑO
Sábado, 9 de junio 2012, 03:02
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Una cuestión de actualidad que no deja de ser importante por todos lo ingredientes y las circunstancias que concurren, es la denuncia de un vocal del Consejo General del Poder Judicial hacia su presidente sobre la poca delicadeza que habría tenido éste en presentar facturas de viajes de fin de semana a Marbella -unos 20 viajes en el año- con sus hoteles de lujo y otros, en concepto de gastos de protocolo y de trabajo. El asunto lo ha parado el Fiscal General del Estado, parece ser que por estar muy extendida entre bastantes vocales, la alegría en pasar los gastos personales más o menos justificados, al erario público. Es decir lo que era aparentemente un intento de mover el sillón al presidente por parte de un vocal progresista, se ha convertido en un escándalo y han tenido que parar la bola de nieve.
El señor Dívar que demuestra en su ejecutorias jurídica una profesionalidad, pundonor, bonhomía y creíamos que sabiduría, se ha puesto en evidencia por indiscrección de un compañero que ha preferido la denuncia al corporativismo. Pero lo que realmente nos impacta es el resbalón de Carlos Dívar que achacamos a nuestra teoría de que la cordura desde hace tiempo está siendo sofocada por la locura colectiva, que lo está invadiendo todo. Y en este caso ha conseguido hacer patinar a un gran hombre honorable.
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