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MIGUEL LORENCI
Jueves, 6 de diciembre 2012, 02:25
Para ser alguien en el mundo del jazz hay que enfrentarse antes o después a 'Take five', la pieza que convirtió en mito a David Brubeck. El legendario compositor y pianista falleció ayer, un día antes de cumplir 92 años y privando al jazz de la magia y la frescura de una música que marcó toda una época e influyó a varias generaciones de jazzmen. Su manager, Russell Gloyd, confirmó que Brubeck murió a causa de un fallo cardíaco en el hospital de la localidad de Norwalk, en Connecticut. «Fue inesperado. Preparábamos una gran fiesta para el domingo ya que mañana iba a cumplir 92 años», dijo Gloyd.
Toda una leyenda del jazz y de la cultura popular estadounidense, Brubeck estaba considerado uno de los más grandes e influyentes pianistas y compositores del jazz. Fue el fundador y el alma del no menos mítico 'The Dave Brubeck Quartet', conformado en 1951 y responsable de 'Time Out'. Aparecido en 1959, este celebérrimo disco incluía 'Take five', escrita por el saxofonista Paul Desmond, interpretada por Brubeck y primer álbum de jazz que consiguió vender más de un millón de copias. Ha sido desde entonces uno de los más despachados en la historia del género.
En 2004, Brubeck deleitó al público del Festival de Jazz de San Javier, donde actuó junto a su banda e interpretó sus grandes éxitos.
La vasta discografía de Brubeck se abrió en 1949 y se cerró en 2010 con más de un centenar de discos en los que alternó composiciones jazzísticas y sinfónicas. Una lista que se engrosará a buen seguro con las grabaciones inéditas o poco conocidas que afloren tras su muerte. 'Blue Note', catedral neoyorquina del jazz, expresó su «profundo pesar» por la muerte de Brubeck, recordó su última actuación en el mítico club en junio de 2010 y aseguró «que su legado es un ejemplo para el futuro».
Brubeck se había baqueteado siete décadas antes en auditorios universitarios, para formar el cuarteto y grabar sus primeros discos con el sello 'Fantasy'. Sus años dorados fueron las décadas de los cincuenta y los sesenta, en los que se mantuvo al frente del cuarteto que colideró con Paul Desmond. Consagrado en unos pocos años, Brubeck fue en 1954 el segundo jazzmen vivo que aparecía en la portada de la revista 'Time'. Era el primer jazzmen blanco en lograrlo, después de Louis Armstrong, que había sido portada en 1949. En 1968, formó nuevo cuarteto con el saxofonista Gerry Mulligan y a partir de 1972 comenzó a presentarse con dos de sus hijos como 'Two Generations of Brubeck'.
Anclado en el éxito, jamás dejó de componer piezas para formaciones de jazz más pequeñas siempre fiel al estilo que lo llevó a la fama: utilización del contrapunto, polifonía y experimentación de ritmos, y le valió su condecoración con la Medalla nacional de las Artes, que le fue concebida en 1994, así como el premio honorífico Kennedy en 2009.
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