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Kristian 'Varg' Vikernes tenía 20 años cuando mató a Øystein Aarseth, de 25 años, asestándole 23 puñaladas en la escalera de su casa. En 'Black metal', el nuevo cómic de Magius, estos dos jóvenes noruegos están representados como niños de unos 10 años. «Al convertirlos en críos resulta más paródico. Hace que los asesinatos y quemas de iglesias parezcan algo inocente, como que no saben lo que hacen, cuando en realidad se trata de crímenes muy bestiales», señala el autor, cuyo nombre real es Diego Corbalán (Murcia, 1981).
El salvaje asesinato del guitarrista de Mayhem, conocido como Euronymous, fue la traca final de una escalada de perversiones y crímenes que sacudió Noruega a principios de los 90. Los protagonistas del tomo, inicialmente compañeros, más tarde rivales y finalmente enemigos irreconciliables, fueron cabezas visibles de un movimiento contracultural autodestructivo que estremece y atrae a partes iguales.
Con la música extrema como aglutinante, el black metal noruego se convirtió en una moda local y no tardó en atraer a otros chavales desnortados que abrazaron una base ideológica algo difusa que señalaba al cristianismo como culpable de destruir un pasado vikingo idealizado, reclamaba un retorno a la naturaleza y mostraba una alarmante misantropía. «Mucha gente se apuntó aunque no pensara así», remarca Magius. «Los grupos anteriores ya hablaban de esas cosas, pero no las practicaban. Cuando llegó la gente del black metal empezaron a llevar sus letras a la acción, al mundo real, de una manera consecuente», explica.
Ese caldo de cultivo degeneró en una competición por ver quién era el más anticristiano, malvado y extremo de todos, dando pie a una escalada de barrabasadas que culminó con el asesinato del líder e iniciador de la escena a manos del que fue su colega y alumno más aventajado. Treinta y dos años después del crimen, todavía no está muy claro si fue un homicidio premeditado o en defensa propia. Probablemente se juntó el hambre con las ganas de comer. «Yo creo que Varg fue a matarlo, pero fue porque realmente pensaba que Euronymous quería acabar con él. Otra persona no habría actuado así, pero se lo tomó muy en serio», considera el autor.
La obra sucesora de 'Primavera para Madrid', que le valió a Magius el Premio Nacional del Cómic 2021, ha tardado cinco años en llegar, pero en realidad arrancó en paralelo. «Empecé a hacer 'Primavera para Madrid' en 2018. Durante un descanso, entre diciembre de ese año y enero, empecé con 'Black Metal'. Hice algunas páginas y, hace año y medio, lo retomé», explica a LA VERDAD.
Este trabajo es una manera de cerrar el círculo. Tiene algo de regreso a los orígenes, cuando Magius empezó a dar sus primeros pasos profesionales impulsado por la fascinación que le provocaba el género. «Empecé a escuchar black metal con unos 18 años. Hasta entonces escuchaba metal más comercial, pero esto era una música completamente diferente. Con Mayhem, Burzum o Bathory descubrí un mundo completamente nuevo. Después me contaron las historias que había detrás, como las quemas de iglesias o los asesinatos, y empecé a dibujarlas a través del fanzine», recuerda.
Editorial Autsaider Cómics.
Páginas 220.
Precio 25€.
Dos décadas después, el murciano recupera las tropelías de estos muchachos escandinavos de cara pintada para narrarlas en formato novela gráfica. «Son unos personajes con mucho potencial y la historia es muy buena, pero miraba los cómics antiguos y no me terminaban de gustar. Había pasado mucho tiempo y yo quería contar toda la historia de Mayhem y Burzum de forma más extendida».
El lujoso tomo de 220 páginas que acaba de lanzar al mercado es «material nuevo en un 95%. He rescatado alguna idea que aún funcionaba, pero todo está dibujado desde cero». Mantiene, no obstante, el característico estilo de las viñetas originales, aunque ejecutado de una manera más consciente y con un acabado que refleja su madurez como artista. «Cuando empecé a hacer los fanzines estaba harto de intentar dibujar muy detalladamente, así que hice las historias de forma muy rápida, dibujando los personajes como si fueran monigotes y unos escenarios muy sencillos. En 'Black metal' he conservado la sencillez de los personajes porque me parece muy expresiva, pero los fondos son más realistas, inspirados en fotografías. Quería plasmar una realidad que los envolviera», explica Magius.
Otro punto distintivo del proyecto es el interés por narrar las excesos de Varg y compañía de forma lo más fiel posible: «Me he documentado un poco. Pedí a la Biblioteca Regional la edición en inglés del libro 'Lords of Chaos' -adaptado al cine en 2018-, antes de que saliera en España, y también he buscado en internet y consultado entrevistas publicadas por Slayer, un fanzine noruego de la época que me ha permitido completar la historia con información muy interesante».
El historial asociado al 'círculo interior' de Euronymous, una organización a medio camino entre club social, secta y grupo terrorista, que aglutinó a prácticamente todas las bandas noruegas de black metal del momento, resulta de lo más colorido. Entre sus desmanes encontramos homicidios, suicidios, profanaciones de cementerios y la quema de más de medio centenar de iglesias. Además, en uno de los fuegos perdió la vida un bombero. Entre los templos incendiados se encontraba la histórica iglesia de Fantoft, del siglo XII, edificada con madera, para su desgracia. Y es que, como apunta Magius en las páginas de 'Black Metal', «en Noruega los sueños se construyen con madera».
