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La Consejería de Educación no atranca en su desafío a los mandatos de la reforma educativa, la Lomloe, que deben aplicar este curso en los ... colegios e institutos. Los borradores de los nuevos currículos, que llegarán con meses de retraso a las aulas, vuelven a pisar las líneas rojas marcadas por el Ministerio en su reforma educativa y mantienen el límite de suspensos para pasar de curso en la ESO, que ha eliminado la ley. La Consejería defiende que mantener el tope de suspensos para pasar de curso y titular estimula la cultura del esfuerzo, mientras que el Ministerio persigue que los alumnos sean evaluados de forma global, atendiendo a sus competencias, y quiere rebajar la tasa de fracaso.
La Lomloe establece de forma explícita que no habrá límite de suspensos para pasar de curso en la ESO y suprime las calificaciones numéricas: las actas de evaluación seguirán recogiendo los insuficientes, suficientes, bienes, notables y sobresalientes, pero las notas del 1 al 10 desaparecerán. Las dos instrucciones, que generaron amplio debate el curso pasado, condensan la esencia de la revisión educativa que pretende el Ministerio con su reforma: el propósito es que los estudiantes sean evaluados de forma colegiada por sus profesores en la adquisición de competencias, para que su progresión no esté vinculada a un número determinado de suspensos. La Lomloe se propone además rebajar la elevada tasa de fracaso y abandono educativo, que en la Región, a pesar de haber mejorado, sigue por encima de la media española y a gran distancia de la europea.
Así, la polémica 'ley Celaá' establece que en las etapas de educación obligatoria repetir o pasar de curso ya no puede depender de un número determinado de suspensos, sino que queda al criterio de lo que el equipo directivo considere, de forma colegiada, qué resultará más beneficioso para la trayectoria educativa del alumnado.
La Región, como otras comunidades gobernadas por el PP, ya desactivó el pasado curso esas normas con un decreto regional. Ahora quiere plasmar ese desafío en los decretos de currículo, que hasta la fecha y salvo que los servicios jurídicos de la Comunidad digan lo contrario, mantienen el límite de suspensos y las calificaciones numéricas del 0 al 10.
El decreto establece que las decisiones sobre la promoción del alumnado de un curso a otro «serán adoptadas de forma colegiada por el equipo docente, atendiendo a la consecución de los objetivos, al grado de adquisición de las competencias establecidas y a la valoración de las medidas que favorezcan el progreso del alumno». Sin embargo, marca límites –que la Lomloe descartaba– a esas decisiones: «Se adoptarán por mayoría cualificada de tres cuartos, previa deliberación del equipo docente, de la que se dejará constancia en acta».
17,3% es la tasa de abandono educativo temprano en la Región, la más baja en décadas. Sigue muy lejos de la media española, que se sitúa en un 13,3%.
11% es la tasa de repetición en cuarto de la ESO, según los últimos datos del Ministerio de Educación. La media española en el mismo curso es del 8%.
Además, la Consejería de Educación establece límites vinculados al número de suspensos, en contra de la Lomloe: «Los alumnos promocionarán de curso cuando hayan superado todas las materias o tengan evaluación negativa en una o dos materias, y repetirán curso cuando tengan evaluación negativa en tres o más materias». Excepcionalmente, el equipo docente podrá decidir la promoción de un alumno con evaluación negativa en tres materias siempre que dos de las materias con evaluación negativa no sean simultáneamente Lengua y Matemáticas. O lo que es lo mismo: los estudiantes que suspendan tres asignaturas repiten curso, como venía ocurriendo antes de la reforma educativa.
Aun con tres suspensos, los alumnos podrán pasar de curso si el equipo docente considera que la naturaleza de las materias no superadas le permite seguir con éxito el curso siguiente o estima que tiene expectativas favorables de recuperación. También si entiende que la promoción beneficiará su evolución académica.
El borrador de decreto marca además que los resultados de la evaluación se expresarán en términos de Insuficiente (IN) para las calificaciones negativas, y Suficiente (SU), Bien (BI), Notable (NT) o Sobresaliente (SB) para las calificaciones positivas. Pero, añade: «A estos términos les acompañará, con carácter informativo, una calificación numérica, sin decimales, en una escala del uno al diez», con sus siguientes correspondencias. De nuevo, este requisito contraviene lo marcado por la ley educativa, que elimina las notas numéricas.
