Víctor Javier Martínez revisa las teclas del piano del casino de Mazarrón; detrás, el bastidor y el arpa metálica del instrumento. Vicente Vicéns / AGM

El músico murciano que resucita instrumentos históricos

Víctor Javier Martínez López, que colabora en la restauración de las Colecciones Reales, devuelve ahora su sonido original al piano del casino de Mazarrón, datado en 1885

Lunes, 22 de enero 2024, 00:17

En el tocadiscos de su taller, aledaño a uno de esos rincones de huerta ya abandonados, suena una recopilación de piezas italianas de los siglos ... XVI y XVII. El virginal que acompaña la interpretación fue construido por Anibaly Dei Rossi, hacia 1530, y se trata del instrumento musical más antiguo y en perfecto estado sonoro que se conserva en España. Víctor Javier Martínez López (Murcia, 44 años) lo conoce muy bien porque pasó por sus manos para su puesta a punto. El doctor en Historia del Arte por la Universidad de Murcia (UMU) y musicólogo es uno de los pocos especialistas del país que se dedican a devolverle la armonía a estas joyas musicales con historia. A su maestría recurren desde coleccionistas privados a instituciones; también del extranjero, como el Museo Nacional de la Música de Lisboa.

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Para la casa de José Zorrilla, en Valladolid, rehabilitó el arpa, un modelo francés de 1820, y un pianoforte que forman parte del salón de música romántico de este museo. Ahora colabora con Patrimonio Nacional en la restauración de las Colecciones Reales. Recuperó el pianoforte de Carlos III, construido por el pianista Juan del Mármol, decorado con una escena de la coronación de ese monarca como rey de Nápoles, en carey, nácar y oro, y que el público ya puede contemplar en la exposición, y estos días trabaja en el de Carlos IV, obra de Francisco Flórez, por lo que se encuentra en Madrid. No obstante, ha realizado un paréntesis, aprovechando además las vacaciones de Navidad, con el fin de atender otro proyecto que también tiene su encanto: el piano de pared del histórico casino de Mazarrón, un edificio que funcionó como ateneo cultural.

Se trata de una pieza datada hacia 1885, por lo que cumple 140 años, que amenizó un sinfín de actos sociales de la burguesía mazarronera en la época dorada del negocio de los metales. En realidad, es uno más de los pianos verticales que salieron de la casa parisina Charrier Prats Cie (con el número de serie 1.633), y que probablemente se terminó de montar en algún taller de Cataluña antes de emprender viaje hacia su destino definitivo. Más que su valor musical –que sin duda lo tiene– su importancia para la localidad radica en que es el único elemento del mobiliario que se conserva del casino, un inmueble de finales del siglo XIX, de toque modernista, que recuerda el pasado minero de la población.

Víctor Javier Martínez rastrea en mercadillos a la búsqueda de materiales originales para sus trabajos

Víctor Javier Martínez lo recompondrá, con una restauración pieza a pieza, para resucitar su sonido original y que ofrezca de nuevo conciertos. Para el reestreno se baraja el próximo 23 de febrero (20.30 horas) en las dependencias del mismo casino, aunque la fecha podría variar. La explicación del experto sobre todo el proceso de rehabilitación llevado a cabo se acompañará de un recital del pianista caravaqueño Luis Cantó, que interpretará obras de Frédéric Chopin y Claude Debussy, entre otros compositores, para que el auditorio pueda disfrutar del resultado.

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Marca de la casa Charriet Prats que aparece en el bastidor del piano de pared del casino de Mazarrón; planoforte de Carlos III, expuesto en las Colecciones Reales, realizado con planchas de carey e incrustaciones de nácar y otro, y el arpa de Pierre Challiot en el salón de música del museo José Zorrilla. V. Vicéns / AGM y V. J. Martínez.

