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MÓNICA BERGÓS
Miércoles, 23 de abril 2014, 11:52
Cuenta Donna Leon (Montclair, Nueva Jersey, 1942) que su frase de cabecera es un comentario de Henry James. Cuando le preguntaron por las tres cosas más importantes de la vida, dijo: «Ser amable, ser amable y ser amable». Una especie de mantra que la escritora estadounidense tiene muy en cuenta en su vida cotidiana y especialmente en sus encuentros con la prensa. La gran dama del crimen ha venido a Barcelona a ejercer de pregonera de Sant Jordi y para presentar su nuevo libro, 'Muerte entre líneas' (Seix Barral), una nueva entrega de su popular saga protagonizada por el comisario veneciano Brunetti, que según relata tiene un contenido «más filosófico» que las anteriores y pretende ser toda una elegía en defensa del libro en papel.
La historia está inspirada en el robo de miles de libros antiguos de la biblioteca de Girolamini en Nápoles, ocurrido entre 2011 y 2012, y en el que llegó a estar implicado Marcello Dell' Utri, mano derecha de Berlusconi, ahora fugitivo de la justicia también por sus presuntos vínculos con la mafia siciliana. Uno de esos incunables robados fue encontrado en su casa. Para la autora, el saqueo, que fue orquestado por el director de la misma biblioteca, Massimo de Caro, supone un «crimen miserable» que ha socavado una parte importante del patrimonio italiano. «Un robo en un banco no es tan grave, el dinero solo es dinero. Pero los libros son sagrados, en la lectura está la clave de todo».
La autora lleva inoculado en la sangre su amor por la literatura desde muy pequeña. Con apenas ocho años su madre la llevó a la biblioteca municipal. «Me quedé absolutamente fascinada. Nunca había visto tantos libros juntos. Aún recuerdo el primero que leí, un libro de ilustraciones sobre Egipto que me cautivó». Leon lamenta que descubrimientos como el que tuvo ella sean menos comunes en los niños de ahora, «demasiado ocupados y distraídos con sus múltiples artilugios tecnológicos en los que todo se mueve». En contrapartida, el libro ofrece un espacio único en el que «el tiempo se detiene». La experiencia, advierte, no es igual de auténtica con un libro que no sea de papel. La autora no quiere saber nada de los nuevos formatos de lectura electrónica. Ni tiene e-reader ni piensa comprárselo. «Prefiero el libro de toda la vida, te lo puedes llevar a todos sitios. A la playa e incluso a la bañera. Si se moja, no pasa nada».
«Ya maté a un niño»
Por no tener, Donna Leon no tiene ni móvil. Tampoco ha entrado nunca en Facebook. «Ya soy esclava del correo electrónico. Y con un dueño tengo suficiente». La búsqueda de la libertad ha sido una de las prioridades en la vida de esta escritora, que decidió quedarse soltera «precisamente porque no necesitaba dueños». «Para mí, intentar ser libre ha sido fundamental, pero debería serlo para todo el mundo: atreverse a elegir lo que uno quiere de verdad, sin que nadie se lo impida».
Asegura tener dos líneas rojas en su escritura. Nunca escribirá sobre maltratos a niños -«ya maté a uno una vez, lo que me supo muy mal, aunque las únicas tres cartas de protesta que me han escrito llegaron cuando me cargué a un golden retriever»- ni sobre secuestros, porque suponen la coerción de ese «bien sagrado» que es la libertad.
Donna Leon reside en Venecia desde hace años y tiene muy claro que no volverá a EE UU: «Estaría todo el día peleando con la gente». Sí que va de tanto en tanto de visita, «porque durante una semana puedo mantener la boca cerrada», asegura y acompaña sus palabras con un divertido ademán cerrando una cremallera sobre sus labios.
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