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En 2021 una productora de cine andaluza vino a Murcia a rodar una película documental sobre Luis Cernuda (Sevilla, 1902-Ciudad de México, 1963). Murcia, y más bien ciertos murcianos, son figuras esenciales en un tiempo de la vida de Cernuda, voz literaria de altísima trascendencia y penetración en generaciones de poetas venideros. 'La realidad y el deseo', volumen que reúne su poesía entre 1924 y 1962, fue publicado originalmente en 1936, cuando Cernuda no sabía entonces que emprendería el camino del exilio y que nunca más volvería a pisar la península ibérica. Después de la guerra civil jamás regresó porque en España «gobernaba la canalla asesina».
El 4 de julio de 1926, en el número 55 del Suplemento Literario de LA VERDAD de Murcia, el equipo comandado por el director interino del periódico, el periodista y escritor José Ballester -que entre 1926 y 1928 sustituye a Francisco Martínez García, que ejerce de alcalde de Murcia-, anuncia los artículos que aparecerán en próximos números: 'El paraguas en el viento', por Jorge Guillén; 'Epigrafía', por Antonio Marichalar; 'El indolente', por Luis Cernuda; y poesías de Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Gerardo Diego, Antonio Oliver Belmás y Luis Cernuda.
Es la suerte de Murcia esos años, y son conscientes de ello. LA VERDAD es casa de acogida de la mayoría de aquellos poetas que en breve, apenas un año después, se reunirán en el Ateneo de Sevilla para homenajear al poeta sevillano Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte. A partir de entonces se les conoce, y quedará así para la historia de la literatura como Generación del 27 o Grupo del 27. Y aleteando alrededor de todos ellos el murciano Juan Guerrero Ruiz, enlace con todos ellos, facilitador de estas colaboraciones en el Suplemento.
El poeta sevillano publicó tres colaboraciones en LA VERDAD de Murcia en 1926. La primera de ellas es 'El indolente', un poema en prosa, «divina inspiración melancólica en forma de palabras» (así lo dice en una carta en 1929 a Higinio Capote), que, según el catedrático emérito de Literatura Española de la Universidad de Murcia y uno de los mayores expertos en la Generación del 27, Francisco Javier Díez de Revenga, es «el primer poema de su vida en un periódico».
Aparece en el número 56, el 18 de julio de 1926 [diez años después, funesta coincidencia, es el golpe de Estado contra el Gobierno constitucional de la Segunda República que cambiará la historia de España]. En 1948 verá la luz 'Tres narraciones', en las que Cernuda incluye un relato con el mismo título. De modo que lo que presenta en LA VERDAD es casi una variación sobre una cuestión que le preocupa: la insensibilidad. Pero vemos que en su forma de decir todo es facultad pura para sentir.
En 'El indolente', que hoy reproducimos en este especial de Ababol dedicado a Cernuda y su participación en el centenario Suplemento Literario (1923-1926) de LA VERDAD, deja para la posteridad un esbozo de esta narración de su etapa surrealista. La indolencia es un tema constantemente repetido en su obra, aprecia Norberto Pérez García, doctor por la Universidad Nacional de Educación a Distancia con la tesis 'Cernuda y la poesía española de posguerra (1994)', y en este texto ya aparece su «interés por la leyenda, por el mito y el amor a la belleza del mundo natural» que también figura en otras obra de Cernuda como 'Invocaciones' (1934-35).
Cuando en 2020 se vino a rodar a Murcia el documental 'Luis Cernuda, el habitante del olvido', su director, Alfonso Dufour, contó en Murcia que habían elegido el Museo Ramón Gaya, donde cuelgan cuadros y hay documentos sobre el poeta sevillano, porque aquí se venera su figura. Este trabajo mostrará «el amor, el compromiso social en la mirada hacia los semejantes, para que se radicase la pobreza, la miseria, la falta de cultura». Esas dos miradas, ética y estética, sobre la vida que comparten Cernuda y Gaya, uno de sus mejores amigos, son las que según Dufour expresa este trabajo audiovisual. Cernuda y Gaya sobreviven a la guerra civil. El sevillano sale de España en febrero de 1938, con dirección a París, luego a Inglaterra, Estados Unidos y México, donde muere. Gaya sale por Francia con dirección a México en el 'Sinaia'.
«He cerrado la puerta dejando fuera el invierno. A la ventana, delicadamente protegida por sus nubes domésticas, se ofrece esta intimidad», escribe Cernuda en este «tierno homenaje» a la estación más fría del año a la que mira por la ventana desde la protección del cuarto. El narrador se vislumbra en el cristal. «Persisto, melancólicamente, en inclinarme hacia el bello arco de esas cejas, la línea ondulante de esos labios. Son míos y los contemplo ajenos». A partir de ahí, en brazos de la imaginación, reflexiona sobre «la amplitud del deseo». «¿No será mortal a la vida misma? Navegar es necesario. Yo seré buscador de oro en Alaska, cowboy en Australia, torero en Sevilla, o algo más que todo eso: no seré nada, y entonces mi vida tendrá esa admirable gratuidad de las existencias perfectas».
Imagina un vehículo, un hombre con «aspecto de malhechor, maniobra: manos en los bolsillos, gorra calada hacia los ojos, movimientos bruscos», y un collar en un mueble. Se apodera de la joya y en ese momento entra en escena una heroína «presta a lanzar tantas balas como aquel rayos». Y en esas «el ladrón devuelve las perlas. En automóvil huimos perseguidos por la velocidad y por los disparos de los cómplices». Ya nos advierte Cernuda que la fantasía es muy asequible: «Una ventana, solo una ventana basta a mi melancolía».