Lejos de llevar a cabo sus actividades con discreción, los muchachos presumían de ellas como si fueran hazañas con las que alimentar su fama. Cuando Dead -cantante de Mayhem hasta 1991- se quitó la vida con una escopeta, Euronymous le echó una foto al cadáver -que más tarde se usó como portada de un directo pirata- y repartió trocitos de hueso del cráneo entre sus allegados. Varg, por su parte, ilustró un disco de Burzum con una imagen de los restos calcinados de la iglesia del Fantoft. Además, incluyó un mechero de regalo con las primeras mil copias. No es que se lo pusiera muy difícil a la policía. Además de por la muerte de su excompañero de banda, fue condenado por participar en los incendios de tres iglesias -aunque se le acusó de más casos, no se encontraron pruebas-, sumando una sentencia de 21 años de prisión, la pena máxima en Noruega.
¿Por qué unos jóvenes de buena familia, criados en un país próspero y seguro, acabaron actuando como unos dementes y tirando sus vidas por la borda? Magius lo tiene claro: «Por aburrimiento. Buscaban nuevas sensaciones. Vivían en un país con estado de bienestar y sin apenas crímenes, así que en lugar de estar encerrados en casa sin hacer nada querían volver a la etapa vikinga y hacer cosas emocionantes».
Aunque la ideología oscura asociada al black metal ha convertido el currículum delictivo de estos chicos en toda una golosina para los amantes del 'true crime', se pueden trazar analogías con otros casos posteriores protagonizados por jóvenes problemáticos, como los tiroteos en escuelas de Estados Unidos o las pandillas de neonazis. El estado del bienestar puede engendrar monstruos y el autor del cómic está convencido de que «los 'niños' del black metal se adelantaron a muchas cosas. Fueron bastante pioneros en muchos sentidos». Considera que el mismo germen que provocó su extremismo, ese hastío o aburrimiento, «es lo mismo por lo que ahora la gente vota a la extrema derecha». «Eran como los 'hooligans' ingleses, que tienen un impulso violento y, como su país no ha tenido una guerra en los últimos años, tienen que pegarse con alguien».
Cuando Dead se voló los sesos dejó una carta en la que pedía «disculpas por toda la sangre». El humor negrísimo forma parte del ADN del black metal, un rasgo que comparte el estilo políticamente incorrecto de Magius. Buena prueba es la iglesia recortable que ha diseñado para promocionar el lanzamiento del cómic, una maqueta de papel que puedes «quemar en casa con tus primos pequeños» para emular a sus protagonistas.
El autor murciano, forjado en el 'underground' y con un estilo corrosivo, fue el primer sorprendido cuando en 2021 recibió el Premio Nacional del Cómic. «No lo esperaba para nada. Nunca habría pensado que me tuvieran en mente», reconoce. «Para mí ha sido muy importante porque me ha dado visibilidad y, desde el punto de vista económico, me ha dado un colchón. Ha permitido que tenga más ventas y pueda mantenerme trabajando».
Magius asegura que el humor negro es complicado y considera inevitable «ofender a gente», pero cree que «ayuda bastante a lidiar con situaciones duras». En el fondo, lo considera una forma de análisis de la realidad: «Al final te queda reírte de los extremismos. Siempre te puedes reír del fascismo, el comunismo o el neoliberalismo. Ahora, por ejemplo, hay personajes como Miley, que es una parodia en sí mismo».
Aunque los malvados pueden dar risa, su influencia no debe tomarse a broma. Los protagonistas de 'Black Metal', según dice, «podían hacer muchas tonterías, pero no eran idiotas». «Yo creo que la gente malvada, en realidad, es la que mueve la Historia. Ahora mismo Putin y Trump son los que están haciendo que la cosa vaya para adelante. Me atrae eso. Es como disfrutar viendo 'Los Soprano' y ser consciente de que los personajes en realidad son unos salvajes», opina.
Magius planea seguir retratando la maldad del hombre en sus muchas formas, una temática inagotable que se encuentra presente en toda su obra. Avanza a LA VERDAD que su próximo cómic podría narrar la historia de un grupo terrorista surgido en Murcia, que usará para reflexionar sobre los nacionalismos. «Es un tema que me interesa mucho. Me parece inevitable que surjan expresiones nacionalistas, que pueden ser tanto positivas como negativas».
No obstante, para el autor sus ideas son un salto al vacío que no siempre encuentra una colchoneta debajo. «No sé si lo acabaré. Los proyectos normalmente los empiezo y no sé hasta dónde van a llegar. A veces abandono», confiesa.
La identidad murciana fue precisamente la idea central de su proyecto 'País murciano', una exposición instalada en el palacio Almudí en 2023, donde imaginaba una Murcia futurista convertida en una república cantonal encabezada por un tal Perete III, de rasgos sospechosamente parecidos al presidente regional, Fernando López Miras. Magius, como buen irreverente, es más de pedir disculpas que de pedir permiso.
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