
No pudo ser. Demasiados gallos en un corral tan pequeño. Mariano García se quedó sin medalla este domingo en la prueba de 1.500 metros del Mundial de Nanjing (China) en la que compitió contra los mejores velocistas de la categoría del kilómetro y medio. El de Cuevas de Reyllo cruzó la meta en octava posición con un tiempo de 3:41.83. El oro fue para el favorito, el noruego Ingebrigtsen (3:38.79), la plata para el británico Gourley (3:39.07) y el bronce para el norteamericano Houser (3:39.17).
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El murciano no pudo con rivales de tal magnitud en una distancia en la que luchaba por su primera medalla. Llegaba crecido, consciente de que había hecho una gran serie el viernes, pero sabedor de que al lado iba a tener las mejores piernas sobre el tartán. Y así fue. El fuentealamero quedó lejos del grupo de la cabeza y no pudo luchar por morder metal hasta el final. Perdió las opciones a falta de un tercio de la prueba tras ver, primero por el retrovisor y después con tan solo girar la cabeza, cómo la mayoría de corredores avanzaban zancada a zancada.
Mariano comenzó con ritmo pausado, colocándose al final del grupo, misma estrategia que eligió el viernes. Pero la prueba de hoy era el más difícil todavía. Pronto intentó pisar el acelerador para no perder de vista el grupo de la cabeza y no despegarse en exceso de los favoritos.
Y así fue. Cogió la espalda del noruego Ingebrigtsen y se colocó en segunda posición en el mitad de la prueba. Era el hueco que todos querían y lo tenía el de Fuente Álamo. Pero pocos metros después, saltó el chivato: el tanque de gasolina se vaciaba. Sus contrincantes, entre los que estaba el español Adrián Ben, pisaron el acelerador y comenzaron a dejarlo atrás.
El sueño se esfumaba, la realidad impactaba con fuerza. Al final, el pupilo de Gabi Lorente intentó dejarse hasta la última gota -de sudor y de carburante- para maquillar algo el resultado y no cruzar la meta último. Lo hizo en octava posición para, justo después, hace el gesto de su moto con el campeón del mundo de 1.500 metros. Por eso también es un atleta diferente y uno de los más queridos sobre el tartán.
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Fátima Diame y Josué Canales bañaron de bronce la última jornada del Mundial de atletismo de pista cubierta para los españoles. La atleta logró su segundo metal consecutivo en una cita mundial tras el conseguido en Glasgow en 2024. Esta madrugada quedó tercera en salto de longitud tras elevarse y hacer una marca de 6.72 metros en su primer intento. Diame se convirtió este domingo en la única mujer de la historia en ganar una medalla mundial batiendo con la pierna derecha y otra haciéndola con la izquierda.
En 800 metros, la prueba fetiche del murciano Mariano García, España logró su tercera medalla de este campeonato. Fue Josué Canales el que sumó otro metal para el país tras cruzar la meta en tercera posición con un tiempo de 1:45.03. El atleta español de origen hondureño logró así su primera medalla internacional con la mejor marca de un nacional en un Mundial de pista cubierta. Lo soñó con fuerza y lo hizo.
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