Molo le roba el balón a Germán.
Fútbol | segunda b

El Efesé recupera el liderato

Francisco J. Moya

Domingo, 19 de febrero 2017, 15:55

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Son dos estilos diferentes, pero igual de válidos. Son dos de los cinco mejores equipos de toda la Segunda B y no es descabellado pensar que el partido de ayer se vaya a repetir dentro de unos meses en el fútbol profesional. Son dos equipos que golpean. Cada uno, a su manera, desde luego. Pero ayer en el Artés Carrasco, tomado por la afición albinegra y con ciertos brotes verdes en lo que a la parroquia blanquiazul se refiere, solo uno de ellos dio su mejor versión. Justo el que más lo necesitaba. El otro, tras una soberbia racha de siete victorias y un empate en las ocho jornadas precedentes, no se pareció en nada al equipo depredador e insaciable de los dos últimos meses. Así, el resultado de ambas cosas nos llevó a una auténtica exhibición del Cartagena, que no salió de Lorca con una goleada abultada por el escaso tino a la hora de rematar de sus delanteros, fundamentalmente de Artiles.

El Cartagena de Alberto Monteagudo (21 triunfos, 15 empates y 5 derrotas es su bagaje en el banquillo albinegro) te gana en las distancias cortas. Te embelesa en los pequeños detalles, como el de ver llegar al área a su lateral izquierdo -Jesús Álvaro- a base de taconazos. Igual que obervar cómo su lateral derecho -Óscar Ramírez- lleva ya más asistencias de gol que un buen puñado de extremos de la categoría. Son defensas contraculturales, de los que no hay en Segunda B.

Con jugadores delicados, como Cristo o Rivero, su fútbol a veces es un susurro. Pero se trata de un susurro delicioso. Incluso cuando se trata solo de un balbuceo, es un equipo que te entra por los ojos. Incluso sabiendo muchas veces que el adorno sustituye al remate y que sus jugadores van por el camino más largo pudiendo ir por el corto. Constatando, en definitiva, que el talento se antepone a la eficicia, el Cartagena es el primero porque lo contrario sería una sorpresa.

El Efesé te conquista como lo hacía Amy Winehouse en uno de sus conciertos, con aquella voz rara y tan difícil de encontrar en una mujer. Estuviera peor o mejor, siempre había ligereza, agilidad, floritura, sonoridad y variación. No llega a romper este Cartagena. No es un martillo pilón y le cuesta derribar el primer muro, pero es puro soul. Sobre todo desde que el descarado Isi Ros, el vertiginoso Artiles y el oportuno Fernando Llorente se han sumado al proyecto, justo cuando Arturo, Rivero y Cristo demandaban nuevos socios. El último en llegar, el incansable Germán, evidenció ayer en su estreno como titular que quiere sumarse a la fiesta. Llevó de cabeza a Molo y Rojas.

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El Lorca es puro heavy metal en esta Segunda B de patadones, bostezos y gradas desiertas. Con el dinero que le sobra a Xu Genbao se ha armado un equipo sobresaliente al que solo le falta el calor de los suyos. Aún así, cuando todas sus estrellas se meten en faena, sea en Lorca, en San Pedro del Pinatar o en Villanueva de la Serena, perfectamente puede sonar como Metallica. A los de Julio Algar (14 victorias, 5 empates y 2 derrotas es su bagaje en el banquillo lorquino) les basta con sacar su mazo y en una sola acción dejar noqueado al que se ponga por delante. Si no golpea Chumbi, lo hace Onwu. Pero alguien acaba golpeando. Y por detrás tienen a Abel Gómez y Cristian Bustos, encargados de tenerlo todo bajo control. Ninguno desafina. En los costados, Urko Arroyo, Noguera y Carlos Martínez vuelan como las águilas. Aunque uno se crea que no están, aparecen.

Recital visitante

Por eso, lo que sucedió ayer en el Artés Carrasco, donde el Cartagena ganó por vez primera en su historia, fue tan ilógico como inesperado. Sospechábamos que el Efesé reaccionaría. Siempre lo ha hecho. Con Monteagudo nunca ha perdido dos partidos seguidos. Cuando se cae, se levanta. Está en su ADN. Así, tras perder hace una semana el liderato de un modo un tanto grotesco, ayer lo recuperó. Pero lo que nadie podía imaginar es que que el Lorca hiciera uno de sus peores partidos del año justo cuando tenía la oportunidad de dejar medio sentenciado el primer puesto. Eso desconcertó a todos. No hubo noticias del cuadro local, que solo disparó una vez entre los tres palos una tarde para olvidar.

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Ya en el minuto 3 pudo adelantarse el equipo albinegro. Artiles, solo delante de Dorronsoro, chutó contras las piernas del portero. Tras un remate en semifallo de Molo y un disparo lejano de Abel Gómez, Óscar Ramírez volvió a perdonarle la vida al meta local. En vez de chutar, apostó por ceder a Artiles y el chileno Rojas evitó el gol. Un tiro mordido de un espectacular Artiles y un derechazo de Llorente que se fue por encima del larguero tras dar en Bustos fueron el preludio de otra grandísima ocasión de los visitantes. Artiles, solo ante el portero de nuevo, lanzó alto cuando anotar el gol parecía lo más sencillo.

Mejoró el Lorca en el inicio del segundo acto, con Noguera y Urko Arroyo generando algunos problemas a la zaga visitante. Se rompió de nuevo Poley cuando empezaba a calentarse. No obstante, aquello fue un espejismo. La realidad es que cada llegada del Cartagena era sinónimo de peligro en el área lorquina. Rivero chutó alto en inmejorable posición y Jesús Álvaro, con la derecha, también pudo marcar. Así, a falta de un cuarto de hora para el final, llegó el gol de la victoria. En una falta lateral, Óscar Ramírez puso un buen balón en el primer palo y Fernando Llorente, con un perfecto remate de cabeza, marcó su tercer gol con la camiseta del Efesé.

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No hubo reacción del Lorca. Al contrario, estuvo más cerca el segundo del Cartagena que el empate del Lorca. Isi Ros, que regateó a dos defensas y al portero, rozó el 0-2. Su disparo mordido lo sacó Molo justo en la línea de gol.

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