
Manuel Madrid
Jueves, 12 de junio 2014, 10:49
Sigifredo Hernández, presidente de la Junta de Hacendados de la huerta de Murcia, ha sido condenado por un delito imprudente contra el patrimonio histórico por el derribo del molino de Oliver en Aljucer en 2008. La pena que se le impone es una multa de 900 euros y una indemnización de 3.000 euros que deberá abonar a la Consejería de Cultura, que rehabilitó el escudo declarado BIC. "Este hombre bueno ya es un hombre malo", ha dicho Pedro Fernández, portavoz de Huermur, que denunció los hechos. El otro acusado, Antolín H., dueño de la empresa que realizó la demolición, no ha sido condenado porque su delito ha prescrito al ser imputado tres años después de que se produjeran los hechos.
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El abogado de Sigifredo Hernández ha aceptado un acuerdo con la Fiscalía al reconocer el presidente de la Junta de Hacendados que el derribo fue una imprudencia. Sigifredo ha declarado que por querer resolver un problema generado en la acequia Alquibla por la acumulación de animales muertos ha sufrido un martirio de seis años. No ha querido responder a la petición de Huermur de que "un delincuente ya juzgado" sea apartado del Consejo de Hombres Buenos "porque un condenado no puede ser juez".
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