La economía social juega un papel clave en el desarrollo económicode las regiones donde desarrollasu actividad. Freepik

La economía social se consolida como actor clave en la generación de empleo y riqueza

Éxito ·

Los últimos datos confirman el impacto positivo de este modelo en la sociedad, su desarrollo económico en España y Europa, así como su capacidad para llegar a un mayor número de sectores

EFQ

Murcia

Miércoles, 26 de febrero 2025, 00:14

Las cooperativas, los bancos éticos, las empresas de inserción laboral, las mutualidades, las entidades que proveen servicios asistenciales, las sociedades laborales, los centros especiales de empleo, las cofradías de pescadores o las fundaciones y asociaciones que llevan a cabo actividad económica integran lo que se conoce como economía social. Estos agentes han sido y son una parte integral y fundamental de la economía española y europea, promoviendo la solidaridad, la inclusión y el desarrollo sostenible.

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En un mundo donde la economía tradicional a menudo prioriza el beneficio individual sobre el bienestar colectivo, el sector representado por la economía social aparece como un modelo alternativo que fomenta la colaboración y el empoderamiento, ofreciendo una alternativa viable que puede contribuir a un futuro más justo y equitativo, abordando desafíos económicos y sociales sin precedentes.

La economía social ha demostrado históricamente una gran capacidad para estar en constante evolución respondiendo a las distintas necesidades socioeconómicas y ambientales que van surgiendo o que implican la necesidad de una transformación o adaptación de las ya existentes.

La economía social tiene su origen en las cooperativas, que en España tienen sus raíces en el siglo XIX, cuando surgieron como respuesta a las necesidades económicas y sociales de los trabajadores. Desde entonces, han evolucionado y se han diversificado, abarcando sectores como la agricultura, la industria, los servicios y la vivienda. Hoy en día, España es uno de los países europeos con mayor número de cooperativas, destacándose por su modelo de gestión democrática y su compromiso con el desarrollo local.

Los actores que conforman la economía social se basan en principios como la adhesión voluntaria, la gestión democrática, la participación económica de los socios y la preocupación por la comunidad. Estos valores no solo fomentan un sentido de pertenencia y responsabilidad entre los miembros, sino que también contribuyen a la creación de economías locales resilientes, solidarias y sostenibles.

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Los principios en los que se basa la economía social son la primacía de las personas y el objetivo social sobre el capital ( las decisiones empresariales priorizan la equidad, el bienestar colectivo y la calidad de vida);. la gestión democrática y participativa (los miembros participan en la toma de decisiones de manera igualitaria); la solidaridad y cohesión social (se fomenta la inclusión de colectivos vulnerables y la igualdad de oportunidades); compromiso con el territorio (contribución al desarrollo local, favoreciendo la creación de empleo en comunidades desfavorecidas); y reinversión de beneficios (los excedentes se reinvierten en la entidad o en proyectos sociales).

Los actores que conforman la economía social han mostrado una gran capacidad de operar en una amplia gama de sectores, lo que les permite diversificar su impacto económico

La actualización de las Estadísticas del Ministerio de Trabajo y Economía Social proporcionan información importante sobre el impacto de la economía social en la sociedad y el desarrollo económico en España.

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En un primer análisis, durante el período 2020-2024, el número de cooperativas se incrementó pasando de 19.800 cooperativas a 21.131. En relación con las sociedades laborales, también experimentaron un crecimiento pasando de 7.200 a 8.500 durante el mismo período. Respecto al empleo, se ha constatado un importante aumento con un alza del 6,8% entre 2020 y 2024.

Según el Ministerio de Trabajo y Economía Social, el peso de la economía social en España representa un 10 % del PIB nacional y genera empleo para más de dos millones de personas.

Este modelo no solo favorece la creación de empleo de calidad, sino que también promueve la inclusión de colectivos como jóvenes, mujeres, mayores de 45 años y personas con discapacidad.

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Además, durante crisis económicas como la de al covid-19, la economía social ha demostrado ser más resilientes que otros modelos empresariales, manteniendo el empleo y la producción en tiempos difíciles.

Si nos detenemos en el modelo cooperativista, que supone alrededor del 80% de la economía social, en España da empleo a aproximadamente 2 millones de personas. Este número incluye tanto a los socios trabajadores como a los empleados contratados en diversas cooperativas, desde microempresas hasta grandes grupos empresariales, abarcando sectores como la agricultura, la industria, los servicios y la vivienda. Además, en los últimos años, el empleo en cooperativas ha mostrado una tendencia al alza, especialmente en sectores que priorizan la sostenibilidad y la economía social.

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La adaptación en entornos complejos y crisis económicas ha permitido posicionar a la economía social como líder en la economía del futuro

Las cooperativas representan alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) de España. Este porcentaje puede variar según el sector y la región, pero en general, las cooperativas contribuyen de manera significativa a la economía nacional. Y además de su contribución directa al PIB, generan un valor añadido considerable a través de sus actividades económicas al mantener una filosofía centrada en el desarrollo local y la cohesión social.

En un contexto como el actual, la economía social siempre es bienvenida por su capacidad de operar en una amplia gama de sectores, lo que les permite diversificar su impacto económico. Esto incluye desde la producción agrícola hasta servicios financieros, educación y salud.

