La red de Atención Primaria soporta una creciente presión asistencial que se refleja en cifras récord de actividad. El año pasado, los médicos de los ... centros de salud y consultorios de la Región de Murcia atendieron 9.738.272 consultas, según datos recién publicados por el Ministerio de Sanidad. Son 1,9 millones más que en 2019, el año previo a la pandemia. El incremento se concentra en Medicina de Familia, con 1,8 millones más de consultas.
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En Pediatría, la tendencia ha sido más estable desde el inicio de la crisis sanitaria por la covid, e incluso en 2022 se redujo ligeramente la actividad con respecto al ejercicio anterior. En concreto, los pediatras de Primaria de la Región de Murcia atendieron 1.260.012 consultas el año pasado: 100.000 menos que en 2021, aunque 96.800 más que en 2019.
Una vez pasados los primeros momentos de la pandemia, Primaria ha ido recuperando la atención presencial. En 2022 se registraron 6,1 millones de consultas presenciales en Medicina de Familia, 1,5 millones más que el año anterior. Mientras, las teleconsultas se redujeron significativamente, pasando de 3,7 millones en 2021 a 2,3 millones en 2022. Con todo, las consultas telefónicas y telemáticas han llegado para quedarse. Lo demuestra el hecho de que, pese a que el volumen de pacientes atendidos en los centros de salud es muy superior al de 2019, el número de visitas presenciales sigue ligeramente por debajo del que se registraba antes de la irrupción de la covid.
Tras el elevado número de consultas médicas se esconde una alta frecuentación de los servicios sanitarios, muy superior a la que se registra en otras comunidades autónomas. Así, en la red de Atención Primaria de la Región de Murcia se contabilizaron el año pasado 6,5 visitas al médico por habitante, cuando la media nacional se sitúa en 5,4. Solo Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León superan estos niveles de frecuentación.
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«Tenemos una población menos envejecida que en otras comunidades, pero que va más al médico; consulta más y no por ello tiene un mejor estado de salud», subraya Juan Antonio Sánchez, médico y miembro de la junta directiva de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP). Esta alta frecuentación no es nueva, recuerda: ya se producía antes de la pandemia.
La creciente presión sobre los médicos de familia contrasta con el descenso del número de consultas en Enfermería de Primaria: de 4,1 millones en 2019 a 3,5 en 2022. Más aún, mientras Medicina de Familia soporta una alta frecuentación, en Enfermería este indicador se sitúa por debajo de la media nacional. «La salida de la situación actual de Primaria pasa por Enfermería. Tienen un papel muy importante en la atención a los pacientes crónicos», avisa Juan Antonio Sánchez. Primaria requiere, en este sentido, de una reorganización, reflexiona. Así lo advirtió ya la ADSP en su último informe, 'El estado del malestar'.
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En este documento, la asociación ponía precisamente el acento en los malos indicadores sociosanitarios que presenta la Región de Murcia pese a los ingentes recursos destinados a la sanidad. «Tenemos un sistema muy utilizado, como demuestran estos datos del Ministerio, pero que obtiene pocos resultados en términos de salud; es una muestra de poca eficiencia», reflexiona Juan Antonio Sánchez.
El presidente de la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Smumfyc), Jesús Abenza, coincide en destacar este contraste. «No cabe la excusa de que todo este aumento de demanda obedece al parón de la pandemia; hay que empezar a hablar seriamente del estado de salud de la población de la Región», avisa. «Urge ya que se forme un Gobierno regional para tener un equipo en sanidad operativo, para analizar la situación de la salud en la Región de Murcia y para empezar a pilotar la Emap (Estrategia de Mejora de la Atención Primaria). Es necesario un análisis coordinado con todos los actores, desde las asociaciones de pacientes a las sociedades científicas», reflexiona.
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Abenza reclama «caminar hacia una orientación comunitaria de la Atención Primaria que permita desmedicalizar problemas cotidianos de la población, de forma que no todo pase por el sistema sanitario».
En este análisis de las causas tras la creciente presión asistencial en Primaria, Juan Antonio Sánchez, de la ADSP, añade otro factor: «el aumento de problemas de salud mental». En muchos casos, los ciudadanos acuden al médico de familia con síntomas de un malestar que debería ser abordado «en otros niveles», pero que termina medicalizándose.
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El aumento de la plantilla en Atención Primaria ha permitido que el cupo de pacientes por médico de familia baje de los 1.400. En concreto, se sitúa en una media de 1.382, según los datos publicados por el Ministerio de Sanidad. Se trata de la cifra más baja de toda la serie estadística, que empieza en 2004. Aunque es un cupo todavía ligeramente superior a la media nacional (1.356 tarjetas sanitarias por médico de familia), hay que tener en cuenta que ese promedio incluye tanto a regiones con población rural muy dispersa, como Castilla y León, como a las más urbanas. La ratio también mejora en Pediatría, con 862 pacientes por profesional en la Región de Murcia. En este caso, además, el indicador sí mejora la media nacional. No ocurre lo mismo con Enfermería: la Atención Primaria regional arrastra un déficit de enfermeros que se refleja en un cupo de 1.708 pacientes por profesional.
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