Hansi Flick, entrenador del Barça, durante el duelo de Copa ante el Atlético en Montjuic. Albert Gea (Reuters)
Análisis

El Barça juega con fuego

El conjunto azulgrana volvió a conceder demasiado al Atlético en la ida de semifinales de la Copa del Rey, una tendencia que puede pagar cara a final de temporada

Daniel Panero

Madrid

Miércoles, 26 de febrero 2025, 18:15

El Barcelona demostró este martes contra el Atlético de Madrid que es un equipo que tiene todas las herramientas para marcar una época. Sometió ... a los de Simeone durante prácticamente todo el choque, anotó cuatro dianas ante uno de los conjuntos más poderosos defensivamente del panorama europeo y, sin embargo, se quedó, una vez más, a medias. Es una historia que se ha repetido varias veces este curso. Y es que el Barça concede demasiado a sus rivales, juega con fuego y se puede terminar quemando.

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Esa sensación ya la ha vivido Hansi Flick en otras ocasiones. Le pasó en partidos que no supo cerrar como ante el Celta en Balaídos o contra el Atalanta en el Lluis Companys, encuentros en los que al alemán el cuerpo le pide buscar un tanto más y desguarnecer una defensa que por momentos se vuelve frágil. También pasó en El Sadar, donde encajó cuatro tantos, o en Lisboa en un partido en el que los azulgranas salieron victoriosos de un tiroteo contra el Benfica en el que se anotaron hasta nueve goles. «Tuvimos opciones para haber ganado. Habrá que hablar de los goles recibidos. Hay que corregir los errores. El equipo es muy joven, hay mucho margen de mejora», aseguró el técnico tras el empate ante el Atlético.

Esos errores se han vuelto recurrentes. El Barça tiene un plan y va con él hasta las últimas consecuencias. Es su virtud y su defecto. Ante el Atlético le valió para dar la vuelta a un 0-2 adverso, pero también para abrir de nuevo la puerta a un adversario que esperó agazapado el momento en el que el Barça levantara el pie del acelerador. Ese instante llegó en los minutos finales, acompañado de la segunda unidad a la que dio entrada el Cholo. «Ya nos pasó en Liga, que justo en los últimos minutos lo tiramos y lo volvemos a repetir. Tenemos que aprender de esas cosas. Cuando nos ponemos por delante hemos de tener más calma», afirmó Pedri.

Esa poca calma fue el detonante para que el partido se le descontrolara al Barça. Y eso que los de Flick lograron reponerse a un inicio de partido en el que faltó concentración para contrarrestar a un Atlético mucho más enchufado. Los azulgranas salieron con una marcha menos, una concesión demasiado grande para unas semifinales de Copa del Rey.

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Un planteamiento inflexible

Uno de los elementos que terminó siendo determinante para que el Barça no lograra el triunfo fue la defensa siempre adelantada que utiliza Flick. El germano insistió en este planteamiento pese al 4-2 que había en el marcador y en esta ocasión la jugada no le salió bien en la recta final y quedó en evidencia en un cuarto gol en el que Samu Lino y Sorloth tuvieron tiempo de sobra para correr a la espalda de los centrales y poner las tablas en el marcador.

En esa misma línea el Barça sufre cuando no fructifica otra de las ideas innegociables de Flick. La presión adelantada ha de durar todo el choque y basta con que el ritmo baje para que suponga un riesgo para el equipo. Lo nota todo el cuadro azulgrana y, en especial, los centrocampistas, que han de recorrer muchos metros hacia atrás cuando el rival logra saltar esa primera línea de presión. Son los riesgos que día tras día asume un Barça que juega con fuego y que contra el Atlético dio muestra de que esos riesgos en ocasiones se pagan caros.

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