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Tal es su importancia, que España es el único país europeo en identificar el sector de la economía social como prioritario.

En definitiva, la economía social no solo ofrece beneficios económicos y sociales directos, sino que también inspira a los ciudadanos a involucrarse en proyectos más humanos, sostenibles y solidarios. Esto la convierte en una opción atractiva para aquellos que buscan alternativas al modelo económico tradicional.

Desafíos

A pesar de su reconocida importancia, la economía social enfrenta desafíos significativos, como la competencia con grandes empresas y la falta de visibilidad en el mercado. Sin embargo, la creciente demanda de modelos de negocio sostenibles y responsables presenta una oportunidad única para posicionarse como líderes en la economía del futuro.

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Las difras

  • 27.962 entidades de economía social de no mercado

  • 46.644 empresas de economía social de mercado

  • 528.220 empleos dentro de la economía social de no mercado

  • 1.977.387 empleos dentro de la economía social de mercado

  • 22.742.937 Total asociacionismo

La Región de Murcia ha estrenado este año 2025 la Capitalidad Española de la Economía Social, una oportunidad para arrojar luz acerca de este modelo, siendo ésta una de las comunidades autónomas con mayor arraigo de la economía social y con mayor índice de creación de empresas, especialmente, cooperativas (representa el 8,1% del empleo en todos los sectores económicos, con 6.000 empresas y con un índice de creación de empresas muy alto).

Todas las miradas están puestas en el proyecto de Ley Integral de Economía Social, actualmente en tramitación parlamentaria, pues será un instrumento transformador que fortalecerá aún más este modelo empresarial, reforzando la creación y mantenimiento de empleo estable e inclusivo, prestando especial atención a los colectivos en situación de vulnerabilidad social.

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Para consolidar el papel clave que juega la economía social en el desarrollo económico, tanto de España como de Europa, es necesario que este modelo empresarial siga creciendo en notoriedad y visibilidad y pase a ser incluido como parte importante en políticas públicas estratégicas de apoyo a este modelo empresarial, así como otros aspectos vinculados a la modernización del marco fiscal. Un ejemplo sería el nuevo Proyecto de Ley de Industria

La presencia de la economía social en las universidades españolas también sigue creciendo. Los últimos informes detallan 135 acciones formativas de postgrado, 23 cátedras de Economía Social y 3 doctorados relacionados con este modelo empresarial.

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Además, la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), en calidad de Organismo Intermedio del 'Programa EFESO' cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE +), anunciaba recientemente la aprobación de 29 proyectos por valor de 8.369.522,51 de euros.

Igualmente, el Parlamento Europeo decidió de forma unánime el pasado mes de diciembre renovar el Intergrupo de Economía Social. Está decisión consolida al Intergrupo como el foro estratégico para liberar en esta Legislatura todo el potencial del modelo empresarial de la economía social como motor clave de desarrollo económico, social, industrial y medioambiental sostenible en los territorios de Europa

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El presidente de CEPES, Juan Antonio Pedreño, destaca la importancia de «visibilizar y reconocer la contribución de nuestras entidades y empresas, además de apoyar la formulación de políticas, facilitar la investigación y evaluación de las políticas públicas relativas a la economía social. Asimismo, contar con estas estadísticas, garantiza la transparencia, la rendición de cuentas y permite la comparabilidad internacional».

  1. Un actor estratégico con futuro

La economía social es un actor empresarial clave para el futuro a nivel regional, nacional e internacional. Existe el compromiso institucional para aprobar el proyecto de Ley Integral de Impulso a la Economía Social, que se encuentra actualmente en tramitación parlamentaria.

Asimismo, el Ejecutivo ha creado recientemente el Hub de Vanguardia de la Economía Social, un proyecto para el que se han concedido 1,3 millones de euros a Cepes (Confederación Empresarial Española de la Economía Social), con el fin de situar a la economía social como pionera a nivel mundial.

En paralelo, destaca la Estrategia Española de Economía Social 2023-2027, que apuesta, además, por la internacionalización de la economía social, como motor de un modelo económico más humano, justo y sostenible.

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Además, uno de los 12 Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) está destinado, específicamente, a la economía social, en concreto el PERTE de Economía Social y de los Cuidados, que busca consolidar y modernizar sectores clave, integrando a la economía social como un motor de cambio (fortalecimiento del sector de los cuidados; digitalización y modernización; creación de empleo de calidad; y sostenibilidad ambiental).

Con una inversión ambiciosa y un enfoque transversal, la economía social no solo responde a los desafíos actuales, sino que se consolida como una solución estratégica para un futuro más justo y próspero.

Igualmente, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que nació con el desafío principal de la reconstrucción económica y social de España tras la pandemia, impulsando una transición ecológica, digital e inclusiva, tiene a la economía social como actor estratégico. Entre sus retos está fomentar la cohesión territorial, promover la igualdad de género, acelerar la transición ecológica e implementar la digitalización inclusiva. En todas ellas, los actores que conforman la economía social están jugando un papel activo muy importante, demostrando una vez más su capacidad para adaptarse a circunstancias complejas.

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