Proyecto icónico

La recuperación de este 'charrier prats' supone la culminación de un proyecto icónico para el municipio, en el que ha puesto especial interés el equipo de gobierno del alcalde Ginés Campillo: devolver al pueblo su ateneo cultural, reinaugurado el pasado mes de diciembre tras permanecer cerrado durante años por el riesgo de ruina.

Con el piano de Mazarrón, Víctor Javier Martínez sigue el mismo protocolo que aplica al resto de encargos que recibe. Antes de desmontar por completo el instrumento, con la precisión de un cirujano, se sumerge en la biblioteca de su taller para documentarse sobre la pieza en cuestión, buceando en manuales y tratados antiguos. Esa preparación previa sustenta su trabajo basado «en un absoluto rigor histórico», indica el experto en declaraciones a LA VERDAD. «El desconocimiento que existe sobre los instrumentos musicales históricos [aquellos con una antigüedad de más de 120 años] está detrás del abandono que sufren. Muchas de estas obras de arte permanecen mudas, simplemente como parte ruinosa del mobiliario, con la pérdida que eso conlleva para la cultura», remarca.

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«Muchas de estas obras de arte permanecen mudas, simplemente como parte ruinosa del mobiliario», lamenta

Así que su labor va más allá de una restauración física, y reversible, del propio instrumento, porque el verdadero reto es que vuelva a sonar igual que cuando fue concebido. Para ello, el músico murciano recurre a los mismos materiales y técnicas que se emplearon en la construcción original. La tarea no resulta sencilla. Conseguir determinados 'componentes', desde teclas a cuerdas metálicas de la misma aleación, pequeños plomos, maderas nobles y minúsculos tornillos, supone en muchas ocasiones un quebradero de cabeza para el restaurador. El experto rastrea en estanterías de antiguas ferreterías, en mercadillos de segunda mano y en portales especializados de internet. Por ejemplo, para hacerse con barba de ballena (unas láminas muy flexibles y resistentes) recorre rastrillos a la búsqueda de viejos corsés y paraguas, que empleaban en su estructura esta fibra natural y que él reutiliza ahora. En otras ocasiones, las piezas de instrumentos antiguos en ruina y no recuperables, como el marfil de las teclas, representan su tabla de salvación. Juega a su favor su habilidad con las manualidades y su imaginación para improvisar soluciones.

En el caso del piano vertical del casino de Mazarrón, Martínez López ya ha podido constatar los estragos que hace unos 50 años dejó una más que cuestionable reparación. Se ha encontrado con plásticos en las teclas, cartón en lugar de fieltros y un barnizado inadecuado para el instrumento que llegó incluso a ocultar la cartela de Charrier Prats en latón incrustada sobre el cubreteclado. Él ya ha empezado a retirar esa capa para dejar a la luz el tinte original y aplicar después un barniz a base de goma laca y muñequilla. Confía en que el resultado no defraudará y que el piano volverá a sonar como hace casi siglo y medio, «con sus virtudes y debilidades. Eso es lo hermoso de estos instrumentos».

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Máquinas de precisión con la última tecnología

Víctor Javier Martínez completa su labor como restaurador y profesor asociado de la UMU con su faceta de divulgador. En este campo ejerce como comisario de la muestra 'De la palabra a la música', que abrirá sus puertas el 14 de febrero en la Casa Revilla de Valladolid. Propone un recorrido por la historia de la música mostrando instrumentos antiguos y los tratados organológicos donde éstos aparecen. En las vitrinas se mostrarán modelos de salteiros, clavicordios, guitarras, arpas, pianofortes, órganos y celestas de los siglos XVI al XIX, junto a manuales originales. Explica Martínez que «relojeros y constructores de instrumentos musicales competían a la hora de aplicar en la fabricación de estos artículos la tecnología más sofisticada y los últimos avances científicos. Tanto los relojes como los instrumentos musicales funcionan como auténticas máquinas de precisión». Espera que la muestra pueda llegar a la Región.

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