En la Consejería de Educación están convencidos de que las reglas de promoción y titulación acordadas en la Región son compatibles con la Lomloe. Consideran que de no ser así, ya habrían mostrado sus objeciones, que tampoco plantearon cuando, en diciembre, Educación acordó un decreto provisional para el curso pasado en términos similares y que sigue en vigor. Lo cierto es que la ministra de Educación, Pilar Alegría, ya advirtió el pasado abril al Gobierno regional de que las comunidades autónomas no pueden, «en ningún caso, contravenir» la Lomloe. Un aviso que llegaba después de que la Comunidad anunciara su intención de mantener el límite de suspensos para pasar de curso en la ESO.
Para esquivar la Lomloe, la Administración regional ha examinado al detalle los reales decretos de evaluación y de desarrollo de la ESO, y ha encontrado en su redacción elementos que, considera, permiten a la Administración regional ignorar la flexibilidad para pasar de curso que pretende la reforma. Según establece el real decreto de la ESO en el apartado de promoción, «los proyectos educativos de los centros regularán las actuaciones del equipo docente responsable de la evaluación, de acuerdo con lo establecido por las administraciones educativas». Ese resquicio, entiende el Gobierno regional, permite a la Consejería marcar sus normas, a pesar de que el real decreto de promoción del Ministerio sí deja claro que serán los equipos docentes, al margen del número de suspensos, los que tomen la decisión.
El Ministerio de Educación no ha movido ficha aún con las comunidades que han modificado las normas de titulación y promoción, pero hay que tener en cuenta que esos desarrollos regionales están aún en fase de borrador, y es posible que espere a que sean aprobados.
En cualquier caso, en la Consejería de Educación están convencidos de que marcar límites de suspensos para pasar de curso o lograr el título promueve el esfuerzo entre los estudiantes.
Los directores de los centros, en cambio, consideran que las diferencias de criterio pueden generar «confusión y conflictos» en las sesiones de evaluación. «El espíritu de la ley es otro y busca reconducir con apoyos a los alumnos que se desmotivan; no está bien utilizar la educación para dirimir disputas políticas», critica la presidenta de la Asociación de Directivos de Centros Públicos de Educación Secundaria, Isabel Saturno. El secretario de políticas educativas del PSRM, Antonio Espín, considera que la redacción de las normas de titulación y promoción «son una irregularidad de libro, ya que van en contra de una cuestión orgánica de la ley; la Comunidad no tiene capacidad de modular aspectos centrales de la ley», denuncia, confiado en que el Ministerio atajará las pretensiones de la Consejería.
Los decretos regionales también han 'colado' en su desarrollo la aplicación 'edulcorada' del veto parental en los colegios e institutos. Según establece el borrador, los centros tendrán que hacer llegar a los padres información «detallada» de cada actividad complementaria que vaya a ser impartida por personas ajenas al claustro al menos siete días antes de su celebración a través de una circular, y estas tendrán que contar siempre con la presencia de un docente del centro durante el desarrollo de la actividad. Educación mantiene fuera el requerimiento de autorización a los padres para la asistencia de sus hijos a las actividades, aunque sigue dándoles el control al otorgar una semana de margen para que decidan si envían a su hijo a clase ese día o no.
Los directores de los centros consideran, como siempre han denunciado en sus manifestaciones contra el veto parental, que la medida impuesta por la Consejería de Educación «siembra la desconfianza hacia el profesorado y nuestro trabajo», asegura Isabel Saturno, quien recuerda que toda la información detallada sobre las actividades complementarias (charlas, conferencias...) está accesible a los padres desde principio de curso en las web de los centros, que proporcionan todo tipo de referencias sobre la Programación General Anual (PGA) del colegio o instituto.
Aunque la consejera de Educación, la ex Vox Isabel Campuzano, hizo bandera del veto parental, la realidad es que desde que se hizo con la cartera de Educación solo ha aplicado una versión suavizada, la que ha incluido en los currículos, mucho más laxa que la aprobada inicialmente por la Administración regional.
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