Laura Ortín (Murcia, 1980) se define como «equilibrio, técnica y sensibilidad en un mismo proyecto». Andrés Molina/ AGM
Arquitecta

Laura Ortín: «Soy del aquí y ahora. No hay que aferrarse tanto a las decisiones arquitectónicas»

Una de las promotoras de Open House en Murcia estrena estudio en la plaza de Cetina: «Si lo tuviera que hacer dentro de un año, sería distinto, seguro»

Jueves, 27 de febrero 2025, 00:27

La arquitecta Laura Ortín (1980) ha mudado su estudio al corazón de Murcia, en el número 6 de la plaza de Cetina, en un entresuelo ... acristalado desde que el divisa, a un lado, el deterioro del cine Rex, cerrado a cal y canto, y al otro, la agitación circulatoria de la calle Alejandro Séiquer. Su arquitectura, que busca la felicidad sostenible, está «más cerca de la gente». Este era su principal motor para el cambio. «Me costó mucho encontrar el local, quizás un año, y no son todos los metros que necesito ni vale todo lo barato que me gustaría, pero me veo aquí. Hay una parte de la población más conservadora que necesita ver físicamente un sitio, que tenga garantías de que no te vas a ir...». Esta misma sensación tuvo al comprarse su casa. «Sé que no es la casa perfecta, ni tampoco cumple todos los parámetros de mi 'check list' [lista de prioridades], pero me veo en ella viviendo», asiente. Ortín siempre ha vivido en el centro de Murcia, «y conforme van pasando los años me doy cuenta de que vas encontrando tu lugar en el momento en que tiene que llegar, ni antes ni después». La arquitecta es una de las promotoras de Open House Murcia (OHM), el festival de la arquitectura viva que acercará a la ciudadanía más de 36 proyectos de arquitectura singular durante el próximo fin de semana, con un sinfín de visitas guiadas, exposiciones, conferencias, mesas redondas y experiencias únicas en la programación.

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–¿Qué casa soñaba tener?

–Yo estuve en un estudio grande mucho tiempo, pero cuando empecé a montármelo por mi cuenta trabajé mucho desde casa. De hecho, yo buscaba una casa muy grande para tener en ella mi propio espacio de trabajo. Hasta que llegó la pandemia de covid... y dije no.

–¿Qué le hizo querer otra cosa?

–Quería tener un espacio de trabajo distinto y que pudiera venir cualquier persona, sin tener que pasarla por mi casa. Ahora tengo una casita no muy grande y un estudio no muy grande, separados. En la pandemia nos dimos cuenta de muchas cosas todos.

¿ESPACIOS DE FELICIDAD?

«En la pandemia nos dimos cuenta todos de que nuestros espacios para vivir y para trabajar no nos representaban»

–Recientemente participó en el ciclo 'Arquitectura del (des)amor', coordinado por Helia de San Nicolás, que incluyó la proyección de 'Esta casa es una ruina' (Richard Benjamin, 1986), todo un ejemplo de que no hay que fiarse siempre de supuestas gangas.

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–Creo que llegué a decir en la Filmoteca Regional durante el coloquio que en la pandemia nos dimos cuenta todos de que nuestros espacios para vivir y para trabajar no nos representaban, y por eso no queríamos enseñarlos. Porque te metías en una habitacioncilla sin una trasera bonita para hacer una videollamada, nos pasaba a todos. Lo que más se repetían eran palmeritas y playas...

Una trayectoria de 20 años

–¿Cómo define su estilo arquitectónico? ¿Cuál es su sello?

–He aprendido a entender lo que proyecto por muchas definiciones ajenas, y no sé si eso es bueno o malo. Gracias a la suma de comentarios de mucha gente. Porque tú puedes tener una percepción de ti que no coincida con la que tiene la gente. Hay una trayectoria de 20 años, y cuando haces balance, si has sido fiel a ti misma, puedes decir: yo soy esto. Yo no soy la primera obra que hice, ni la segunda ni la tercera. Soy una suma de cómo he reaccionado a los problemas, de cómo he celebrado las victorias... Al final, yo creo que desde mi estudio lo que hacemos distinto es trabajar en una escala que es pequeña, y eso es fundamental porque ya ahí discriminas muchas cosas y situaciones. Porque intento tener el control, tanto emocional del cliente, el económico, el control técnico, la atención... quien ha trabajado conmigo sabe que me gusta practicar eso del «más desde menos», intento controlar las cosas desde lo pequeño para lanzar un mensaje a lo grande. Dicen que hago espacios contemporáneos, pero confortables; que en mis lugares se está a gusto; que son espacios cuidadores, espacios naturales... por ahí voy yo.

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ASÍ LA VEN

«Dicen que hago espacios contemporáneos, pero confortables; que en mis lugares se está a gusto»

–¿En contra de qué está?

–Del atemporalismo. Es decir, no estoy de acuerdo con el diseño atemporal, con que valga para cualquier época, para cualquier lugar, para cualquier persona... Al contrario, este estudio que estreno, si lo tuviera que hacer dentro de un año, sería muy distinto, seguro. Y si lo hubiera hecho hace un año, sería también distinto. Soy del aquí y ahora. No hay que aferrarse tanto a las decisiones. Las decisiones arquitectónicas y de diseño deben ser un poco disfrutonas, de aquí y ahora, de qué estoy leyendo, de qué soy yo, y con quién estoy conectada. El bueñ diseño no pasa de moda, eso sí que me interesa. ¿Qué sentido tiene hablar ahora del hormigón armado? Se utiliza y tiene su razón de ser, pero no estamos haciendo una oda al hormigón armado y su plasticidad y su capacidad portante, porque eso ya tuvo su momento. Ahora tenemos que estar en otras cosas naturales para el planeta y para nosotros: materiales naturales, emisiones bajas de CO2. Así lo creo. Yo no trabajo en la tendencia. Me influye, al igual que en la ropa y en la moda no llevas lo que no toca, es decir, no llevamos enaguas. Pero sí me interesa dónde está orientado el edificio, lo que se quiere expresar, qué actividad se hará... son muchas capas para decidir algo.

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