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MARINA JAÉN
Sábado, 24 de agosto 2013, 20:41
«Escuché '¡no, no, no, no'!, oí un golpe fuerte, y vi al niño salir despedido tres coches más allá». Tania Romero es camarera en el bar situado frente al paso de peatones donde ocurrió el accidente en el que falleció Carlos Macías, el niño de trece años que murió el jueves arrollado por un coche en Juan de Borbón, en Murcia. El chico paseaba en bici con su hermano gemelo y otro amigo, que presenciaron el siniestro.
La camarera estaba atendiendo una mesa sobre las nueve y media de la noche, cuando asistió a la tragedia. «Todo el mundo se levantó corriendo. El primero en acercarse fue un guardia civil que vive por la zona y estaba tomando algo. El muchacho fue corriendo a parar el tráfico para que no pasase nada más». La camarera cuenta que los servicios de emergencias actuaron rápidamente y que «fue cuestión de cinco minutos que llegara una ambulancia a atender al chico». No pudieron hacer nada por su vida. El menor falleció en La Arrixaca horas después.
Carlos Macías, relata un familiar, había cumplido 13 años la semana pasada, y había terminado Primaria en el colegio San Antonio de Padua. Sus planes pasaban por comenzar este curso en el instituto de La Flota. El chaval pertenecía al grupo scout Kenya y «acababa de volver de un campamento. Su madre lo estaba esperando con la cena preparada, y el plato se quedó en la mesa», se entristece el tío del menor.
Francisco Muñoz, otro de los testigos, explica que el coche circulaba por Juan de Borbón en dirección a los centros comerciales, y asegura que el conductor se detuvo enseguida al ser consciente del atropello. «El joven estaba nerviosísimo. Paró inmediatamente y decía que él estaba seguro de que había visto el semáforo en verde» . Tanto Muñoz como el resto de clientes que se encontraban en la terraza acudieron en su ayuda y llamaron al teléfono de emergencias. «El hermano del chico arrollado estaba muy nervioso, y mi mujer le dejó el móvil para que avisara a sus padres». Carlos Macías Albadalejo sufrió un traumatismo craneoencefálico por el golpe y fue trasladado al hospital Virgen de La Arrixaca, donde falleció. Su tío materno, Mariano Albaladejo, explicaba ayer, entre sollozos, las tristes circunstancias del suceso. «Cruzó primero su amigo Fernando y luego pasó él. Su hermano gemelo frenó y lo vio todo desde la acera».
Los vecinos de la Avenida Juan de Borbón, que ayer se encontraban consternados por el suceso, se quejan de que al tratarse de una calle de tres carriles, los vehículos suelen circular por la avenida a ochenta kilómetros por hora, cuando el límite es de cincuenta.
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