«Aunque las muchachas paseen por los bosques, que no han hilado aún toda su nieve, el sol se ha marchado, irremediablemente a otras ciudades. Ya sé que el vagón es más acogedor que este frío rectángulo. Más, ¿de dónde esta frágil brisa, resto acaso de la antigua primavera, viene a morir sobre mi cuerpo indolente? En el papel que anoche aguardó en vano solo hay unas letras que quizá trazara mi mano transida de frío: «Amor». ¡Qué terrible palabra!».
Hay otras dos colaboraciones de Cernuda en el Suplemento Literario de LA VERDAD. El 22 de agosto de 1926, número 57, aparece una poesía, sin título, donde vuelve al tema de la indolencia:
Escondido en los muros
este jardín me brinda
sus ramas y sus aguas
de secreta delicia.
¡Qué silencio! ¿Es así
el mundo?... Cruza el cielo
desfilando paisajes,
risueño, hacia lo lejos.
¡Tierra indolente! En vano
resplandece el destino.
Junto a las aguas quietas,
sueño y pienso que vivo.
Mas el tiempo ya tasa
el poder de esta hora:
madura su medida,
escapa con sus rosas.
Y el aire fresco vuelve
con la noche cercana.,
su tersura olvidando
las ramas y las aguas.
La tercera y última aportación, bajo el título 'Anotaciones', y junto al romance 'Reyerta de mozos' de Federico García Lorca, que luego incluiría en su 'Romancero gitano' (1928), Cernuda publica una serie de textos de distinto formato, a veces poemas, otros aforismos, incluso confesiones en voz alta, de este estilo:
«Mayoría vulgar», «Mayoría selecta» son diversas denominaciones del 'público'»
«¿Público? No sé lo que es»
«¡Todavía el 98? ¡Qué fastidio!»;
«Dejad que los viejos se alejen de mí»
'Tradición: -Si yo no me la llevé: ella se vino conmigo»
«La sombra es al cine como el silencio a la música»
«Charlot dice: el cine soy yo»
En estos textos hace mención a Bergamín -colaborador habitual del Suplemento Literario-, a Jorge Guillén, a Gerardo Diego y, cómo no, a uno de sus amigos murcianos, Juan Guerrero Ruiz, a quien le dedica unos versos que también hacen referencia a LA VERDAD, a modo de ofrenda:
«Aunque a la voz ya no acuda
desde las aguas, ¡cuán fiel
la Verdad, blanca y desnuda,
está en el terso papel».
Cabe preguntarse por qué vino a Murcia ese equipo de cine de la productora Atrapasueños a rodar 'Luis Cernuda, el habitante del olvido'. Bajo la dirección de Adolfo Dufour Andía rodaron en Madrid en la Residencia de Estudiantes, en varias localizaciones de Andalucía (Guillena, en Sevilla; la propia capital hispalense; Manilva y Campillos, en Málaga; su capital; Puente Genil, en Córdoba; y la casa natal del poeta, donde dejó objetos antes de partir al exilio), y en ese itinerario no faltaría el Museo Ramón Gaya de Murcia. Hoy son obras del artista murciano las que ilustran estas páginas y la portada de Ababol.
Gaya y Cernuda coinciden en las Misiones Pedagógicas en la II República. La amistad de ambos no es efímera. Ambos acaban exiliándose en México. Gaya pasó unos días de vacaciones con Cernuda y el amor que inspira 'Los placeres prohibidos' (1931), el actor Serafín Fernández Ferro, en Cifuentes (Guadalajara), en 1932. Hay fotos también de Gaya y Cernuda en Alicante tres años después, en 1935. Es admiración lo que sienten. Amistad, amor. Lo mismo es.
«¡Amor! ¡Qué terrible palabra!».
Licenciada en Filología Inglesa con Premio Extraordinario por la Universidad de Murcia. Es docente y escritora. Sus poemas han sido publicados y traducidos al francés, al inglés, al holandés, al rumano, al polaco y al árabe. Entre sus obras, 'A ras del mar' (Torremozas, 2014), 'Llegará el día' (Amargord, 2019) y 'MM2033: casi una distopía', primera novela publicada de la autora murciana.
Cartagena, 1974. Licenciada en Filología Hispánica (1997), doctora en Crítica Literaria, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (2003). Es autora de 'Estética y teoría del libro de Viaje' (2005), 'La Literatura china traducida en España', (2003), 'En el fondo, un crimen'(finalista del Ateneo de Sevilla 2017), 'Pecios sin nombre' (2012) y Los márgenes del agua' (2014) y 'Creación y vacío' (2020), entre otros.
Cartagena, 1994. Graduada en Lengua y Literatura por la UMU (2016). Autora del poemario 'Visiones del refugio azul' (Boria, 2019). Textos suyos han sido incluidos en la antología poética 'Siete menos veinticinco' (Raspabook/Asociación Cultural El Diván, 2017), coordinada por Antonio Marín Albalate, y en la revista literaria 'El vuelo del flamenco' (2017). Es crítica de Ababol.
Perlas del Suplemento Literario de LA VERDAD. Jorge Guillén: el arte de mirar. Próximo número: sábado 22 de abril de 2023.
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