En los últimos tiempos he repetido en numerosas ocasiones que nos encontramos en un momento histórico para la economía social a todos los niveles, y lo reitero en estas líneas. Estamos ante una oportunidad sin precedentes para el impulso y la consolidación de la economía social, como corrobora la aprobación hace pocos días del PERTE para la Economía Social y de los Cuidados dotado de 800 millones de euros y que implica a doce ministerios.

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Este plan estratégico abre una etapa ambiciosa para la economía social en España y también en Europa. Nuestro país da un salto de calidad en su apuesta permanente por hacer crecer un modelo empresarial que constituye una parte esencial del tejido empresarial y social de España.

Nuevamente nuestro país lidera el desarrollo y fomento de la economía social en Europa. El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación sobre la Economía Social y de los Cuidados que está directamente incardinado con los objetivos de la Unión Europea y con el Plan de Acción Europeo, invita a los Estados miembros a utilizar los Mecanismos de Recuperación y Resiliencia para llevar a cabo reformas e inversiones empresariales en la economía social.

Y el Gobierno de España ha aceptado esta invitación para aprobar este PERTE que va a ser un instrumento fundamental para que la economía social cambie de escala, para apoyar su adaptación y liderazgo en nuevos sectores emergentes a través de empleos de calidad y proyectos transformadores en los territorios que den respuesta a los retos de la despoblación y a los cambios demográficos; y para relanzar nuevas formas de economía promoviendo modelos inclusivos y sostenibles y facilitando la recuperación de empresas.

Es la primera vez que la economía social cuenta en nuestro país con un instrumento dotado de una financiación de más de 800 millones de euros para desarrollar aquello que mejor sabe hacer: crear y mantener empleos de calidad, ser un factor de competitividad y de innovación social, generar una mayor cohesión en los territorios corrigiendo desigualdades sociales, y construir sociedades sostenibles y más equitativas en las que nadie quede atrás.

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Y es precisamente en contextos tan convulsos como los actuales cuando la economía social se hace más necesaria que nunca, para conseguir el equilibrio entre la competitividad económica, la resiliencia y la sostenibilidad social y medioambiental.

Es un avance sin precedentes que hace de España un país de referencia en un momento especialmente ilusionante en el que cada vez hay más organizaciones internacionales y más gobiernos que apuestan por este modelo empresarial. Recientemente en París han sido 23 los gobiernos que así se han manifestado.

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El PERTE recientemente presentado es fiel con la vocación de transformación que guía a la economía social: resiliencia, igualdad de género, cohesión social y territorial, y solidaridad intergeneracional para legar un mundo mejor a las futuras generaciones; atributos que coinciden plenamente con los objetivos de los Fondos de Recuperación.

La economía social es un agente de cambio para liderar las grandes transformaciones sociales, económicas y medioambientales. Un instrumento estratégico para avanzar hacia unas transiciones verdes y digital justas e inclusivas, por lo que ha sido identificado por la Comisión Europea como uno de los 14 ecosistemas industriales que está impulsando para afrontar los grandes desafíos de Europa.

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Estamos ante una ventana de oportunidad para emprender de forma colectiva; para atraer y apoyar el talento joven; para afrontar las exigencias de los nuevos sectores emergentes; para cualificar a los trabajadores y trabajadoras incrementando la competitividad y modernización de las empresas de economía social. Un contexto en el que la formación profesional aparece como una herramienta de transformación de la sociedad del futuro y vector fundamental de este PERTE.

Un plan estratégico en el que también cobra protagonismo la economía de los cuidados; otro gran acierto, ya que la economía social desarrolla un papel fundamental en un sector que va a ser clave en los próximos años. Contribuirá a digitalizar y modernizar los cuidados a las personas introduciendo tecnología sofisticada que dé una mayor calidad a millones de personas. La economía social representa más del 43% de la oferta privada de servicios de atención a la dependencia y otros servicios sociales.

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La diversidad de actuaciones que contempla el PERTE sitúa a la economía social en el centro de los cambios estructurales, sistémicos y de impacto necesarios para caminar hacia la construcción de un país inteligente y sostenible.

Las organizaciones representativas del sector junto a nuestras empresas y cooperativas nos ponemos a disposición, como siempre lo hemos estado, para trabajar por hacer de este PERTE una de las palancas para la mejora de la competitividad, industrialización e innovación de España, y para contribuir a lograr pasar del 10 al 11% del PIB en la economía social, creando y manteniendo miles de empleos.

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Porque la economía social está llamada a ser uno de los grandes pilares para una recuperación justa y para la construcción de una economía al servicio de las personas y el planeta.

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