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Los nuevos tenientes lanzan sus gorras al aire. Foto: Nacho García / AGM
El último «¡rompan filas!»
CRÓNICA

El último «¡rompan filas!»

El Rey entrega sus despachos a una nueva promoción de la Academia General del Aire

ALEXIA SALAS

Viernes, 6 de julio 2012, 13:57

Bajo un sol ardiente culminó ayer la Academia General del Aire el curso con su acto más solemne. El Rey presidió la entrega de los Reales Despachos de Teniente a 117 alumnos, de los que 16 son mujeres, que han finalizado su formación, una parte de ellos como pilotos tras 5 años en la base de La Ribera, otros pertenecientes al Cuerpo General, Intendencia e Ingenieros del Ejército del Aire. En esta ocasión recogieron también sus despachos los alumnos de la XXII promoción de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas, ya que las academias de oficiales de los tres Ejércitos albergan este acto de forma rotatoria.

Los ya nuevos tenientes esperaban en formación en la plaza de Armas al monarca, que llegó unos instantes después que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel. Apoyado en una muleta, Don Juan Carlos saludó a los alcaldes de San Javier y Los Alcázares, Juan Martínez Pastor, y Anastasio Bastida, respectivamente, quienes le acompañaron en el palco junto a otras autoridades civiles y militares. Los números uno de cada cuerpo y promoción se acercaron en primer lugar a la mesa que presidía el Rey para recoger sus Despachos, junto a un alumno de la Fuerza Aérea Tailandesa que recibió un certificado de estudios tras haber culminado su formación en el centro de San Javier.

La Academia General del Aire comenzará el próximo curso con nuevo director al mando, ya que en el acto de ayer se produjo el relevo del que ha dirigido durante tres años la base de formación, el coronel Juan Antonio Ortega, por el coronel Emilio García Cirujeda. Zaragozano de 53 años, el nuevo director ha sido jefe de la Sección de Planes y Operaciones del Mando Aéreo de Combate durante el último año, es piloto de caza y ataque y ha participado en operaciones en la antigua Yugoslavia, Afganistán y, la pasada primavera, en Libia.

El tradicional discurso del director, que pone fin al curso, tuvo aún las palabras del coronel Ortega, quien expresó su gratitud por «el privilegio de estar tres años al mando de la Academia». Destacó la formación de los alumnos, «oficiales, hombres y mujeres, jóvenes y sobradamente preparados psíquica y físicamente, con una sólida base de valores que será esencial para afrontar una vida de servicio a la patria y a todos los españoles». «De cada uno de sus comportamientos dependerá la imagen de la institución a la que pertenecen», les dijo a los alumnos.

El ya exdirector agradeció a las familias su comprensión porque «sufren las vicisitudes y la dureza de la vida militar». Numerosos familiares de los alumnos, como Rafaela y Francisco, dos orgullosos abuelos de uno de los flamantes pilotos, que vinieron de su pueblo malagueño, Antequera, para el feliz acto. «Ha sido número uno y abanderado, estamos que se nos cae la baba», comentaba la abuela, mientras Francisco buscaba con afán las fotos del nieto en el móvil para mostrarlas con orgullo.

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