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RAÚL HERNÁNDEZ
Martes, 17 de enero 2012, 20:34
Limpiadoras con brazos rotos que cargan pesados bultos y dejan su coche como los chorros del oro tras pasar un estupendo día en la playa. Hombres con lumbalgia aguda que suben por montes emulando a los mejores profesionales de 'mountain bike'. Ejecutivos que crean empresas paralelas mientras se encuentran de baja. Jóvenes con la pierna fracturada que bailan efusivamente en discotecas sin la escayola que debería inmovilizarle la extremidad. Son algunos casos investigados por detectives sobre bajas laborales fingidas, lucrativas en algunos casos..., hasta que les pillan.
Desde la irrupción de la crisis, el número de investigaciones por simulación de enfermedad de trabajadores ha aumentado hasta un 41%, a pesar de que existe un mayor miedo a perder el trabajo. Este incremento se produce porque las empresas se han lanzado a seguirle la pista a empleados sospechosos en una época en la que necesitan que cada trabajador rinda al máximo.
Se trata de uno de los fraudes laborales más comunes, pero lo que ahora ha cambiado son las razones por las cuales se finge una enfermedad física como las lumbalgia, o psicológicas como la depresión, o el estrés laboral, para obtener una baja.
El absentismo solía tener lugar en periodos de bonanza para dedicar ese tiempo al ocio o a actividades lúdicas. Ahora los trabajadores que fingen tener problemas físicos para cogerse bajas lo hacen casi siempre para poder cobrar, por partida doble, gracias a un segundo trabajo: creando empresas paralelas a las suyas o, directamente, currando en otra compañía y cobrando en 'negro', según las firmas especializadas en este tipo de investigaciones.
La empresa de detectives Decomsur fue la primera que realizó un informe de baja fingida en Murcia y creó jurisprudencia en 1983. En aquel caso se trataba del cobrador de una empresa que fichaba por la mañana a las nueve, se iba a su casa a dormir y volvía a las dos de la tarde con los recibos sin cobrar. Su informe en el juicio sirvió a la empresa para despedir a este empleado.
Desde ese caso hasta ahora, los casos de bajas simuladas y las infidelidades amorosas continúan liderando la clasificación de asuntos a investigar. Algunos de ellos tan llamativos como el de un hombre que, tras un año de baja por una lumbalgia, fue pillado por las cámaras en bicicleta de montaña subiendo por la sierra de Carrascoy.
«El hombre estaba a punto de recibir la invalidez indefinida por una supuesta lumbalgia de la que se quejaba desde hacía más de un año. En el juicio le dijo al juez, en su defensa, que el médico de la mutua le había recomendado hacer bicicleta. Lo que omitió es que el facultativo se refería a 'bici' terapéutica, no de alta montaña», recuerda Conchita Fernández, de Detectives Decomsur.
Entre la decena de carpetas repletas de informes abundan los ejemplos en los que el trabajador se dedicaba a realizar otro empleo mientras cobraba la baja de la Seguridad Social.
Tal es el caso de un transportista que todos los años, por la misma época, llevaba la baja a su empresa argumentando mareos continuos. Días después, unas imágenes captadas por estos detectives le pillaron subiéndose a las oliveras en plena temporada de recogida y vendiéndolas después en mercados y almacenes de la zona. «Los casos se cuentan por miles, es el pan nuestro de cada día», advierte la detective.
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