Los jugadores del Cartagena y el cuerpo técnico, en el entrenamiento del pasado miércoles antes del encuentro de hoy frente al Eibar. @FCCARTAGENA_EFS
Fútbol

Un Cartagena al límite ante un Eibar dudoso

Con la salvación convertida en una quimera, el Cartagena recibe a un equipo armero necesitado de puntos y sensaciones

Salva Castiñeyras

Cartagena

Viernes, 28 de febrero 2025, 01:19

El tiempo se agota y el Cartagena sigue atrapado en un laberinto sin salida. Cada jornada es un nuevo intento por rebelarse contra el ... destino, pero la cruda realidad pesa más que la esperanza. Con solo 15 puntos en el casillero y una distancia de 18 (ampliables a 21 por el partido aplazado del Burgos) respecto a la permanencia, el Efesé, colista de LaLiga Hypermotion, encara su enésima reválida esta noche (20.30 horas, Estadio Municipal Cartagonova) ante un Eibar que aterriza con sus propios problemas, pero sobre todo, con la necesidad imperiosa de alejarse de la zona roja de la tabla.

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Los números del Efesé son los de un equipo al que el descenso lo acecha con la sentencia escrita: seis derrotas consecutivas, ocho en los últimos diez partidos, dos puntos sumados de los últimos treinta y una de las peores estadísticas defensivas de la categoría, con 50 goles en contra. Si bien, la mejora es candente en el juego mostrado por el cuadro albinegro en sus dos últimos envites ante el Málaga y el Elche, pero los resultados siguen aún sin llegar. Agarrados a esa pequeño haz de luz, los de Romo querrán poner fin a su desastrosa dinámica en una tarde que se prevé fría y lluviosa en un Cartagonova desangelado.

La permanencia, que parecía lejana hace semanas, es ya prácticamente una quimera. Matemáticamente posible, sí, pero la lógica dicta que solo un súper-milagro podría evitar que el equipo blanquinegro diga adiós al fútbol profesional tras cinco temporadas de permanencia. La situación es tan extrema que los números hablan por sí solos: el Cartagena solo podría permitirse perder dos o tres de los catorce encuentros que quedan para llegar a la cifra mínima que garantice la salvación. Es decir, el Efesé debería sumar números propios de un aspirante al ascenso en el tramo final de la temporada para seguir con vida. Un reto titánico para un equipo que solo ha ganado tres partidos en 28 jornadas.

Un rival con su propio drama

Enfrente estará un Eibar que también llega con la soga al cuello, pero con un margen de reacción mucho mayor. El equipo armero estrena entrenador a domicilio: Beñat San José debutó en el banquillo eibarrés con un empate el pasado sábado ante el Racing de Santander en un duelo donde dejó buenas sensaciones, pero insuficientes para escapar de la zona roja. El cuadro vasco es el tercer peor visitante de la categoría y solo ha ganado dos partidos fuera de casa, lo que convierte este encuentro en una oportunidad de oro para resurgir.

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Los armeros rescindieron a Etxeberría hace dos semanas y eligieron a un San José que debutó con un 2-2 en el Sardinero

En su estreno en el Sardinero, Beñat San José mostró un Eibar más vertical, con ataques directos tras cada robo y una presión agresiva en campo rival. A diferencia de Etxeberria, dio mayor protagonismo a los extremos en la amplitud ofensiva, relegando a los laterales a funciones más interiores. Corpas brilló con dos asistencias, Merquelanz ayudó a abrir el campo y Bautista destacó con un doblete, reflejando la apuesta del técnico por cargar el ataque por los costados. En la salida de balón, San José evitó riesgos, optando por desplazamientos largos para ganar segundas jugadas y atacar con rapidez. El Eibar también mostró una presión alta con cinco jugadores en campo contrario, buscando recuperar el balón lo antes posible, aunque sufrió cuando tuvo que replegar. La falta de contundencia en área rival es una losa para los armeros, que ven en el Cartagonova una oportunidad de romper esa dinámica ante el equipo más débil de la competición.

El técnico armero no quiere que la clasificación engañe a los suyos y prefiere no fijarse en el cartel de colista del Efesé. «Yo siempre veo los partidos con mucho que ganar. Nunca analizo al rival si está abajo, está en la mitad o arriba, si su escudo tiene más historia o menos... No miro eso. Miro qué cualidades tiene, dónde nos puede hacer daño», advirtió en la previa. A pesar de la crisis que vive el Cartagena, San José sabe que el equipo de Romo ha mostrado mejoría en las últimas jornadas y espera un duelo intenso. «Sí, es verdad que van últimos, pero juegan en casa y van a querer hacer el mejor partido posible. Ante eso, no hay rival menor».

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El cuadro vasco es el tercer peor visitante de la categoría y solo ha ganado dos partidos fuera de casa en toda la temporada

Si algo ha logrado Fernández Romo desde su llegada al banquillo blanquinegro es mejorar la competitividad del equipo. Se vio ante el Málaga y se confirmó en el último partido contra el Elche, donde el Cartagena sorprendió y plantó cara al actual líder, llegando incluso a ponerse por delante, pero acabó cayendo (2-1). El Efesé ha mejorado su estructura defensiva, se muestra más ordenado sobre el campo y ha elevado su intensidad, pero los resultados siguen sin llegar. Romo es consciente de que su equipo sigue pecando de los mismos males que arrastra desde el inicio: errores individuales en momentos clave, falta de contundencia y escasez de gol.

Los de Ipurúa arrastran una fatídica dinámica de resultados en sus últimos seis encuentros; no vencen desde el 13 de enero

Para esta cita, Rafa Núñez regresa a la convocatoria tras haberse perdido el choque en el Martínez Valero por la cláusula del miedo impuesta por el Elche. Su presencia podría devolverle la titularidad en banda, donde Romo sigue buscando alternativas. En el lateral derecho, Delmás quedó señalado en los dos goles del Elche y su puesto podría estar en el aire, aunque Aguirregabiria tampoco parece haber convencido al técnico. Más allá de los nombres, lo que preocupa es el estado anímico del equipo. Fernández Romo reconoce que la situación le quita el sueño y que, aunque los jugadores responden, el margen de error es mínimo. Sin embargo, en su discurso evita hablar de descenso y se centra en construir un equipo que compita los 90 minutos sin desconectarse en los momentos clave.

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Sin calor en las gradas

Mientras tanto, el Cartagonova se perfila como un escenario desangelado, donde la afluencia de público se desvanece ante otros compromisos locales, el bajo ánimo colectivo y la alta probabilidad de lluvia a la hora del encuentro. El silencio en las gradas se convierte en un presagio más de la difícil realidad que vive el equipo. El doloroso dato de los más de seis mil abonados que no asistieron al último partido en casa podría incluso superarse esta noche, mostrando una vez más un Cartagonova gélido, distante y casi irreconocible.

Esta noche, en el Cartagonova, dos universos en crisis se encuentran. El Cartagena, que juega contra la inercia de un destino ya casi marcado, y un Eibar que, aunque con problemas propios, llega con un horizonte mucho menos sombrío. Dos equipos en crisis, pero con urgencias muy distintas. Un duelo entre la resistencia de un equipo que se niega a rendirse y la cruda realidad de un destino que se cierne como una sombra ineludible. La lucha por cada balón, por cada centímetro en el campo, se convertirá en la metáfora de una temporada en la que el orgullo, más que la salvación, es el único premio que parece estar aún al alcance.

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