Una mujer arregla una parte de su chabola ubicada en uno de los asentamientos de La Magdalena. J. M. R. / AGM

Crecen las quejas vecinales en La Magdalena por el aumento de chabolas en dos asentamientos

Los residentes denuncian que lejos de desmontar los campamentos, como ordenó el Ayuntamiento hace un mes, el número de casetas va a más

Miércoles, 23 de junio 2021, 02:29

Pasado el plazo de un mes dado por el Ayuntamiento de Cartagena al dueño de la parcela de La Magdalena donde está situado uno de ... los dos asentamientos chabolistas de esa diputación, una docena de familias con menores de edad sigue viviendo en viejas autocaravanas y casas fabricadas con restos de maderas, chapas y ladrillos. Lo peor de todo, según los vecinos, es que lejos de haberse frenado este fenómeno «va en aumento y cada vez vemos más barracas, no solo en el poblado principal, sino en el de la Casa del Pino», aseguró a LA VERDAD el presidente de la Junta Vecinal de Molinos Marfagones, a la que pertenece esta zona, Antonio Bernal.

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Se trata de un recinto vallado ubicado en pleno corazón de la diputación, en las inmediaciones del paraje de Los Méndez. De no cumplir con la orden municipal, el Consistorio advirtió de que actuaría de manera subsidiaria y levantaría el asentamiento. Tras ello pasaría la factura al propietario. De momento y tras haberse cumplido el plazo, aún no ha hecho nada.

Pese a las advertencias y la apertura de dos expedientes sancionadores, previos a la orden de desalojo, por parte de la administración local al dueño del solar, el número de moradores continúa en aumento y viviendo entre suciedad y animales sueltos.

Aumentan las parcelas y viviendas a la venta en la diputación, ante el incremento de la inseguridad en la zona

Más presencia policial

Muchos de ellos se han trasladado en el último año de barrios de Cartagena, como Los Dolores, de donde siguen llegando. «Buena parte de ellos viven allí, pero cuando más ruido hacen y más se les ve son los fines de semana», añadió Bernal.

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El otro asentamiento está cerca del primero, a escasamente un kilómetro. Está ubicado en el caserío conocido como Casa del Pino. En una parcela vallada viven dos familias, una en una autocaravana junto a una construcción hecha de palés y otra en una casa prefabricada.

«Ahora otra familia está construyendo otra caseta», afirmó un vecino de la zona, que prefirió mantener el anonimato, por temor a represalias. Los que viven en esta diputación temen que si no se hace nada este lugar crezca hasta convertirse en otro poblado chabolista. Incluso denuncian que dos casas abandonadas situadas entre Los Méndez y en Los Zurdos han sido ocupadas de manera ilegal. Los vecinos están muy enfadados, porque pese a que han solicitado en varias ocasiones una reunión con el Ayuntamiento aún no lo han conseguido. Lo que sí ha surtido efecto es la mayor presencial policial en la zona, que se intensificó hace un mes cuando los vecinos de esta diputación denunciaron a través de este diario la creciente inseguridad en la zona.

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Parcelas en venta

Los residentes relacionaron a esas familias con las «múltiples» oleadas de robos que hubo durante los últimos meses. Ahora, según fuentes vecinales, ya no hay robos, «pero muchos propietarios de parcelas y casas han puesto carteles de 'Se vende', ante la creciente inseguridad».

Este diario quiso conocer qué va a hacer el Ayuntamiento a partir de ahora con estos asentamientos y en concreto con uno de ellos, donde viven menores. Es al que dio un ultimátum para levantarlo. El equipo de gobierno municipal no facilitó información a LA VERDAD.

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Reprochan la falta de información del Consistorio

El presidente de la Junta Vecinal de Molinos Marfagones, Antonio Bernal, recriminó que hace algo menos de un mes solicitó una reunión con el Ayuntamiento, concretamente con la Concejalía de Descentralización, dependiente de Diego Ortega, y con la de Seguridad Ciudadana, cuya responsabilidad recae en Juan Pedro Torralba, pero aún no ha obtenido respuesta. «Es un tema muy importante y cuya solución pasa por sentarnos y buscar alternativas a unas personas que han alterado la convivencia en La Magdalena. Lo peor de todo es la falta de información del Consistorio», recriminó.

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